Editoriales

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En un momento donde la cultura y la luz que la misma provoca está en desuso, es hora de retomar pensamientos que alimenten las ganas de volver a reencontrarnos con nuestra identidad espiritual y cultural. Por eso creo que este discurso debe ser compartido.

Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

“Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

“No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

“Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

“¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

“Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

 

 

Editorial Séneca es algo más que una editorial. En estos años nos hemos esforzado por proteger, fomentar y difundir la cultura para que nuestros pueblos y gentes no pierdan sus rasgos de identidad y proximidad. Llevamos ya cuatro años potenciando todo tipo de iniciativas culturales que poco a poco van creciendo con optimismo y fuerza. Además de compartir nuestra editorial con más de cincuenta autores, hasta ahora, sólo un grupo reducido de socios habían sido partícipes del proyecto. Mario Conde, César de la Mora, Luis Valls-Taberner o Javier León habían sido los padres del proyecto económico y cultural que poco a poco ha ido creciendo para abrazar ilusión y esperanza. Muchos otros como Oscar Morales, Sara Clavijo, Carlos Oyague, José María Palencia, Julia Carú y muchos más nos han ayudado sin tregua en el proyecto cultural, siendo también padres de la criatura que ahora demanda crecer. Queremos por ello abrir las puertas al mismo ofreciendo la oportunidad para que otros socios puedan participar del mismo. Queremos ser más porque pensamos que ser socios tiene sentido. Te invitamos y te esperamos para que juntos hagamos historia. Tu apoyo y fuerza serán nuestro valor. Infórmate en:

http://editorialseneca.es/socios.htm

 

 

Ars Sacra

Ayer fuimos a la presentación de un libro de poesía mística, Ars Sacra, escrito por un amigo que vive a caballo entre la ascensión del espíritu y sus clases de estética y teoría del arte en la universidad. La presentación fue en el Ateneo de Madrid, en un ambiente que venía acompañado con música de piano y versos de hace tiempo.

Puede parecer extraño, y de hecho ocurrió eso de la extrañeza, hablar de mística entremezclada con la cultura poética en un ambiente occidental de nuestro tiempo. Extraño e incluso, para algunos, insultante, quizás por eso de que la verdadera mística, como el verdadero amor, es íntima, y nace desde las sombras y aledaños de lugares misteriosos y sensibles, pero absolutamente intrínsecos.

Pero defiendo la apuesta valiente de poner sobre la mesa, y de paso, hablar sin tapujos, sobre algo que no está de moda y que, en una sociedad consumista y materialista, parece no tener huecos ni atisbos de futuro.

El homo común, ese que habita los hipermercados y duerme en la televisión, como lo define el autor, quizás se sienta atacado con tan insultante poesía metafísica. El homo erectus ni siquiera, más allá de sus erecciones nocturnas, podrá asimilar ni una sola palabra de estas rimas humanas y divinas, de sus esencias nacidas del romancero espiritual que requiere no ya sensibilidad, sino de grandes ayunos trascendentes para poder encontrar algún tipo de significado oculto en sus palabras.

Esta ofrenda lírica, imitando los versos de Rabrindanath Tagore, de un Schiller, Goethe o Hölderlin, son sin duda un acto rebelde, una acción que desea provocar, remover y retorcer al homo tontus, al homo trepitus, al homo crápula… Su éxito, es decir, el éxito de cualquier rebelde, está garantizado porque las mazmorras de la estupidez siempre vencerán… Por eso estará condenado a seguir rebelándose… y ahí radica el éxito de la empresa… La estupidez y el tedio siempre vencerán en una revolución imposible… Seguiremos viendo la tele, seguiremos repasando los días contando las cuestiones vanas de cada momento… pero sobre todo, seguiremos de espaldas al infinito, al universo entero, porque Dios abandonó al hombre, y el hombre, a su imagen y semejanza, abandonó a Dios… Así que agradezco el Ars Sacra, el Arte Sagrado, que consiste, ni más ni menos, en recordar el origen de todo, pero sobre todo, el origen de nosotros mismos… Como dice el autor en uno de sus versos: “te amo pese a todo, pese a mí mismo, y tú lo sabes, aunque permaneces callado, aguardándome”…

