Masonería

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Estimado R.,

Perdona que no te haya contestado antes pero septiembre ha sido de vértigo, así que aprovecho ahora que me has llamado para puntualizar lo que ya te he adelantado por teléfono.

La masonería es una escuela iniciática en la que, a medida que vas avanzando en ella te das cuenta de todo su origen cristiano y su conexión inevitable con la Iglesia Católica. Muchos masones y católicos contaminan este hecho con falacias y propaganda insulsa, pero lo cierto es que masonería y catolicismo están más conectados de lo que muchos creen.

Los masones antiguos construían templos cristianos y católicos, los modernos, templos interiores, pero su esencia es cristiana y católica y eso se ve claramente en sus ritos y costumbres, en sus signos y símbolos.

Las contradicciones de las que hablas nacen de la ignorancia pura y dura, que es el mayor de los pecados humanos. Por eso los masones reclaman luz, más luz, siendo ellos mismos muchas veces cegados por la misma. En mi libro (yo he venido a hablar de mi libro) Antiguos manuscritos hago una crítica feroz a esa ignorancia de los propios masones y católicos…

Lo importante, y tú lo has expresado muy bien es que nos reconozcan por nuestras obras, y no por nuestras afiliaciones. Lo importante es que el resto de la comunidad diga de ti lo que eres por ser buen hombre, buen padre, buen amigo. Todo lo demás solo son sistemas que pretenden mejorarnos como seres humanos, ya sea desde la compasión cristiana, la fe y la esperanza judía, desde la luz cabal de los sistemas iniciáticos, la práctica de la voluntad búdica, la mística musulmana, la devoción hinduista o… Todo esto solo son manifestaciones de un mismo espíritu que supera el entendimiento racional. Son productos culturales que se adaptan a cada pueblo y tiempo para expresar una única verdad. Todos los místicos de corazón lo saben y llegan a esta misma conclusión. Todo es Uno, y solo el hombre es capaz, con su mente dual y circunstancial, separar la Unidad.

Lo importante, como digo, es ser buena persona, y hacer de este mundo bueno, un mundo mejor… Al menos luchar todos los días para dejarlo mejor de como lo encontramos… Ese es nuestro reto como personas, como sociedad y como generación… Pulir nuestra piedra humana para construir un edificio social excelente… Como esos templos antiguos que se alzaron para conmover al espíritu y traerlo a la luz… ¡¡¡luz, más luz!!!

un abrazo sentido y fraternal…

Hemos editado en Editorial Nous una nueva novedad: “De qué nos ocupamos los masones“. Un libro que intenta explorar desde dentro el pensamiento masónico de nuestros días, tratando profundamente sobre temas de consciencia y conocimiento de nosotros mismos, consciencia moral, valores de la masonería, perspectivas míticas y esotéricas… Más de trescientas páginas que nos mostrarán un sistema filosófico y un pensamiento libre de forma abierta y profunda.

Por vez primera, todos los miembros de una agrupación de masones se abren al público, explicando lo que hacen en sus reuniones y exponiendo el fruto de sus investigaciones y reflexiones sobre distintos temas. Hay católicos, protestantes, budistas, algún sufí y varios no adscritos a ninguna religión positiva. Sus ideas políticas también difieren, pero compartiendo todos una base democrática común. ¿Qué hace entonces que una relación tan armónica y fraternal pueda darse en un grupo tan hterogéneo? ¿Cual es el secreto que les une? En este libro podrá encontrar la respuesta“.

Más información en Editorial Nous:

www.editorialnous.com

 

 

Os adjunto esta foto que me han enviado hoy.

Se trata de una logia masónica trabajando en Haití.

Su espíritu de superación frente a las adversidades es remarcable  y digno de ser mencionado.

Ello debe servirnos para tomar ejemplo, para no hundirnos en nuestra actual situación de crisis económica y seguir luchando con esperanza y tesón.

