Crisis Económica

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Hay cinco millones de personas en España que desde hace unos meses están aprendiendo a simplificar la vida.

Hasta hace poco tiempo tenían hasta cuatro televisores de plasma en la casa: uno en el salón, otro en la cocina, en las habitaciones y hasta en los lavabos.

Han simplificado tanto la vida que toda la ropa de moda que compraban cada semana la están donando a Cáritas, porque ya no la necesitan, porque ya no tienen esos inmensos armarios donde guardarla.

Y ya no tienen dos o tres coches en el núcleo familiar. Ya no pueden usarlo para ir al trabajo. Ni siquiera pueden pagar sus seguros. Así que un gasto menos, y de paso, menos contaminación para el planeta.

Están simplificando tanto la vida que ya no comen todos los días en caros restaurantes. Ahora lo hacen en familia. Comen guisos de habichuelas, de garbanzos, de lentejas, y resulta divertido, y sobre todo, familiar, compartir ese tiempo juntos.

Y ya no viven en casas grandes. Ahora, en vez de pagar mil o dos mil euros de hipoteca, pagan cuatrocientos euros de alquiler, lo que ayuda a sostener la economía.

Ahora todos parecen tener menos dependencia hacia lo superficial, hacia lo material y les permite pasar más tiempo reflexionando sobre las cosas verdaderamente esenciales, importantes. La familia, el hogar, los amigos… ¿Qué pasó con las necesidades del alma? ¿Quién las atiende ahora? ¿Quién podrá ahora comprar el amor, la compañía y la amistad con dinero? Quizás algo revolucionario esté pasando. Quizás la vida nos esté dando una nueva oportunidad para abrazar el sentido de las cosas verdaderas.

(Foto: Paseando por palacio hace unos días).

Ayer leía el informe que todos los años realiza la Universidad de Pennsylvania titulado: “THE GLOBAL GO TO THINK TANKS REPORT”. Veía en sus datos que existen más de 6.500 en todo el mundo. Think Tank, comités de sabios, comité de expertos, institutos de investigación, laboratorios de ideas, centros de pensamientos… Pero, ¿dónde están realmente? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican últimamente?

En Davos, llegados en limusinas y helicópteros reclaman una gran transformación. La refundación del capitalismo, del sistema. No es algo idílico, es algo que afecta a sus billeteras, y por eso lo reclaman. Ven como sus limusinas cada vez son más pequeñas y sus helicópteros cada vez más menudos. Y eso, para ellos, es un indicador importante.

Pero hay otros datos y otras gentes que reclaman la refundación del mundo. Los indicadores están ahí: más de cien mil empresas han cerrado en los últimos tres años y ya tenemos más de cinco millones de parados tan sólo en España. ¿Qué será lo próximo?

¿Y qué dicen los pensadores? Nada. No hay ideas, no ven salidas ni alternativas. Tienen miedo a ese oscuro espectro que recorrió Europa en siglos pasados y que parece reproducir inquietantes miedos y fantasmas.

¿Por qué no dicen nada? Porque aceptar el fracaso del capitalismo y su disimulado estado del bienestar sin una alternativa clara y definida es aceptar el fracaso como humanidad y la ciega marcha en la que nos encontramos.

¿Qué pueden hacer mientras tanto esos cinco millones de parados? Se pueden organizar y practicar el apoyo mutuo. Ayer lo hacíamos en las calles de Madrid. Un café, una libreta y un bolígrafo fueron suficientes para encarar el futuro con fuerza y voluntad. Un derrame de ideas y soluciones para seguir adelante, para apuntalar con valentía el destino que viene. Mientras todo se desmorona a nuestro alrededor, mientras el Titanic capitalista se derrumba desde sus propios cimientos por no poder aguantar más el peso de toda su carga, algunos empiezan a escarbar túneles de salida hacia el Nuevo Mundo. Y ese nuevo mundo será diferente. Será solidario. Será respetuoso. Será sencillo. Será humano… o no será… En esta Edad Oscura hace falta Luz, más Luz… ¿donde están los iluminados?

Leía la crónica del Financial Times sobre lo que ocurre en España con el juez Garzón y sentía cierta vergüenza ajena y propia con todo lo que se está cociendo en nuestro país. Un país en el que la corrupción política es tal y está tan bien gestada que nadie se quiere dar cuenta, quizás porque todos participan voluntaria o involuntariamente de la misma. Desde el alcalde de turno que de forma descarada enchufa a los suyos hasta el concejal que se sube el sueldo en plena crisis. Y lo hacen en nuestras caras sin que nadie diga nada, o quien lo dice lo haga con la boca pequeña porque quizás luego ellos puedan hacer lo mismo.

Hoy tenía una cédula de citación de un juzgado por una pequeña deuda contraída hace un año (por cierto con faltas, en plural, de ortografía). En enero pagué la mitad de la misma y la previsión era pagar el resto en abril. Pero el Sistema parece que tiene prisa por cobrar, no vaya a que sus políticos y amiguitos se queden sin sueldo y sin tramas Gürtel. Moralmente no deseo participar en un sistema injusto. No lo hice hace diez años, cuando estuve cuatro años en caza y captura por insumiso al servicio militar y no lo he hecho ahora.