Acabo de terminar la tercera revisión del libro de epístolas que estamos preparando para editar este año. Esta vez he tardado más de un mes hasta completar una a una las más de cuatrocientas páginas, en el formato reducido, de tan sólo dos años epistolares con MC. Un trabajo arduo y pesado que esperamos de buenos resultados. Quedan muchos años por revisar, pero ese trabajo ingente quedará para otro tiempo. Ahora baste este aperitivo con la ilusión de que vea pronto la luz y sea un éxito editorial. Sin duda, el libro, por sus rarezas e intimidades puede crear cierta expectación, a pesar de que he intentando pulir hasta el máximo todo aquello que pudiera tocar lo delicado o sensible, omitiendo pasajes extremos o de cierta dureza. Ahora me iré a dormir algo tranquilo, a la espera de ver qué ocurre en el otro lado…

El Intelectual

Ayer me tocó presentar en el marco del Festival de Cine Europeo de Segovia el libro “Rodamos Historia”, escrito por los amigos Álvaro y Yannick. Un presentador normalmente nunca se presenta, pero ante la insistencia de Yannick, lo hice contando la anécdota que un día antes me había ocurrido en el poblado de Bembézar, en Hornachuelos, Córdoba. Llegué para la presentación del libro de Eugenia y como no sabía donde era, aparqué el coche en la plaza del pueblo. Estaba oscureciendo y había algo de niebla. El pueblo estaba absolutamente desierto hasta que apareció un hombre que se me acercó con paso tranquilo. Se me quedó mirando de arriba abajo y me dijo: “Usted debe ser el intelectual y viene a la presentación del libro”. Al día siguiente, curiosa sincronía, Yannick me llamó recién llegado de Brasil para decirme algo parecido: “Si te parece te presentas como un intelectual”. Decir hoy día que eres un intelectual o no puede resultar incluso despectivo. Sobre todo cuando algunos “intelectualoides” mediopensionistas nos quejamos tanto de la ausencia de los mismos en los momentos de crisis. En todo caso, me quedo con la definición wiki, sobre todo, de su segunda parte y su aportación crítica a la realidad: Un intelectual es aquella persona que dedica una parte importante de su actividad vital al estudio y a la reflexión crítica sobre la realidad. A lo que yo añadiría, si los intelectuales me lo permiten: y a su transformación radical. En todo caso fueron hermosas las dos actividades que presenté en Córdoba y Segovia. La de Eugenia cariñosa por familiar, y la de Yannick, divertida y especial. Luego, todo el día en el festival de cine viendo visionados de películas y…

Cuando algo te ha sorprendido o maravillado resulta difícil escribir sobre ello. Llevo semanas intentándolo. Hicimos la presentación y normalmente siempre dedico unas letras a todo aquello que me impacta y sorprende. Pero esta vez me quedé mudo, sin palabras, al igual que hace dos fines de semana: lo maravilloso a veces nos paraliza.

Y conocer a Olga Palmero me paralizó. Sobre todo porque cuando editas un libro y no conoces al autor hasta el mismo día de la presentación siempre te haces una idea de cómo es su alma, de cómo es su sentir. A veces te llevas sorpresas desagradables, pero la mayoría de las veces, el autor siempre es más grande que su obra. Y a pesar que la obra de Olga es grande, increíblemente grande, la autora deslumbró al público con su luz, con su ternura, con su tacto. No sólo encendió una llama simbólica en recuerdo de la memoria, no sólo nos regaló flores y presentes a los que allí estábamos, no sólo nos inquietó con la música de violín que magistralmente acompañaba sus letras… Ella, por sí sola, irradió luz, fuerza y pureza. Así que una vez más me siento orgulloso de haber colaborado de alguna forma para que esa luz permanezca en la memoria de todos y, en forma de libro, llegue hasta nuestras almas y paisajes. Gracias Olga.