 

 

Tras el intenso jueves llegó el intenso viernes. Apuré los cuidados y los abrazos hasta el límite ya que a las siete debía estar en Lérida. Viajé desde Madrid, trabajamos en la preparación del sábado y marché corriendo a Barcelona. Tiempo suficiente para estar unas horas con la familia, acostarme, levantarme temprano y desayunar una hora con C. para analizar la tremenda situación política que se avecina en Cataluña. Los resultados de hoy confirman la catástrofe de la socialdemocracia y el escarmiento de los abusos partidistas que se reflejan en las urnas. Bien por el cambio, para qué vamos a decir lo contrario, aunque el cambio esté auspiciado por el rival.

A las pocas horas de nuevo en Lérida. Los príncipes desfilaban orgullosos por el trabajo realizado. La mañana transcurrió tranquila. Comida y una pequeña siesta de una hora porque estaba muerto. Lo hice medio tumbado en una de las salas del hotel, en un cómodo sillón donde reinaba el silencio y el recuerdo permanente de A. En la siesta tuve un sueño. Había hombres vestidos con extrañas vestimentas. Era la primera vez que dirigían unos trabajos con tanta responsabilidad. Nada más y nada menos que dar entrada a un “lobetón”. Recordaba en la ensoñación las palabras de Blasco Ibañez: “se trata de liberarles de los males con que le amenaza la superstición; iniciarle en la vida de la inteligencia; quitarle el velo material que cubre sus ojos y purificando su cuerpo, llevar a su espíritu con el amor al estudio, la inspiración de la virtud y de la fraternidad universal, para que esta, su primera iniciación, le abra el camino de la felicidad“…

Me aproximé en el sueño al recuerdo de la cámara de reflexión y recordé sus símbolos: el gallo, el azufre, la sal, el mercurio, el Vitriol, la calavera que nos recuerda lo pasajero de todo, el reloj de arena, el trozo de pan, el agua, el testamento vital… Un útero perfecto para un segundo nacimiento perfecto. Todo estaba en orden mientras flotaba en los brazos de Morfeo. Me adentré en el lugar sagrado. De repente me vi a mi mismo como a un príncipe azul solicitando solemnidad para el acto y el psicodrama importante que íbamos a representar. Cogí una espada y un mallete con fuerza y di el primer golpe para reclamar silencio. La sala estaba a rebosar, pero el orden y la firmeza se impusieron. Música de Mozart y pensamientos simientes. Los trabajos transcurrieron justos y perfectos y todos nos sentimos orgullosos por ese día.

Cuando desperté de todo estaba conduciendo sin parar hasta Madrid. Llegué muerto a eso de las tres de la madrugada. Abrí despacio la puerta y entré, esta vez sí, en los verdaderos y augustos secretos de la vida. Resucité, o sería más justo decir que me resucitaron. Parece que haya pasado un siglo de todo esto y todo ocurrió hace unas horas. En ese espacio-tiempo, lo más sagrado fue el respeto, la amabilidad y el encanto por hacer las cosas bellas y dignas. La recompensa vino después, con los abrazos sentidos y el amor proyectado entre la penumbra de la noche añeja y el amanecer de un nuevo día. Por la mañana estaba rodeado de príncipes. Por la noche, la gran Princesa supo tocar a la perfección los acordes de la vida. Las sensaciones, indescriptibles, saltaban desde lo más profundo de cada poro. Ahora que intento relatar todo lo ocurrido estos días, no sé distinguir realmente qué fue sueño y que realidad. Príncipes y princesas que desfilan en mi mente sin entender qué está pasando realmente. ¿Será todo un sueño? ¿Será todo el maravilloso reflejo de alguna increíble realidad? Estoy cansado… voy a seguir sus pasos… otra vez…

