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Día con Luis

Hoy teníamos el día libre, quizás nuestro único día de vacaciones en el Caribe. El chófer de nuestro amigo italiano me ha llevado hasta casa de Luis a medio camino hacia Santo Domingo, en un resort donde hemos coincidido con el hijo de Vargas Llosa y otros amigos. Nos ha pasado de todo, pero sobre todo, y como siempre, hemos dado espectáculo a lo grande.

Me ha emocionado que Luis tuviera aquí, en este apartado lugar del mundo, el librito de Ama hasta que te duela. Lo tenía junto a su Ingeniería de los Sueños y Juan Salvador Gaviota, todo un honor que hemos compartido con cierta gracia por lo surrealista de reencontrarnos en este alejado lugar del mundo.

Muy interesante las charlas que he tenido con S. Dicen que sus padres son los dueños de toda la isla, de muchas televisiones, periódicos, revistas y otras empresas. Pero era interesante hablar de espiritualidad mientras me daba mi primer baño en el Caribe. Sobre todo cuando la espiritualidad a la que ella se refería tenía que ver con el activismo y la defensa del medio ambiente, consciencia y valores. ¿Valores? ¿Dije valores? Resultó ser un día lleno de paradojas con respecto a los valores… Se dieron situaciones donde a veces esa palabra carece de sentido simplemente porque a veces, para algunos, lo importante no es dejarse manejar por el coraje de la virtud y los valores, sino por esa especie de diversión que nace del juego de la inconsciencia y el vicio por los placeres del ego.

Hoy me quedaré a dormir en su casa y mañana de nuevo manos a la obra en un tour de una semana por toda la isla. Seguiremos robando sonrisas, no porque eso tenga más valor que cualquier otra actividad humana, pero al menos, quizás nos acerque algo más a la virtud y nos aleje del caos peregrino de la sinrazón

Ramona, Pilar, Grecia, Michelle, Marina, Ana Rosa… La prueba más difícil de todas, actuar en un asilo de ancianos. Difícil, muy difícil. Pero al final ha sido una experiencia increíble donde nada de lo hecho hasta ahora servía. Casi todo ha sido improvisado, pero la experiencia de escuchar a la simpática Ramona como me protegía y cuidaba en cada caída junto a Grecia y Pilar ha sido increíble. ¿Qué se puede decir? Os dejamos algunas fotos que hablan por sí solas…

Lo justo sería que todos viviéramos bien. Que todos pudiéramos disfrutar algunas vez de los lujos que en estos días estamos disfrutando. Que al mismo tiempo, todos pudieran tener la oportunidad de ayudar al otro, en lo que fuera. Nosotros estos días lo intentamos robando sonrisas a los niños. Pero también esperanza. Porque cuando un niño ríe, se abre una inmensa puerta de esperanza. Y esa esperanza viene de la crisis que se avecina. Porque esta crisis que estamos viviendo solo es la punta de un iceberg inmenso.

Estamos en los inicios de una gran transformación a nivel planetario. Ya hubieron otras en el pasado. La naturaleza ha sufrido grandes cambios, grandes transformaciones, grandes crisis que han terminado en producir algo mejor, una nueva consciencia, un nuevo despertar, una nueva iluminación. Lo vemos en el reino mineral, cuando desde la opaca roca, el universo de la oscuridad doy paso a los cristales que dejan pasar la luz, a las piedras preciosas, a los diamantes. También lo vimos en el reino vegetal cuando el frondoso verde quiso desplegar aún más belleza y riqueza dando nacimiento a las maravillosas e increíbles flores. Y luego, esa increíble transformación del reino animal. Tenemos el ejemplo de los reptiles, seres que se arrastran por la tierra hasta que un día decidieron volar y convertirse en pájaros de todos los tamaños y formas. ¿No es esta una iluminación increíble, un cambio de consciencia fascinante?