(Foto:  Presentación del libro Cuaderno de Memoria, en Palma del Río, otoño de 2010)

Ayer fue un día especial, de puesta en largo del sello Welton con un exclusivo parqué de personalidades en el también exclusivo Club Financiero Génova. Dio la nota el presidente de Cantabria, el señor Revilla, todo un personaje que nos hizo pasar un muy buen rato. El autor no tuvo desperdicio, todo un comunicador y un gran hombre. Nuestro editor estrella, Luis Valls, dio espectáculo como a él le gusta, reuniendo en la sala al doble de público del que podía. Me encantó Pilar Jericó, la cual me sorprendió gratamente con sus explicaciones, muchas de ellas de carácter antropológico, sobre el poder. El resto de la noche transcurrió con hermosos momentos que quedan grabados en mi pupila cristalina por la emoción. Todo un éxito editorial y todo un éxito de Luis al que felicito de nuevo por tan maravilloso momento. La noche y la madrugada fueron especialmente mágicas… Pero esto me lo reservo para eso que algunos llaman con cierta importancia y relevancia “la intimidad”, por eso de que a veces es bueno no revelar todos los detalles de una vida a veces en exceso intensa… Sólo un detalle: en el desayuno de esta mañana, pude dibujar con letras imantadas un “sílbame”… Pilar, no hay mayor poder que el de la imaginación…

En cada ser había condensada una lágrima, una emoción contenida, derramada, emotiva. Cuando me tocó hablar sentí un nudo en la garganta. La conmoción podía conmigo. Había venido tanta gente y era tanto lo que deseaba transmitir a cada uno de ellos. Pero allí estaba el sueño de una autora hecho realidad, un sueño que nos dotó de fuerza y confianza. El sueño de Eugenia, que gracias a su constancia y trabajo consiguió que su día fuera grande, un momento donde cabían todos y donde la cultura de la paz predominó por encima de todo lo demás.

Deseo de nuevo felicitar a la autora y a todos los que han conseguido que este acto fuera un éxito. La presentación de un libro es sólo un pequeño parto. Ahora, en la memoria de cada uno, deberá crecer la simiente de lo que se ha intentando transmitir.

Misión cumplida. El príncipe, en silencio, se retira de nuevo a la soledad de su castillo y observa atento qué otro sueño poder atrapar. El trovador de sueños se imagina galopante hacia el movimiento que conduce a la quietud. La música encriptada late fuerte en su corazón. Aún recuerda con fuerza los paseos y risas de ayer, el canto de la ópera, la sincera expresión de un ser amable y bueno.

Sí, ayer fue un sueño… hoy también… mañana…

Felicidades Eugenia.

Gracias filósofa.

Más allá de las puertas hay amor, vida, ternura, miedos y también esperanza, mucha esperanza. Eso fue lo que contestó la autora cuando le pregunté sobre qué hay más allá de esta vida tangible y perecedera. Fue un acto único y emocionante, como todos aquellos que se hacen desde el corazón y sin ninguna otra intención que la de pasar un buen rato apoyando eso tan denigrado como es la cultura, la lectura, los libros, la escritura… Málaga estaba en el mismo sitio donde la dejamos. Al acto asistieron los amigos de siempre, los autores de ayer y del mañana. Me sentí liviano y amante de las letras,pero sobre todo un Quijote. La autora, una gran persona y una auténtica poeta que nos leyó, como hacían los antiguos, algunos cuentos de su relato. Hermosa y Dulcinea, nos conmovió. La emoción corría por la sala como si de un fantasma amable se tratara. Había una vibración hermosa, profunda, tierna diría. Expliqué lo difícil de la profesión de autor, de escritor, de poeta. Y lo difícil que resulta materializar un libro. Y el tenor nos deleitó con una presentación excepcional. Luego un buen viaje de vuelta hacia la Montaña con la grata compañía de dos incondicionales del “arte en la palabra”. Un buen día, una buena tarde y un recuerdo más para la historia senequista. Os recomiendo la lectura de “Más allá de las puertas”, de Carmen Guzmán, toda una obra de arte.