Recuerdo que mi primera novela, “Memorias de un beso”, la ambienté en el barrio parisino de Montparnasse. Alguna vez he paseado por sus calles para ver la realidad que meses antes había imaginado, y también viceversa. Allí, en su cementerio, yacen eternamente los restos de Fréderic Auguste Bartholdi, el arquitecto que dio forma y fama a la Estatua de la Libertad. Ayer hice viajes imaginarios entre Paris y Nueva York, y me quedé anclado en la isla de la Libertad. Observé detenidamente su famosa estatua y empecé a buscar analogías en la mitología y el folclore. Había en ella símbolos que me parecían sospechosos y familiares, así que indagué un poco en la vida del autor y descubrí lo que ya sospechaba. Bartholdi fue francmasón desde 1875, se adhirió a la logia Alsacia-Lorena del Gran Oriente de Francia y fue a partir de esa fecha cuando empezó a crear la estatua. Había símbolos claros que delataban a este “hijo de la luz”, o de las luces. Para empezar, la estatua es portadora de un significado propiamente masón: libertad. Mide desde los pies a la cabeza 33 metros de altura, un número importante en la simbología masónica. Porta una antorcha para iluminar al mundo, al igual que las pretensiones de dicha orden. Para algunos, la diadema de rayos que porta en la cabeza recuerda al Dios Helios, dios del Sol, sin embargo, conociendo un poco la trayectoria del autor, quizás tenga más que ver con la diosa luciferina Hécate. Digo luciferina no desde una perspectiva cristiana, la cual identifica erróneamente a Lúcifer con Satanás, sino desde la perspectiva que el autor utiliza, es decir, identificando a Luzbel como el portador del conocimiento y la sabiduría a la Tierra e iluminando en las tinieblas el deseo del hombre por llegar a Dios.

Lo que ocurrió el sábado en Lleida ocurre una vez en la vida, y en mi caso, tras más de diez años de esfuerzo y trabajo puliendo esa piedra bruta que somos para encajar algún día en el edificio que entre todos deseamos construir. Llegué puntual y algo cansado tras tanto viaje de arriba abajo por esta piel de toro. Aunque nunca me gusta ser el protagonista de ninguna fiesta, esa fiesta había sido expresamente preparada para mí y tenía que asumir un rol inusual pero necesario. Este tipo de ceremonias siempre me entusiasman por su significado profundo y simbólico que como buen explorador de lo infinito admiro y disfruto. Nunca fui amigo de las jerarquías pero esta vez me tocaba ser el “primero”, me tocaba ser “el jefe”, me tocaba ser el “guía”. La ceremonia fue inolvidable y la “instalación” en el “trono del Rey Salomón” fue una experiencia única e irrepetible. Asistió al evento dos personas que para mí han tenido una gran importancia en ese trabajo de hacer de hombres buenos, hombres mejores. Uno de ellos fue J., culpable en parte de mi exilio a esas tierras leridanas. Pedí que en ese día tan especial se sentara a mi derecha. Y también estaba C., un segundo padre y amigo del alma que me vio nacer en mi segundo nacimiento y culpable al fin y al cabo de que ese día estuviera yo allí. Pedí que se sentara también en el Oriente, a mi izquierda, para tenerlo cerca y como símbolo de eterno agradecimiento. Al terminar, leí una corta plancha en la que expresé mi más sincera gratitud por ese momento y por ese honor y de la cual extraigo algunos párrafos:

“En estos años hemos aprendido la palabra sagrada del Silencio, la actitud sagrada de estar callados y de entender que todo tiene su lugar y su propósito. Quiero hacer énfasis en esta idea, porque es la idea que gobierna el arquetipo ideal de nuestra L:.; es la idea que nos debe guiar: “Guarda tus pensamientos, oculta tus emociones. Vigila tus Proyectos, pero no amortigües tus actos. Resiste la tentación de manifestar tus intenciones. Frena tus deseos de hacer a todo el mundo partícipe de tus éxitos o fracasos. Trabaja en silencio; hazte invisible”.

El silencio es importante para preservar “el secreto”, pero también la templanza. La templanza nos dota de una cualidad increíble, de una percepción única. Se tardan años, quizás vidas, en comprender las enseñanzas que encierra, el grimorio que protege. Nuestro reto diario es despertar nuestra consciencia a esa necesidad imperante de leer en sus páginas, de descifrar las claves de sus símbolos y alegorías. El afán infinito por aprender todas las cualidades y virtudes que un hombre bueno puede poner en práctica para hacer de este  un mundo mejor.