El humano también ha vivido diferentes transformaciones, y ahora estamos en la antesala de un increíble cambio de consciencia que nos ha de llevar desde la consciencia del ego, del egoísmo, a la consciencia del nosotros, de la generosidad, del amor incondicional. Ese es el nuevo cielo y la nueva era que muchas tradiciones pregonan. Esa será la nueva iluminación que la naturaleza perpetuará en nosotros. Por eso es necesario que nos iluminemos los unos a los otros para que la iluminación sea colectiva y el egoísmo, el poder, las guerras, la vanidad y el terror deje paso a la generosidad, el amor y la alegría.

La oscuridad del ego solo puede desaparecer con luz, más luz. No se puede vencer al ego combatiendo contra él. No podemos vencer nuestros traumas, ni nuestras miserias. Solo podemos transformar nuestras vidas con el ejemplo activo, con la llama del hacer, con los pequeños gestos del día a día. Esa es la luz del mundo, y esa es la llama y la chispa que debemos compartir.

 

Día intenso con dos actuaciones en un hogar de niños precioso, lleno de vida y ternura, de miradas cómplices, de alegría, de sabor a entusiasmo. Miradas de alma a alma, lentas, diseñadas en algún sueño, reflejando la oportunidad única del momento. El regalo de compartir exige sudor, esfuerzo, pero sobre todo, frenesí y algo de locura. Y hoy nos hemos dejado impregnar por esa locura improvisada y manifestada en esta pequeña mota en mitad de un océano de magia.

Casi trescientos niños por la mañana y casi trescientos por la tarde. Agotador. Pero todo un regalo para el alma, que es, dicen, el lugar donde se acumulan las más hermosas riquezas. Por eso hoy nos hemos sentido afortunados, por obrar el milagro de la sonrisa y la alegría, por reencontrarnos con lo milagroso de la vida.

Hay un momento especial que recuerdo. Al final, algunos niños venían para abrazarnos. Y se quedaban un rato atrapados en la magia y el embrujo de ese abrazo sentido, nacido del corazón inocente. Y luego la emoción de la niña Selva que vio desde el otro lado el espectáculo. Me encantaba escucharla en su catalán de tres añitos relatar las aventuras de Kili y Kolo. ¿Qué más podemos pedir? ¿Qué más se puede pedir? La vida solo existe en este presente, en este ahora. Todo lo de ayer ya no existe y todo lo de mañana está por llegar. Y hoy había pureza, había esas cosas que solo se pueden explicar con alguna imagen, con algún suspiro.

Hemos disfrutado después de nuestro último viaje hace dos años en India. En la segunda actuación, emocionados, incluso hemos desordenado el espectáculo para bailar encima de una mesa o para revolcar nuestros cuerpos contra los niños que se reían de nuestras payasadas. No somos payasos profesionales, pero hoy nos hemos sentido auténticos niños disfrutando de cada instante. Espero que esos niños duerman bien, recordando lo importante de dejarse llevar por cierta locura. Y parece que esa locura, en los tiempos que corren, no hacen daño a nadie, y además, tonifica las fortalezas del espíritu.

La pobreza no reside en el dinero o en el pan, ser pobre es no poder dar y recibir amor. Hoy hemos estado con niños inmensamente ricos, porque han sido reconocidos en su más increíble grandeza. Y nosotros hemos disfrutado de su riqueza, y por lo tanto, hoy hemos sido inmensamente afortunados.

El resort “Casa de Campo” dicen que es uno de los más importantes del mundo. Nuestro anfitrión, nieto de uno de los decanos de una vieja universidad italiana, nos decía que aquí no hay ricos, sino tan solo millonarios. Acostumbrados a vivir en auténticos infiernos cuando hacemos nuestros viajes solidarios, casi nos parecía un sueño extraño el estar aquí entre tanto lujo y riqueza. Las mansiones que nos rodean en el resort deLa Romanacontrastan con lo que hay unos kilómetros más allá… Pero de eso ya hablaremos con calma.

Estamos muy agradecidos por las atenciones recibidas. Nos han dado una casa-palacete con yacuzzi solo para nosotros y todo el servicio que queramos. Grandes coches, chófer y cualquier lujo imaginable. Pero hay algo que nos ha llamado la atención de nuestro anfitrión. Su extrema generosidad, su entrega hacia causas nobles, su especial sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y su capacidad de disfrutar de las cosas vidas de la vida sin olvidar a los que quizás no lo estén pasando. Eso contrasta con la hipocresía de muchos que vienen aquí para presumir o simplemente para ostentar.