La biblioteca Arús de Barcelona es un lugar lleno de magia e historia. Un sitio privilegiado para un momento privilegiado. Fue allí donde ayer tuve el honor de sentarme junto al venerable masón israelí León Zeldis para presentar su libro “Horizontes masónicos”. Hablamos de la gestión del misterio en Occidente, pero también tuvimos tiempo de profundizar en el conflicto palestino-israelí, el cual pudimos sentir casi en nuestras propias carnes con las explicaciones del sabio Zeldis. Hacía tiempo que no tenía la sensación de estar ante la presencia de un ser limpio y profundo. Su mirada atravesaba el alma y su sonrisa, propia de un venerable anciano lleno de sapiencia, me reconfortó el espíritu. Su erudición hacia cualquier tema que tratáramos me pareció ejemplar. Sentía cierta paz y transmitía cierta paz. Esa paz tan difícil de encontrar a tan sólo cuatro horas en avión dirección Próximo Oriente. Así que no tengo más que palabras de agradecimiento a este hombre bueno y mejor persona que supo con su presencia dotarnos de esperanza y amor. También fue un privilegio enorme estar rodeado en el acto de hombres y mujeres ilustres y verdaderos. Ahora toca unos días de retiro ya que mi casa, hasta el domingo, estará ocupada por ángeles que necesitan silencio y reposo.

MARIO CONDE

Séneca acaba de editar un nuevo libro de Mario Conde. Economía y Espíritu. Con un precio de 16 euros, podrás disfrutar de más de cuatrocientas páginas increíbles. Más ofertas del autor en:

http://www.editorialseneca.es/MARIO-CONDE.htm

Ayer fue un día espectacular en muchos sentidos. Primero porque llegamos a eso de las cinco de la madrugada a Barcelona. Estuvimos unas horas allí y nos fuimos hasta Ayora, un pueblecito valenciano que colinda con la provincia de Albacete. Cuando llegamos al pueblo estaba cayendo un diluvio universal, así que llegamos a casa de Chimo, el autor del libro, totalmente empapados. Nos dimos una rápida ducha y nos fuimos corriendo a la presentación. Conocí personalmente al autor y a su hermosa y sabia mujer. Era como si los conociera de toda la vida. La presentación fue muy emotiva. La disfruté mucho por su formato y por la generosidad de todos los presentes. Fue todo maravilloso y ya forma parte de una experiencia inolvidable. Chimo, de Ayora, ya tiene un trozo de cielo en ese hermoso lugar. Y todos sus amigos, y todos los que le quieren… Ayer Séneca aterrizó en Ayora, y tras el diluvio surcó un hermoso y gran arco iris todo el pueblo… símbolo de alianza bella y eterna…  un abrazo a todos los ayorinos y ayorinas que nos hicieron sentir como en casa…