Y ese mundo requiere de compromiso. Compromiso individual y colectivo. Y ese espero que sea la modesta aportación de este año. El compromiso de servir a nuestros HH:., de servir a nuestro taller, de servir a nuestra institución, pero sobre todo, compromiso de servir a nuestro pueblo y a nuestras gentes, a nuestro mundo interior y a nuestro mundo exterior, sin fronteras, sin abismos, tendiendo puentes y lazos de unión allá donde haga falta.

Los que me conocen saben de  mis esfuerzos por mantener la enseñanza primera: silencio y servicio. Desde el silencio, doy gracias también a esos HH:. de corazón que han ayudado en todo lo posible a que este día llegara. También doy gracias a la otra M:., a esa que no se ve, a esa invisible escuela de hombres perfectos que nos ayudan y protegen en el camino, a esos que desde el Monte o la Montaña predican con el ejemplo invisible en la acción y el servicio.

Que dicha enseñanza nos vuelva a empapar en la mágica cruz del saber, del querer, del osar y del callar. Que esos cuatro pétalos de verdad y sabiduría se abran en la cueva de nuestros corazones, esas cavidades donde crece el camino desvelado y donde la fe, la caridad y la esperanza encuentran su sentido del ser.

Os invito a que en este curso trabajemos en silencio e invisibles, pero comprometidos con todo aquello que merezca justicia, requiera libertad, nazca bajo la base de la igualdad y obedezca, siempre, al postulado invencible de la auténtica fraternidad. Que así sea, por siempre”.

El masón Lincoln

El Presidente Abrahám Lincoln redactando el Decreto que pone fin a la esclavitud.  Nótese que se encuentra rodeado de Símbolos Masónicos:  El Mazo (en el suelo);  La Balanza;  La Llave;  La Espada;  La Cadena rota;  y La Escuadra y el Compás, con el Ojo del GADU…

Ilustración de GILMOUR (David)  -1863- Lincoln redactando la Proclamación del finál de la esclavitud

El amigo Josep Brunet, director de la biblioteca Arús de Barcelona, me regaló en la presentación del libro de Zeldis un pequeño libro en versión facsímil del original de 1868 del también masón Benjamín Franklin titulado “El camino de la fortuna”. Me ha sorprendido conocer la grandeza de este hombre sabio por muchos motivos y comprometido por muchos otros. Una de las cosas que más me han llamado la atención ha sido su lista de trece virtudes que redactó con veinte años e intentó cultivar toda su vida. Aquí las dejo porque su vigencia y hermosura merecen ser compartidas.

  1. Templanza: No comas hasta el hastío, nunca bebas hasta la exaltación.
  2. Silencio: Sólo habla lo que pueda beneficiar a otros o a ti mismo, evita las conversaciones insignificantes.
  3. Orden: Que todas tus cosas tengan su sitio, que todos tus asuntos tengan su momento.
  4. Determinación: Resuélvete a realizar lo que deberías hacer, realiza sin fallas lo que resolviste.
  5. Frugalidad: Sólo gasta en lo que traiga un bien para otros o para ti. Por ejemplo, no desperdicies nada.
  6. Diligencia: No pierdas tiempo, ocúpate siempre en algo útil, corta todas las acciones innecesarias.
  7. Sinceridad: No uses engaños que puedan lastimar, piensa inocente y justamente y si hablas, habla en concordancia.
  8. Justicia: No lastimes a nadie con injurias u omitiendo entregar los beneficios que son tu deber.
  9. Moderación: Evita los extremos; abstente de injurias por resentimiento tanto como creas que las merecen.
  10. Limpieza: No toleres la falta de limpieza en el cuerpo, vestido o habitación.
  11. Tranquilidad: No te molestes por nimiedades o por accidentes comunes o inevitables.
  12. Castidad: Frecuenta raramente el placer sexual, sólo hazlo por salud o descendencia, nunca por hastío, debilidad o para injuriar la paz o reputación propia o de otra persona.
  13. Humildad: Imita a Jesús y a Sócrates.