A cambio, he cogido los trajes comprados en Hong Kong, en Ginebra, en Paris, en la Castellana madrileña, todos esos recuerdos de aquellos días cuando vivía en Palacio, más de doce trajes valorados en más de doce mil euros y los he donado a Cáritas. El párroco no entendía mucho esa donación solo en apariencia valiosa. Pero seguro que los pobres del pueblo, cuando vayan a bautizar a sus hijos a la parroquia, podrán por lo menos presumir de traje. Algo les subirá la dignidad y las ganas con ello de seguir luchando.

Esto me recordaba cuando trabajaba en uno de los barrios más pobres de Barcelona como asistente social y era el encargado de atender a unos y otros. Drogadictos, prostitutas, desahuciados, sin techo, vagabundos, delincuentes, enfermos sin recursos, familias con problemas… Había siempre mucho trabajo y procuraba que todos se llevaran algo. Ropa, dinero, bolsas de alimentos, alguna factura de la luz pagada, asesoramiento, y muchas veces, simplemente calor humano que transmitía con un sentido abrazo. Me gustaba ese trabajo, escuchar desde el alma y poder ayudar es siempre hermoso. Pronto se corrió la voz y recuerdo que a la segunda semana, para disgusto de la institución donde trabajaba, había colas y colas para hablar con el nuevo asistente social. La Cruz Roja tuvo que esforzarse en donar más toneladas de alimentos. Pensaba que en los almacenes no harían mucho y sí en los estómagos de aquellos hambrientos.

Ahora ya no alimento sus cuerpos, pero sigo con el empeño de alimentar sus almas… Y sigo con el empeño de no participar en una sociedad corrompida y amoral en la medida de lo posible. Y la medida siempre será la acción, y no la palabra fácil y la hipocresía de la que estamos rodeados…

Al regresar de Cáritas, me paré en el supermecado. Compré dos barras de pan y una botella de agua. Dicen que no solo de pan vive el hombre, así que hoy seguiré leyendo a Cioran.

 

Non nobis Domine, non nobis, sed Nomine Tuo da Gloriam

Construir, conservar, destruir. Así fluyen las tres principales fuerzas de la vida. Con 38 años lo he experimentado ya varias veces. Y hoy tocaba una decisión dura para el ego, para la personalidad que siempre desea crecer y conservar. Tocaba la renuncia.

En un cálculo aproximado, la renuncia consiste en perder más de 275 mil euros en recursos propios, es decir, todos los ahorros de esta vida, al menos los que había traído desde Barcelona y toda la inversión que en estos cinco años había hecho en este lugar.

Esa, más un crédito de algo más de 300 mil euros era la riqueza que había invertido en una casa que hoy he abandonado. He tardado dos años de profunda reflexión y lucha interior en tomar la decisión. Y lo he hecho con cierta dignidad, sin deber ninguna letra al banco, teniendo la hipoteca al día, alejado de las penurias y los desvelos de años pasados. Con la cabeza alta y el paso firme. Borrón y cuenta nueva. Volver a empezar, volver a nacer.

Técnicamente lo llaman dación en pago. Consiste en renunciar a la propiedad a cambio de la deuda contraída con la misma. En mi caso es renunciar a una propiedad en la que he invertido más de 575 mil euros a cambio de una deuda de 300 mil.

Pero esto tan solo son números. En estos cinco años de luchas continuas, de emociones, de lágrimas, de sueños y pesadillas, ha habido un desgaste considerable. Pero sobre todo, ha habido un aprendizaje increíble.

Por eso, ahora que las cosas iban bien, he decidido dar el paso. Ahora me siento con fuerza para volver a empezar de nuevo. ¿Dónde? ¿Con quién? El vasto océano de la experiencia se abre de nuevo ante mí. Y cierta emoción interna recorre mis adentros. He tardado dos años en desapegarme definitivamente. Lo de hoy tan sólo era un acto simbólico, un trámite necesario. Una firma en un papel con el que renunciaba a todas mis propiedades en la tierra. Ahora, libre, solo me queda conquistar el cielo.

A raíz de un interesante artículo enviado por J. Tamames titulado “La epidemia del miedo”, reflexionaba sobre la crisis y sus promotores más directos.

Aún hay voces anacrónicas y miopes que culpan de todos los males económicos a algo tan arquetípico como el euro. Voces que se alzan con ese “ya lo decía yo” o ese otro amenazante “ya lo advertí”. Son las voces del miedo, del rencor, de la desidia, pero sobre todo, de la falta de miras del momento histórico en el que nos hallamos. El euro no es el problema de la crisis, sino el despilfarro de estados-naciones incapaces de romper con un modelo obsoleto en el que se dilapida el dinero en mantener una casta de poderes que viven como parásitos de la clase trabajadora y que chupa, mediante impuestos y otros parabienes, toda la sangre vital de la misma. Si tuviera que eliminar de un plumazo esa sangría de chupópteros del Estado empezaría de esta manera:

 

Eliminaría el Senado (55.143.210 € )

Eliminaría las Diputaciones (23.652.930.330 €)

Eliminaría los Gobiernos Autonómicos (243.000.000 €)

Eliminaría nuestro ejército, integrándolo de forma profesional en la unión Europea (6.868.000.000 €)

Eliminaría las embajadas, integrándolas en embajadas de la Unión Europea(4.489.138.450 €)

Eliminaría la monarquía (8.434.280 €).