Charla de Javier León en Hornachuelos

Esta mañana me habían invitado a dar una pequeña charla sobre el mundo del libro y las editoriales en la biblioteca del pueblo ante un pequeño grupo de adolescentes. Tras contar un poco mi trayectoria como profesor en prácticas del instituto donde ellos reciben clases y de cómo surgió la Editorial Séneca, hice alguna reflexión en voz alta sobre el libro y su futuro inmediato. Hubo un momento de desconcierto cuando pregunté si alguien había leído alguna vez un libro. Un adolescente levantó la mano emocionado diciendo que una vez intentó leer la primera página de un libro, pero que no pasó a la segunda. Había cierta exageración en su relato, pero mirando la cara del resto me di cuenta de que realmente las nuevas generaciones no entendían el concepto libro como algo realmente útil. Miré con cierta tristeza la biblioteca y en voz alta proclamé que tal vez estábamos ante no ya un templo del saber, sino un auténtico museo parlante. Así que hice un giro improvisado en el también improvisado discurso y hablé sobre la necesidad de ser críticos, de contrastar toda la información que recibimos o damos como única vía para ser más libres. Salió casi un discurso político en el que planteaba la necesidad de la lectura como viaje interior, como fogón alquímico del descubrimiento humano, como la esencia del mundo real al que todos pertenecemos. No negué las ventajas del mundo virtual, de las nuevas redes sociales, de la virtualidad de casi todo lo que hacemos, pero sí insistí en la necesidad de tocarnos, de mirarnos y de reencontrarnos en la plaza pública para creernos de nuevo humanos. Espero que algún mensaje les haya incitado a pensar… al menos a pensar un poco… no digo demasiado… no vaya que al hacerlo descubran que pueden hacerlo, y se vuelvan artistas, escritores, revolucionarios… o…

Presentar un libro siempre es un acto entrañable. Esta mañana ha sido en el hermoso salón “Apeadero” del también hermoso ayuntamiento de Sevilla. Un lugar amable y lleno de historia cargado de presencia y brillantez. Nunca me preparo lo que voy a decir y siempre acabo diciendo lo primero que se me ocurre, en el instante, a veces bien, a veces mal. Soy un tímido compensado, así que descubro con gracia que hablar en público improvisando es un excelente ejercicio para desbloquear mi timidez. Como el libro era de jardines y el único jardín que conozco es el mío, el cual tengo por cierto abandonado, C. me ha sugerido que hablara del jardín del Edén, del Paraíso. Y así lo he hecho, hablando de ese primigenio jardín, y luego, repasando mis aventuras jardineras por las comunidades utópicas que he visitado. Una breve intervención sin mayor importancia, pues el protagonista, en estos actos, es siempre el autor. Y este autor es muy especial. Trabajador incansable, ha luchado por su libro como nunca había visto antes. Me ha maravillado conocer a alguien como Rafael, una persona exigente pero entrañable, trabajador y generoso. Creo que para todos nosotros ha sido un ejemplo de que todo aquel que tiene un sueño sólo tiene que perseguirlo hasta la saciedad… Demostrando, además, que se consigue, no con lloros, no con lamentos, no con quejas ni ruido, no pidiendo limosnas ni trasiegos, sin estraperlos ni chanchullos, sin malas palabras, sino solo y exclusivamente con la claridad y la visión del trabajo. Trabajando, trabajando, trabajando, ese es el mayor motor del cambio y la conquista. Agradezco de corazón su ejemplo y su amor por todo lo que hace.

Me envía M. una noticia que no me sorprende: la supresión por parte de la Junta de Andalucía de las ayudas al libro. Son unas ayudas que por algún misterio aún no desvelado, nuestra humilde editorial nunca ha disfrutado. Algunas malas lenguas dicen que es porque quien controla esas ayudas era hasta ahora la Asociación de Editores de Andalucía y los miembros de su junta. Es decir, que ellos, las editoriales que gobernaban esa junta, eran los mayores beneficiarios de las mismas. Y supongo que esa era la mayor motivación para estar en la junta y en la asociación. Desaparecida la motivación, realmente no sé que pasará con la misma. En todo caso nuestra humilde editorial se dio de baja el año pasado por no poder pagar las excesivas cuotas, en una política de reducción de gastos y quebraderos de cabeza con tal de sobrevivir en este duro sector. Así que tal y como visualizamos al principio de la creación de Séneca, está claro que el sector va a vivir una revolución increíble, sobre todo, a raíz de la aparición del ebook y de ahora el lector de libros Ipad de Apple, el cual revoluciona sin duda el hábito de lectura. Sea como sea, se presentan años difíciles donde deberemos reinventarnos a todo momento y estar a las expectativas de lo que viene para sobrevivir dignamente. Veremos…