La biblioteca Arús de Barcelona es un lugar lleno de magia e historia. Un sitio privilegiado para un momento privilegiado. Fue allí donde ayer tuve el honor de sentarme junto al venerable masón israelí León Zeldis para presentar su libro “Horizontes masónicos”. Hablamos de la gestión del misterio en Occidente, pero también tuvimos tiempo de profundizar en el conflicto palestino-israelí, el cual pudimos sentir casi en nuestras propias carnes con las explicaciones del sabio Zeldis. Hacía tiempo que no tenía la sensación de estar ante la presencia de un ser limpio y profundo. Su mirada atravesaba el alma y su sonrisa, propia de un venerable anciano lleno de sapiencia, me reconfortó el espíritu. Su erudición hacia cualquier tema que tratáramos me pareció ejemplar. Sentía cierta paz y transmitía cierta paz. Esa paz tan difícil de encontrar a tan sólo cuatro horas en avión dirección Próximo Oriente. Así que no tengo más que palabras de agradecimiento a este hombre bueno y mejor persona que supo con su presencia dotarnos de esperanza y amor. También fue un privilegio enorme estar rodeado en el acto de hombres y mujeres ilustres y verdaderos. Ahora toca unos días de retiro ya que mi casa, hasta el domingo, estará ocupada por ángeles que necesitan silencio y reposo.

A principios del siglo XVIII se establecieron en Francia varias Sociedades secretas que trataron de imitar a la masonería en su forma exterior, caracteres y Ritos diferenciándose de ésta en la admisión de las mujeres. Entre dichas Sociedades podemos citar la de Cagliostro La masonería egipcíaca, que aún sigue funcionando hoy día.
Las primeras noticias que se tienen sobre la entrada de las mujeres a las Logias es en 1744, cuando el Gran Oriente de Francia creó un nuevo Rito, llamado de Adopción o “Masonería de Damas”, trabajaban bajo la tutela y supervisión de los hermanos varones y al cual sometió a su jurisdicción, estableció reglas y leyes para su gobierno;
prescribió que sólo los Maestros francmasones pudiesen concurrir a sus reuniones; que cada Logia de Adopción estuviese a cargo y bajo la sanción y garantía de una Logia masónica regularmente constituida y que el Venerable Maestro de esta última, o los Vigilantes a falta de él, fuese el Oficial encargado de presidirla, acompañado de la “Maestra Presidenta” de la Logia de Adopción.
Esta Masonería de Adopción consta de cuatro grados: 1º Aprendiza, 2º Compañera, 3º Maestra, 4º Maestra Perfecta. Está basada en la “Virtud” y se ha juzgado conveniente cimentarla, no sólo sobre los principios que inspiran amor al bien y horror al vicio, sino también sobre la práctica de las buenas costumbres. Sus Rituales están llenos de textos bíblicos que no deben tomarse al pie de la letra; la interpretación simbólica de esos textos y alegorías constituye la instrucción masónica de la mujer en los distintos grados del Rito de Adopción.
Conforme a estas reglas se establecieron a partir de 1775, varias logias de Adopción. La más famosa fue La Candeur, en la que se admitió a burguesas como la señora Helvetius, mujer cultísima y con un espíritu muy abierto, y a miembros de la Aristocracia, como la Princesa de Lamballe, la Duquesa de Chartres cuyo marido, el futuro Philippe Egalité, era Gran Maestre de la Orden, y además a un gran número de damas de la Corte.
La Duquesa de Borbón, prima del Rey y madre del Duque de Enghien, fue la Gran Maestra de la Francmasonería de Adopción. En 1778, Voltaire le envía versos a la gloria del Templo.
Con la Revolución desaparecen las Logias de Adopción y sus miembros fueron esparcidos por la emigración, el encarcelamiento o la acción política.
Bajo el Primer Imperio renacen las Logias de Adopción, siendo la Emperatriz Josefina, Gran Maestra, durante un corto tiempo. Poco a poco, durante el siglo XIX las logias de Adopción irán desapareciendo o subsistirán en un estado vegetativo, con un desarrollo muy lento, y siempre tuvo menos miembros que la masonería masculina, pero a finales del XIX llegó a tener unas 150 Logias.
El 14 de enero de 1882, la logia Los Libre pensadores del Pecq (localidad próxima a París), decidió iniciar a una mujer; María Deraisme, periodista y gran feminista. La emoción que provocó el acto de insubordinación de la Logia del Pecq fue enorme. Se entabló una viva polémica y cuatro meses después de este acontecimiento, la Logia del Pecq tuvo que abandonar la obra emprendida. Superando su decepción, María Deraisme decidió entonces crear una nueva Obediencia, y el 4 de abril de 1893 nació el “Derecho Humano”, Obediencia mixta, bajo la dirección del Doctor Georges Martin. Hoy día, el Derecho Humano, con el título de ” Derecho Humano Mixto e Internacional”, posee Logias en todos los continentes.