Eliminaría las ayudas ala Iglesia haciendo un estado totalmente laico (3.000.000.000€).

Eliminaría las ayudas a los partidos políticos, patronal y sindicatos (3.000.000.000€).

Nacionalizaría la banca, reduciendo las desorbitadas primas de sus gestores (10.542.000.000€ en beneficios).

Con la suma de toda esta plaga innecesaria, eliminaría de un plumazo y en un año todo el déficit acumulado del Estado. ¿Y qué podríamos hacer en los siguientes? Creo que vivir mejor, mucho mejor, sin angustias, sin déficit, sin personas desahuciadas por no poder pagar la hipoteca, con empresas competitivas gracias a un buen acceso al crédito común, con administraciones más competentes y ágiles que delegarían en sus ciudadanos todo el poder. Si además, todo estos beneficios los dedicáramos al bienestar de los ciudadanos, decrecería la partida de seguridad ciudadana e instituciones penitenciarias, que se llevan la friolera de 8.400 millones de euros.

Solo un dato anecdótico para darnos cuenta de donde estamos. En cultura dedicamos el año pasado 839 millones de euros. Solo el ministerio dela Presidencia, que no se sabe muy bien qué es y qué hace: 2.755 millones de euros o los Gastos variables de diversos ministerios: 2.132 millones de euros. Otro caso apabullante lo vemos en Cataluña. Se está reduciendo gastos por todas partes, especialmente en sanidad y educación, excepto el sueldo de su presidente, que es el mayor sueldo de cualquier político español. De vergüenza.

Llevo tiempo pensando sobre la deuda, la propia, la del país, la del mundo. Hace seis años entendí que andábamos caminando en una macabra senda y decidí romper con eso que en el librito “Creando Utopías” llamé “estructura”. Desde Escocia intentaba comprender porqué, siendo tan claro el camino al que abandonar, volví de nuevo, casi de forma automática, a caminar por sus sendas. La claridad era meridiana: vender todo lo que teníamos, pagar todas las deudas acumuladas y volver a empezar desde el esfuerzo diario y el afán de cada día, sin crear más deuda. Lo hicimos, al menos durante un tiempo. Vivíamos el “hoy” con plenitud y sin agobios. Confiando y abandonándonos a nuestros sueños, con nuestras manos trabajando en lo que deseábamos, sin preocupaciones estériles, siendo fieles a nuestros ideales y anhelos. Teníamos muy presente ese potente mantra cristiano que sentíamos con fuerza en medio de ese mar de incertidumbre aparente: “no andéis agobiados por el día de mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. Le basta ya a cada día su propia preocupación”.
En las páginas finales del librito en cuestión decía algo así: “Podría desnudarme a mí mismo, como ahora hago, en alegría, y compartir con el otro este atisbo de vigilia. Sólo así me aseguro que cuando vuelva a caer en la red, alguien que haya podido leer estas palabras pueda de nuevo zarandearme, sacudirme, agitarme y recordarme aquello de volver a respirar con cierta urgencia, fuera y lejos del ensueño”.
La solución, mucho antes de que estallara la crisis, la daba de forma clara, rotunda y directa: “La distribución inteligente de las formas debe alinearnos con el propósito de nuestro más profundo interior y hacer explotar de una vez por todas la más increíble de las revoluciones”.
No podemos seguir creciendo desmesuradamente. No podemos seguir alineados a la competencia despreciando la cooperación, la generosidad y los altos valores que nos distinguen como raza humana. Esta crisis debería desprendernos de nuestros instintos animales de supervivencia competitiva para adentrarnos en la profunda vivencia del compartir, del mostrar ese apoyo mutuo que tanto observamos en la naturaleza más elevada.
No podemos seguir acumulando deuda y generando deuda. Debemos estar en paz con nosotros mismos, con el otro y con el entorno. Y comprender que la única riqueza posible es vivir el día a día con plenitud y sin agobios.
Deus meus es tu, in manibus tuis sortes meae: Tú eres mi Dios y en tus manos están mis días.

