Esta mañana despertaba en Madrid. La ciudad parece igual, con sus encantos, con su frío arropado por la contaminación y cierta luz mañanera que presagia eso de que la vida sigue. Madrid parece que se ha convertido en un referente irrenunciable. Parece como un trampolín hacia el otro lado, hacia la próxima estación.
Mientras miraba por la ventana el paisaje, recibía de un amigo un animoso recorte de prensa que acompañaba con título sugerente: “estamos caminando”. De forma rápida, le he contestado con una breve nota: “¿hacia donde?” Uno puede caminar hacia la luz, hacia la oscuridad, de frente, de lado, hacia atrás, inclusive se puede caminar hacia el abismo o hacia la desesperación o decadencia.
La nota de prensa hablaba de un lobby que al parecer está caminando hacia la derecha de la derecha, es decir, hacia la extrema derecha. ¿La rancia y extrema derecha? Me ha confundido el entusiasmo por declarar que estamos caminando hacia los extremos, sin importar mucho que sean hacia la rancia derecha o la rancia izquierda. Pero como todo está sujeto al mundo de lo simbólico y la más subjetiva de las interpretaciones, he recurrido al diccionario para ver qué se entiende por extrema derecha y he leído cosas como: ultranacionalismo, xenofobia y autoritarismo y populismo e ideas reaccionarias.
Y resulta que cuando pasaba de lo abstracto a lo real, observaba que la plataforma de la cual surge este “estamos caminando” tiene mucho de estas cosas. Tantas que para aclararme, sin caer en la tentación de lo inadmisible, he escrito una pequeña postdata al arquitecto principal de dicha obra diciendo lo siguiente:
Pd.- Lo de “me estás dejando de piedra” es por la deriva de los titulares y de lo que la historia contará a no ser que el rumbo del navío gire radicalmente. Hace un par de años el preso que injustamente había sido enchironado se convertía en un componente moral y espiritual para una sociedad en crisis. Ahora resulta que el preso, al parecer justamente enchironado, gira hacia un movimiento de extrema derecha… La verdad es que es sintomáticamente decepcionante… No para mí, sino para la sociedad en su conjunto, que necesitaba un referente moral y espiritual, y no un chupatintas cantamañanas más de la extrema derecha… o de cualquier extrema… ¿estamos caminando? Sí, claro que si, pero hacia la más absoluta decadencia (ultranacionalismo-tema euro-; autoritarismo -véase el blog y el foro- populismo -intereconomía y baño de masas- y reaccionario -véase en profundidad el caso Garzón-)… Toda una pena para lo que parecía un bonito caminar…





















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