 

 

Compañero en la torre, ¿de dónde vienes día tras día?

- Vengo de las profundas tinieblas.

Donde se debate nuestro viejo mundo,

Donde todo es frío hostil y negro.

Compañero en la torre, ¿Qué ves tú día tras día?

- Veo las sublimes obras maestras.

De grandes obreros anónimos,

Los buenos compañeros de antaño,

Quienes trabajaban con alegría,

Y nos han abierto la Vía

Porque poseían la Fe.

Compañero de la torre, ¿qué haces día tras día?

Tomo de la naturaleza entera

La innumerable y ruda materia,

Y con mi corazón y mis manos,

Sujetando la herramienta que canta y suena,

La transformo y la modelo

Y trabajo para todos los humanos.

(Texto extraído del libro: Masonería: Antiguos Manuscritos, de próxima aparición. Autor: El menda).

Me envía Joaquin desde Cuba esta foto donde se expresa de forma clara los verdaderos secretos de la francmasonería universal. Gracias J.

Está claro que las manualidades no son lo mío… Ya lo decía mi padre: “estudia hijo mío”… Soy una calamidad con el cemento. Si me vieran los gremios constructores me desterrarían de nuevo al Valle de Josaphat, lejos del alcance del chismorreo de las gallinas, del canto del gallo y del ladrido de los perros. Al menos, y esto ningún constructor actual lo sabe, era de donde venían los antiguos albañiles, también conocidos como masones o francmasones. Dicho sea de paso, dice la tradición que en ese valle, en el desierto de Tego, serán juzgados los gentiles al final de los tiempos… En fin, la inspiración operativa viene porque estoy corrigiendo los últimos capítulos de mi libro “Masonería, antiguos manuscritos”, y ando con ganas de llevar a la practica lo que predico en los libros…

Aprovecho la recesión veraniega para hablar de mi primer libro, emulando a ese Umbral cabreado. “Entrevista a un masón, perspectiva antropológica de una realidad ignorada” fue sin duda todo un experimento que dio vida y nacimiento a Editorial Séneca. El último año en la facultad tuve que hacer un trabajo y por llevar la contraria a una antropología aplicada que ya empezaba a aburrirme hice algo verdaderamente “exótico”. Trató mi trabajo de fin de carrera sobre la masonería, sobre sus ritos y sobre sus perspectivas ante la vida. Hice un trabajo de investigación que me llevó a hacer algunas entrevistas las cuales recogí en este libro. Además, el libro tiene un epílogo muy interesante de M.C., masón reconocido que prefirió mantenerse en el anonimato hasta el día de hoy. La Tradición Universal, los Misterios menores y mayores, las órdenes iniciáticas a lo largo de la historia, la sabiduría perennis, la cadena iniciática, … El libro no tiene desperdicio en cuanto a lo “exótico” de su perspectiva y por tratarse de una aproximación antropológica de un fenómeno que ha dado mucho de que hablar. En fin, me hace ilusión, una vez superada la parte vanidosa del asunto, poder hablar de mi primer libro… Por cierto, se hizo una reseña del mismo en una revista de antropología:
El libro se puede comprar en Séneca:

Hoy se reúnen bajo la Bóveda Celeste un grupo de hombres justos para entronar a un príncipe de la rosa y de la cruz. Reina el silencio, verdadera puerta hacia el perfeccionamiento.