Estimado M,

Y ya puestos a volver a las cavernas, ¿por qué no volvemos al maravedí o al real o al óbolo o al ochentín o a la onza? Quién mira al pasado atrae al pasado y deja poco margen para imaginar un futuro diferente y mejor. La peseta, además de tener un nombre hortera y trasnochado es igual en Bilbao, Barcelona, Cáceres o Linares y no pasa nada, aunque en Linares cuando tomes una cerveza te regalen por un euro una tapa y en Barcelona la tapa y la cerveza te cuesten seis euros. Lo mismo pasa en Europa, pero echamos la culpa al Euro porque es más fácil y más tangible que echársela a nosotros mismos, a nuestra avaricia por acumular y endeudarnos y vivir a tutti pleni a costa de los créditos que ya no podemos pagar…

La parcela donde vivo ahora me costó cien mil euros que pagué con mis ahorros-especulativos-inmobiliarios que traía de Barcelona. Ahora por poco menos compras una calle más arriba cuatro parcelas igual de grandes y mucho mejor acondicionadas. Cuando llegué de Barcelona tenía doscientos mil euros de ahorro y cinco años más tarde tengo una deuda de cuatrocientos mil euros. No sé si la culpa la tiene el euro o no, pero joder qué ganas tengo de vender y comprar de nuevo y volver a empezar y esperar tranquilo a que pase todo esto… El problema es que ahora no puedo… antes sí… El problema no es del euro, sino de esa manía nuestra de crecer sin equilibrio, sin mesura, sin orden. La naturaleza crece en cierta armonía, el hombre, lo humano, ha roto ese ciclo vital donde lo moderado, la justa mesura, es causa y efecto de un plan mayor.

un abrazo…

(Foto: Pintando la entrada de la casa para que esté bonita para el encuentro del fin de semana. Contestaba así a un artículo sobre la “necesaria” vuelta a la peseta para resolver nuestros males económicos. Lo que hay que hacer es volver a la sensatez, y no a la peseta. En todo caso, promover la Moneda Única Mundial o MUM)

La propuesta es clara y simple: reducción del Estado a partir del exceso de cargos públicos y políticos. Reducción, por tanto, de organismos que duplican competencias, como por el ejemplo las Diputaciones y el Senado.

¿Por qué? Porque estamos en crisis y hay que recortar. ¿Dónde? ¿En educación y sanidad? No, en cargos públicos y políticos, en embajadas, en diputaciones, en senados, en estructuras políticas, en ese exceso de instituciones que durante años de bonanza hemos creado y mantenido y que ahora resultan ser innecesarias.

La casta política se está convirtiendo en un estamento social con un exceso de privilegios insostenibles. Esos excesos los pagamos todos con nuestros impuestos. Es hora de recortar esos privilegios y es hora de que los políticos se conviertan en servidores de lo público. Y si no, si desean seguir en sus posturas absolutistas, pues habrá que montarles otra revolución francesa, como se les hizo a los absolutistas del antiguo régimen.

Hace un tiempo una amiga me decía que tenía rabia. Al principio pensé que no, que no podía ser porque llevaba ya casi dos semanas tranquilo, relajado, destensionado, intentando llevar una vida calma. Pero a medida que avanzábamos en la conversación, veía que sus ataques hacia mi persona iban creciendo. Al final de la conversación, resulta que había crecido mi grado de rabia y que me había dejado llevar por las palabras de mi amiga. Es como si estuvieras nueve meses de parto soportando ataques continuos, desprecios, comportamientos déspotas, egoísmos, indiferencias, y luego, un día, saltaras por los aires y alguien te dijera escrupulosamente: “lo ves, tenías rabia”… Pues claro que tenía rabia, cuando tocas la dignidad humana, sea en el grado que sea, como mínimo surge cierta rabia… Recuerdo un día que alguien se pasó hora a hora humillándome desde el amanecer hasta el anochecer… Cuanto más me gritaba, más intentaba estar en silencio, soportando el dolor de la humillación. Así durante un día entero hasta que, llegada la noche y ya sin fuerzas para seguir aguantando más ofensas, cogí mis cosas y me marché. “Lo ves, tenías rabia”… Claro que tenía rabia…

Algo así ocurre en Europa estos días, especialmente en Inglaterra, donde la rabia acumulada ha saltado por los aires. Hace algunos años lo advertí. Cuando las cosas vayan a peor, saltará todo por los aires porque la rabia se acumula en una atmósfera invisible pero real. Por eso no me extraña nada que la revolución árabe saltara por los aires, y que lo mismo ocurra, y con más crudeza, en los países Occidentales si las cosas siguen a peor. Lo de Inglaterra solo es un aviso para navegantes. El otro día, Javier Pove, un futbolista profesional indignado que colgaba las botas por coherencia existencial decía textualmente: “En vez de tanto 15-M y tanta hostia, lo que hay que hacer es ir a los bancos y quemarlos, cortar cabezas. La suerte de esta parte del mundo es la desgracia del resto”.