A veces me preguntan cual es la razón por la que apostamos ciegamente por la editorial Séneca. Un proyecto cultural cuyo único beneficio es la satisfacción de la entrega a una causa mayor justificada únicamente por los réditos interiores. Nos decía Kant en su Metafísica de las Costumbres que las reglas para ejercitar la virtud –exercitiorum virtutis- remiten a las dos disposiciones del ánimo: la del ánimo valeroso y la del alegre –animus strenuus et hilaris-. Cada vez que nos acercamos a una biblioteca, a un salón de plenos, a un ateneo perdido o a cualquier sala que nos permita presentar algún libro, un trozo de cultura, tenemos cierta sensación de éxito, de ánimo valeroso y alegre. La condición de valedor de la cultura, de la hazaña de crear y recrear momentos únicos que servirán para escribir alguna humilde página en la historia de cada pueblo, es algo que nos llena de orgullo y nos aporta una sensación amplia de paz interior. Editar libros está bien. Pero rescatar la cultura, ser resucitadores de historia, de arte y de ciencia es algo muy diferente. Por eso deseamos acto tras acto apostar de nuevo por el camino virtuoso expresado en la victoria sobre los obstáculos que al parecer la cultura deberá soportar en estos tiempos. La ilusión de ver un libro editado, un autor satisfecho y una comunidad alegre no tiene ningún precio.

Así, en la presentación de cada nuevo libro sobre la historia de nuestros pueblos, deseamos mostrar de forma humilde esa divisa estoica que nos permite acostumbrarnos a soportar los males contingentes de la vida y también a abstenernos de los deleites superfluos. Tras meses de trabajo podemos presentar la amabilidad cultural en actos que son capaces de unir. Y es que lo que la política no puede unir, lo hace la cultura. Ahí reside su grandeza.

Por eso, ser hombres y mujeres cultos no es tener cientos de títulos, ni haber leído muchos libros ni saber mucho de casi todo, sino más bien, es estar en paz con el prójimo, sentar las bases de la emancipación individual y poder practicar la virtud de servir desinteresadamente a la comunidad que nos acoge. Porque no hay mayor bien que el estar felices con nosotros mismos, pero sobre todo, el estar felices y en paz con los demás. Y qué mayor virtud que la de poder dar a tu pueblo todo aquello que esté en tus manos para que de forma generosa, los bienes sean compartidos y la felicidad entregada. Es la dietética de la moral: sanos por dentro, por fuera y en todas direcciones.

El virtuoso Epicuro decía que la única señal que observamos como humana y moralmente sana está en el corazón siempre alegre. La alegría es síntoma inequívoco de que hoyamos el camino correcto, el camino que dirige nuestros pasos hacia la potencia de nuestro ser.  La tristeza, la culpa o la melancolía solo puede ser síntoma inequívoco de enfermedad del alma. La consciencia de haber reconquistado la libertad solo puede nacer tras una gimnasia humana, ética, de valores que nos hagan grandes simplemente porque hemos elegido el camino de la generosidad máxima. Sólo desde ella, seremos ampliamente libres. Y sólo desde la valentía y la alegría podremos alcanzarla. De ahí que las palabra del sabio estén siempre de plena actualidad: nunca desfallezcas, nunca te rindas, nunca temas perder nada. Ponte a dieta y empieza a sentirte ufanamente emparentado con la cósmica proporción de la plenitud.

(Foto: Presentación en Hornachuelos del libro “Historia de Hornachuelos en la Baja Edad Media”, de José Manuel Escobar. Aprovecho para dar las gracias a todos los que habéis asistido a esta fiesta cultural, una especial mención a los amigos de Mesas que han querido una vez más prestar ánimo y apoyo a esta dicha).

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