El amigo Galo presentará su interesante libro sobre los altos grados de la Masonería. A todos los que os interese este fascinante mundo, estáis invitados a su presentación en Barcelona.

Recibo de José María una interesante fotografía de una reunión masónica a finales de los años 20 en la que podemos ver a figuras tan conocidas como Demófilo (Antonio Machado). La masonería por aquella época nada tenía que ver con la masonería que se destila en estos momentos, siendo modelo de modernidad y nuevas ideas. Tanto fue así que inspiró las paranoias de algunos dictadores que veían en ese movimiento un complot para dominar el mundo.

Podría ser el título de algún cuento novelado que quizás pueda relatar o contar en un futuro… pero lo aquí expuesto está dentro de la realidad mágica en la que vivimos, porque a veces, ocurren cosas que sólo pueden ser explicadas desde la magia o la superstición.
Recibí una llamada anónima y misteriosa hace un par de meses. Me citaba en Madrid, en una calle céntrica. La referencia era un número y un distintivo: “la puerta azul”. El asunto era secreto de estado, y así me lo hizo saber la misteriosa voz telefónica: “le rogamos la máxima discreción y prudencia”. Fui puntual a la cita. Bajo enormes medidas de seguridad, entramos unos cuantos por la intrigante puerta azul, cuyo letrero, custodiado por dos hombre vestido de riguroso negro y pistola al costado, decía un: “desconecten los móviles”. Tras pasar por cientos de rituales de iniciación y paso, un hombre experimentado nos explicó que cualquier cosa de lo visto, dicho u oído en esa sala no podía salir de la misma. Bajo sumarísimo secreto, de ser delatado cualquier secreto, nos las veríamos con las de la ley. Por supuesto, no me apetece más que animar este blog con algo de intriga, y no redundar más en lo allí visto y oído sin que sirva esto de precedente para que en algún libro próximo relate mis experiencias con el mundo de lo secreto. Queda dicho, sin decir… Y todo esto venía a cuento tras leer el relato del amigo de un amigo sobre los terribles secretos de la masonería, los cuales son adoradores del diablo, de Satanás y de todo ese mundo oscuro que, como mínimo, pretende destruir el poder de la Iglesia verdadera. La fantasía humana siempre tiende a la exageración. Si dejara en suspense mi relato primero durante más de diez días muchos pensarían que mi experiencia iniciática con el mundo de lo secreto tiene tintes de cosa como mínimo dramática… De momento lo dejaré ahí, a ver que pasa… Sin duda, la realidad, en todos los casos, supera la ficción…

Esta semana está marcada por las reuniones en los hoteles AC. Primero en Málaga por motivos editoriales y hoy en Huelva por motivos masónicos. Curiosamente, mañana vendrá a Córdoba de visita para tratar temas editoriales el amigo Luis, amigo, a su vez, de AC, de Antonio Catalán, propietario de la cadena hotelera y antiguo propietario de la cadena NH.
A lo que iba… En Andalucía existen 24 logias de las cuales sólo nueve están constituidas por miembros españoles. No es de extrañar que hoy, en la consagración de la logia Hesperia de Huelva, casi todo el ritual haya sido en inglés. Incluso los jefes de Andalucía son todos ingleses. Se supone que la consagración de una nueva logia es motivo de alegría y normalmente es el Gran Jefe el que debe realizarla… Pero el mismo no estaba, y aún me pregunto porqué… Quizás tuviera otros asuntos más importantes que atender… En fin, un día agradable con gente muy agradable, entrañable y llena de luces… TAF…