Los gobiernos, en vez de buscar las causas originales de tanta rabia e ira, se limitan, en una posición déspota y desmedida a decir eso de: “lo ves, tenías rabia”…
Siguiendo la hipocresía de los titulares de prensa, hoy me ha llamado la atención uno que decía así: “la bolsa rebota con fuerza y corta su peor racha”… La noticia, interpretada con cierta malicia venía a decir algo así: “lo veis, ya ha pasado lo peor, estemos tranquilos y sigamos con nuestras vidas que la bolsa ha subido tres puntos…” La verdad es que a veces da rabia ver como nos engañan… o mejor dicho, como nos toman el pelo… Pues sigamos así de inconscientes… Sigamos acumulando rabia… Y al final, alguien dirá: “lo veis, tenían rabia”…

Hay farsantes que se dedican a eliminar la luz de la vida de los hombres. El reino de la oscuridad, el reino de la ignorancia y la miopía donde todos hemos vivido anclados en estos últimos años parece tener los días contados. Y digo parece porque de nuevo los datos vuelven a ser alarmantes. La sociedad privada sigue asfixiada por las deudas. La sociedad pública también, y las fórmulas magistrales para salir de la crisis siguen siendo las mismas antagónicas de siempre: estimular el consumo privado a costa de la austeridad pública, cosa imposible porque lo segundo va intrínsicamente ligado a lo primero. Si no hay inversión pública no se crean puestos de trabajo y por lo tanto no se estimula el consumo. Y de nuevo la errante y caduca fórmula del crecimiento: hay que crecer a toda costa, olvidando las leyes naturales en las que los organismos no crecen eternamente, sino que, además de menguar su capacidad vital, inevitablemente mueren. ¿Estamos pues ante la muerte inevitable de un sistema, de una organización social que ya no sirve y tiene sus días contados?

El imperio de las ideas parece inservible. La luz de la verdad parece ajena al mundo en el que vivimos. El Señor del Mundo tiembla ante lo que se avecina, asustado y temeroso de perder su reinado. Los mercados están agotados, la sangre-dinero no circula. La asfixia se generaliza y el moribundo reclama un buen entierro. El contrato social se rompe en cuanto los gobiernos amenazan la integridad física de los individuos, como está pasando en los países árabes y quizás pronto en los países Occidentales. Los ciudadanos, sin casa y sin trabajo, se ven obligados a salir a la calle y reclamar un cambio. ¿Pero qué cambio es posible cuando los gobiernos del mundo se ven incapacitados para buscar soluciones? Deuda, tipos de interés, mercado, inflación y oscuridad. ¿Cómo salir de este atolladero?

Sólo sería posible con un reset colectivo. Con un stop global donde pudiera redefinirse un nuevo modelo, una nueva forma de organización. Esto solo sería posible garantizando dos cosas básicas a los individuos: trabajo y vivienda. Pero, ¿cómo es esto posible cuando las viviendas están en manos de los bancos y el trabajo en manos de las empresas que además dependen de los créditos de los bancos para seguir su actividad? Da escalofríos pensar que nuestras vidas están hipotecadas hasta tal punto que lo único que nos queda sea seguir pagando deuda de por vida o renunciar a todo y volver a empezar en otro tipo de organización social. Si el trabajo y la vivienda en último término está en manos de los bancos, el Señor del Mundo tiene un problema grave.

Hay evidencias claras de que el modelo ha fracasado y está agotado. Si Occidente deja de consumir, los países emergentes como India y China dejarán de producir y por lo tanto dejarán de comprar deuda a los países consumidores. Así se cerrará el círculo vicioso y la crisis será global en pocos años. Una nueva catástrofe como la de Japón podría sumir al mundo en al menos dos décadas más de tinieblas. Eso supondría tres generaciones perdidas sin capacidad de reacción ante los retos del futuro. Pero no hay retos del futuro si no hay futuro…

Así que toca vencer al Señor del Mundo, derrotarlo y volver a empezar… Cada uno con su responsabilidad individual y colectiva… Cada uno apostando valientemente por una vida singular, diferente, única y auténtica… Toca mirar de frente al Señor del Mundo para llenarlo de luz… y que la oscuridad de la ignorancia sea arrojada para siempre de este planeta…

La nación está mal. El Estado está mal. Los políticos están mal. Los ciudadanos están mal. El perro de mi vecina está mal porque antes le compraban comida de más calidad. El mundo está mal. Cientos de conflictos armados, miles de muertos, terremotos, hambrunas, enfermedades mortales…

O quizás no esté mal. Quizás siempre fue así y nuestra mente selecciona solo los buenos tiempos. Quizás hubo otras crisis donde la nación estaba mal, y el Estado, y los políticos, y los ciudadanos, y el perro de mi vecina y el mundo…

Decía un amigo que nuestros cuerpos y nuestras mentes estaban programados para vivir entre unos treinta y cuarenta años, y que más allá de eso, todo era un extra algo penoso donde la decadencia parece inevitable. Y que cuando traspasas la barrera de los cuarenta viene esa famosa crisis donde ya nada tiene sentido excepto la espera y el ir tirando como se pueda. ¿Ocurrirá lo mismo con las naciones? ¿Y con el mundo? ¿Habremos sobrepasado ya la edad programada molecular y socialmente?

Viendo lo mal que está el perro de mi vecina, cualquier cosa es posible, pensable e imaginable.

 

Ese quizás fue el fundamento que minó las mentes de filósofos y pensadores que en el siglo XVIII empezaron a cuestionar las bases divinas de las monarquías reinantes. El pueblo, ante la indignación y la humillación constante de ese antiguo régimen, debió contaminarse de esos pensamientos ilustrados que pretendían cuestionar todo el orden establecido hasta ese momento. Fue así como el 14 de julio de 1789 un pueblo indignado y humillado tomó por la fuerza la Bastilla, dando comienzo a un tiempo de cambios políticos y económicos de esencial importancia para nuestra historia.

¿Estamos viviendo estos días de nuevo el desplome de un antiguo régimen? Lo cierto es que el pueblo, la gente, el ciudadano, está despertando y pensando, y de paso, está reclamando su derecho a existir. Así lo estamos viviendo estos días en primera persona. Mientras que en Madrid se impedía el desahucio de una familia en el barrio de Tetuán, en Barcelona los diputados tenían que entrar al Parlament en helicópteros o furgones blindados de la policía. Una imagen como mínimo patética. No es el argumento de una película, sino hechos que están ocurriendo en estos momentos y que tienen que ver con datos alarmantes, datos que de seguir así, se convertirán en argumentos para una película de terror o para, quién sabe, una verdadera nueva revolución.

El prólogo de todo ocurrió en 2008, cuando el gobierno socialista creyó que lo oportuno ante una crisis económica era ayudar a la banca. La cifra no estuvo nada mal: más de 40 mil millones de euros más aval de créditos. Sólo un dato demagógico: esta inyección de liquidez supuso unas 31 veces lo que la Administración General del Estado se gastó ese año en vivienda (1.607 millones).

En 2009, cosas de la vida, la banca tuvo unos beneficios, y hablamos de beneficios, de 32 mil millones de euros.  Mientras eso ocurría, Mariano Rajoy decía que estaba bien que el Estado corriera con todos los gastos. Olvidando, claro, que el Estado somos todos, y que el Tesoro está compuesto también por los impuestos que esa familia desahuciada del barrio de Tetuán ha pagado religiosamente hasta que han podido.

Siguiendo con la película, resulta que todos los españoles hemos ayudado con nuestro dinero a los bancos, los cuales, ahora, como moneda de cambio y gesto de generosidad social, expulsan en el primer trimestre de este año a más de 15.450 familias de sus hogares, y digo hogares, ahora desahuciados.  Esto supone más de 200 mil familias desahuciadas desde que empezó la crisis, y digo 200 mil familias, por si alguien piensa que este no es un dato preocupante. Respuesta del gobierno: subimos los impuestos y sangramos aún más al ciudadano medio. Luz, gasolina por las nubes, IVA… insoportable…

Por eso decía, quedándose ya corta la expresión, de que el español medio no se siente indignado, sino humillado. Y ante eso, ¿por qué se extraña el político de turno, entre ellos el señor Artur Mas, de que la gente cerque el Parlament? ¿No pasó algo parecido con la Bastilla? ¿No son ahora los Parlamentos los nuevos símbolos del absolutismo político?

La anécdota más divertida, si me permiten algo de humor en esta macabra historia, ha sido ver a algunos parlamentarios entrar en el Parlament en furgones de la policía… ¿No deberían haber girado directamente no hacia el Parlament sino hacia ese otro lugar donde los desahuciados pasan la noche? ¿O quizás haciendo compañía a otro tipo de malhechores no tan de guante blanco?

Surrealista el panorama… indignación, humillación… cabreo… ¿qué será lo próximo? Lo próximo será ver como los políticos no se enteran de lo que está pasando y tienen afirmaciones como la de Rajoy diciendo eso de que los “demócratas no pueden amparar lo que está pasando”. ¿Qué ha querido decir con eso? ¿Qué está llamando a los indignados, a los humillados, al pueblo, a la gente? Seguramente los asaltantes de la Bastilla estaban cometiendo un acto antidemocrático, o como mínimo, no legal en aquella época. Pero quizás fue necesario… y quizás sea necesario ver a los políticos entrar en los parlamentos en furgones de la policía… Y por favor, que sea en furgones, no en helicópteros que sale más caro…

 

 

Esta mañana estaba en casa de Jorge tratando el libro que estamos preparando sobre la Spanish Revolution. Al final de la reunión nos dimos cuenta del ingente trabajo que aún teníamos por delante, ya que el proyecto parece ambicioso en cuanto a criterio y objetivos. Sentíamos cierta preocupación ya no por el rumbo que ésta peculiar revolución está tomando, sino por las también peculiares soluciones que podrían darse a la peculiar crisis que nos está azotando. Sin duda, el Sistema y sus bases están caducas y obsoletas. Pero, ¿cómo enmendar algo que sostiene a toda una cultura y una civilización? La historia nos demuestra que los grandes imperios siempre terminan extinguiéndose por pequeñas grietas que se empiezan a abrir en la degeneración cultural y que mancilla poco a poco todas sus bases. Quizás lo que está pasando ahora no sea más que el comienzo de ese declive, de ese caer poco a poco que terminará, nadie sabe como, con el fin de una era.

Y la nueva era que algunos pregonan desde posturas optimistas y esperanzadoras tendrá que nacer, principalmente, de una educación basada en nuevos valores, en nuevas ideas, en nuevas formas de administrar el poder y el talento. La verticalidad del viejo sistema dará paso a un trato más horizontal gracias a las nuevas tecnologías. La educación estará más próxima a los contenidos que tienen contacto con la realidad, no sólo histórica y presente, sino a la realidad futura.

Pero siendo pragmáticos, en este “sálvese quién pueda” en el que parece que estamos inmersos, sólo habrá posibilidad de éxito en un estado de consciencia colectiva que asuma la solidaridad como responsabilidad y el cambio como eje necesario para salvaguardar lo bueno y eliminar lo obsoleto y caduco. Siendo revolucionariamente pragmáticos, debemos intentar estar alertas y no perder en una carrera loca el sentido de las cosas y la existencia. Nadie sabe lo que pasará en los próximos años, pero tendremos que estar preparados para todo cuanto ocurra.

 

1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:

o   Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.

o   Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.

o   Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.

o   Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.

o   Reducción de los cargos de libre designación.

2. CONTRA EL DESEMPLEO:

o   Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).

o   Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.

o   Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.

o   Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.

o   Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.

3. DERECHO A LA VIVIENDA:

o   Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.

o   Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.

o   Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.

4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:

o   Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.

o   Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.

o   Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.

o   Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.

o   Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.

o   Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.

o   Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.

5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:

o   Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.

o   Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.

o   Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.

o   Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.

o   Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.

6. FISCALIDAD:

o   Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.

o   Eliminación de las SICAV.

o   Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.

o   Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.

o   Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).

7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:

o   No al control de Internet. Abolición de la Ley Sinde.

o   Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.

o   Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.

o   Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.

o   Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.

o   Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.

o   Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.

8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

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ELIMINAR EL SENADO.

NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO, ALEMANIA SOLO 100 SENADORES y EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO.

LOS GRANDES TEÓRICOS DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSTITUCIONAL OPINAN QUE ES UNA CÁMARA INNECESARIA, PRESCINDIBLE Y QUE ESTÁ EN EXTINCIÓN, ¿ENTONCES POR QUÉ TENEMOS QUE MANTENER A 260 SENADORES?

DE ESTA FORMA AHORRAREMOS 3.500 MILLONES DE EUROS CADA AÑO.

ELIMINAR LA PENSIÓN VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS ”PADRES DE LA PATRIA”.
ELIMINAR A TODOS los diplomáticos excepto un embajador y un cónsul en cada país. No es posible que gastemos en esto más que Alemania y el Reino Unido).

Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4, 6 y 7 de los PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO (transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas y varios), se ahorrarían más de 45.000 millones de Euros y no haría falta tocar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios, como tampoco haría falta recortar 6.000 millones de Euros en inversión pública.
CON LA MITAD DEL DINERO QUE EL ESTADO SE AHORRARÍA CON ESTAS MEDIDAS,
SE ACABARÍA LA CRISIS EN ESPAÑA

Por el cambio de la ley electoral, y por una democracia participativa de verdad, donde nuestra opinión, la de los ciudadanos,  sea lo que gobierne, no una papeleta cada cuatro años y que hagan con ella lo que quieran sin dar cuentas ni explicaciones.

Por el cambio de la ley electoral, y por una democracia participativa de verdad ¡Espabilemos de una vez! ¡No sigamos dormidos y aletargados!

Acabo de visitar la Puerta del Sol. Estaba repleta de gente. La misma gente de siempre, los mismos que año tras años están en pie de guerra por veinte mil causas. No me ha parecido ver nada diferente a otras manifestaciones. ¿La sociedad civil? Bueno, sí, había curiosos que paseaban para ver lo que parecía una revuelta… Pero no… No era revuelta, ni tampoco un grupo de indignados masivo. Al menos no en apariencia. Veremos qué ocurre después de las elecciones… Probablemente todos vuelvan a casa, cansados del mismo teatro…

 

Hay dos grandes secretos para poder soportar momentos difíciles. Uno, quizás el más importante, es el de aguante, el de la paciencia, el de la resistencia. Ayer leía un libro de Ram Bhavnani que explicaba en alguno de sus capítulos como se hizo millonario en momentos difíciles. La respuesta siempre era la misma: hay que saber aguantar, resistir. Con un lenguaje muy diferente, también terminé de leer el librito del francés Stéphane Hessel, titulado “¡Indignaos!” Paradójicamente, y aún defendiendo tesis totalmente diferentes a ls de Bhavnani, este militante y prolífero diplomático nos habla de cómo la Resistencia aguantó el envite del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. De nuevo nos habla de lo mismo: resistencia, aguante, terquedad en los momentos más difíciles.

Ya sean crisis económicas, de pareja, de amistad, de fe, de cualquier tipo, lo importante siempre es resistir. Y cuando eso ocurre, cuando la fortaleza interna es superior a todos los avatares de la vida, entonces es hora de aplicar el segundo secreto para vencer: tener fe y esperanza en todo aquello que realmente deseamos. Esa fe y esperanza deben venir unidos en actos que armonicen nuestros deseos con lo que realmente sentimos. Cuando estamos mal no debemos regocijarnos en el dolor, sino buscar puertas abiertas que nos hablen de belleza y armonía. Debemos atraer pensamientos positivos y debemos resolver en la actitud la necesidad de querer estar mejor, ser mejores. La ley de atracción funciona. Ya lo explicaba hace milenios la Tabla de la Esmeralda, y el Kybalion. Atraemos sin duda lo que pensamos, tan de moda ahora este mensaje gracias a libros como El Secreto. Lo que pensamos, pero sobre todo, lo que sentimos. Por eso debemos organizar nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestra actitud ante la vida. Eso modificará nuestros patrones internos, y el universo, que funciona de forma asombrosa, se pondrá a trabajar. Así que ante las crisis, fortaleza, aguante, resistencia, y sobre todo, pensamientos positivos… Y luego, si conseguimos vencer a la misma, vendrá la recompensa inevitable. Que así sea…

 

 

Cuando viajaba por Etiopía, me daba cuenta que allí todos sus habitantes son emprendedores por necesidad. De alguna forma, y a base de miseria, todos debían buscarse la vida con pequeñas “empresas” que consistían en vender lo que fuera, donde fuera y a quién fuera. Siempre me he preguntado porqué en nuestra España moderna, esos cuatro millones de parados no pueden ser pequeños emprendedores que también busquen una forma de superación personal a tan patente drama. La respuesta resulta casi evidente. España se ha convertido en el país del subsidio y la burocracia.

Además, para poder pagar esos subsidios, son necesarios altos impuestos que repercuten, paradójicamente, a aquellos que intentan emprender un negocio.

España aún no ha comprendido que la única forma de terminar con su endogámica clase parada es apostando por la creación de empresas, por el apoyo a jóvenes que desean luchar por crear riqueza. Pero no con ayudas ni subsidios, sino con agilidad en los procesos creadores, anulación de la interminable burocracia y baja presencia de presión fiscal, al menos en los comienzos de la actividad. Si no comprendemos esto, estamos a las puertas de un conflicto social porque cada día habrá menos empresas, menos trabajo y menos personas con capacidad de pagar impuestos.

 

Sigo viendo las noticias con atención y me parece increíble todo lo que está pasando. La crisis económica que ya empieza a azotar con fuerza a la Península Ibérica, especialmente a Portugal… Las consecuencias del terremoto en Japón… Las revueltas árabes, con nuevos añadidos de sangrante muerte en Libia, Yemen y Siria… ¿Qué más puede pasar en este contexto apocalíptico? Tantas desgracias seguidas son difíciles de digerir… Y lo preocupante es que los que viven alejados de estas realidades parecen como si todo eso no fuera con ellos, y siguen manteniendo una vida normal, como si nada pasara. La civilización occidental ha creado un complejo sistema que pretende alejarse cada vez más de su estado salvaje, pero parece como si todo se derrumbara a cámara lenta. ¿Acaso estamos quedando atrapados en algo que aún no comprendemos? ¿O será cierta la última profecía que designa como el final de los tiempos la trágica fecha del 2012? ¿Hacia donde estamos naufragando? O quizás todo esto que está pasando pueda provocar una elemental huida hacia la Naturaleza, un retorno hacia lo sagrado y un encuentro permanente hacia la tierra sin mal. Sea como sea, estamos viviendo unos tiempos increíbles donde habrá que estar muy atento, por eso de que al parecer, no hemos hecho más que empezar…

Pd.- Gracias a C. por el paseo de ayer, y por hacerme ver que nuestros pequeños problemas sólo pueden resolverse si tomamos plena consciencia de lo que nos rodea, del mundo sufriente, de todo cuanto pasa.

 

Gandhi nos dijo aquella frase suya de “vivir sencillamente para que los demás, sencillamente, puedan vivir”. La frase tiene sus paradojas, filosóficas y económicas, pero encierra dentro de sí una verdad innegable. Hay algo que está mal construido en este mundo y no sabemos como encauzar una solución que nos ayude a superar esta singularidad humana. Lo de Libia sigue siendo una gota más que va colmando el vaso.

Esta mañana temprano teníamos una reunión senequista en la calle Triana. Tanto MC, CM, LV y el que suscribe analizamos la crisis, los conflictos, el mundo en general, y como eso afectaba en su totalidad a la venta de libros de nuestros sellos editoriales. Lo cierto es que cada día se vende menos de casi todo, y los libros no es una excepción en un momento crítico para el sector. Lo fácil hubiera sido renunciar, cerrar el chiringuito y a otra cosa mariposa, pero decidimos, año tras años, seguir adelante, porque el espíritu que envuelve el proyecto es sano, tiene fortaleza y sed de continuidad. Pero en estos próximos años, y siguiendo con Gandhi, tendremos que vivir sencillamente, sin grandes proyectos, sin grandes aventuras empresariales porque los tiempos requieren la necesidad vital de aguantar todo este chaparrón. Y aguantaremos, como sea, reinventándonos si hace falta. De momento ya tenemos nueva página web en Séneca. Espero vuestra opinión porque habrá más…

 

 

Vendo Parapente nuevo de la marca Windtech, modelo Pulsar 1500.

Medida 25 con casco incluido.

Precio: 1500 €

Por si alguien tiene ganas de volar. Casi no utilizado. Pocos vuelos. Totalmente nuevo.


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