Llevamos aquí 24 horas… Han sido tan intensas y hemos vivido tantas experiencias que no puedo relatarlas todas juntas. Necesitaré muchos días y muchas horas para ordenar impresiones sobre el país, sobre sus gentes.

Solo una anécdota. Hoy hemos ido a un asilo de ancianos. Había dominicanos y haitianos que convivían pacíficamente en este hermoso país tropical. Nos hemos juntado con unos amigos del anfitrión y hemos ido con unos tambores para alegrar la fiesta de los ancianos. Tocábamos cuatro. Uno de ellos un viejo haitiano de mirada profunda. Ha sido increíble compartir el ritmo tropical con él mientras nos miraba fijamente a los ojos. Hemos sentido todos el alma de los antiguos habitantes de estas tierras, y hemos danzado y tocado los tambores hasta que ya no podíamos más.

Ahora paz y calma. Cenar un poco, ensayar un poco y mañana empieza nuestro periplo por la isla. Mil niños nos esperan. Mil aventuras nos aguardan. Un abrazo sentido desde República Dominicana, un país tropical anclado en lo más hermoso del mar Caribe.

El morito Juan

Una semana viviendo en una de las zonas con mayor renta per capita de España. Con todos lo cuidados y atenciones de una de las personas más maravillosas que he conocido en los últimos tiempos. Bella por fuera, bellísima como pocas, pero sobre todo, bella por dentro. Con una profundidad capaz de anestesiar a cualquiera. Con un sentido común y una fortaleza admirable. Y luchadora. Esa ha sido su gran lección. Cuando luchas por algo, sea lo que sea, al final lo consigues. Ella lo ha demostrado, por eso resuelve la vida de victoria en victoria, sin miedo, sin desconfianza, con un profundo sentido de la responsabilidad hacia su camino. No le ha importado abandonar reinos y palacios. Ha sabido siempre caminar por ese sentido de la impermanencia, por ese filo de la navaja que tantos temen. Pero ella, diosa venida de no se sabe qué estrella, es capaz de transformar con su magia y presencia todo cuanto toca. Le gusta decir eso de “recolocar” las cosas en su justo lugar. Las cosas físicas, que siempre tienen un orden en todo su vasto imperio. Las cosas vitales, ejercitando cualquier disciplina con tal de lucir todo su esplendor físico. Las cosas emocionales, las cuales lleva años trabajando y eso provoca en ella y en los demás una seguridad admirable. Las cosas mentales, con ese sentido común tan característico de los sabios de viejas edades. Y con ese humor y sonrisa que la conecta directamente con los planos más sutiles. Y esa alma grande que la habita y que cuando mira con su poderosa llama violeta, a cual hierofante de mundos pletóricos, ciega al desprevenido e ilumina al sediento. Le estoy inmensamente agradecido por su generosidad, pero sobre todo, ante todo, por esa magia que ha obrado en mí en un momento especialmente delicado.
Todo esto pensaba cuando lejos de chóferes y palacios deambulaba hoy por Madrid hacia la Plaza Castilla. Allí el último ensayo, el último instante reconciliador antes de la aventura. Mañana estaré volando hacia Miami y unas horas más tarde llegamos a Santo Domingo… La aventura empieza… Ya con cierta melancolía, pero también con cierto cosquilleo por lo que ha de venir… Os espero al otro lado del charco… Nos vamos a hacer las Américas, justamente a ese primer lugar donde Cristóbal desembocó nuestras ansias de conquista, miseria y rabia al Nuevo Mundo…

Estimado L.,

Me gustó mucho esa frase que también me hizo pensar: quiero ser peregrino, no vagabundo. Cuando has pasado muchas horas trabajando con vagabundos (he llegado a dormir con ellos cuando hice las prácticas de mi primera carrera) te das cuenta de lo fácil que resulta que la vida te arrastre a ese mundo. Y no me refiero a la indigencia física, sino a la moral, que es la peor de las indigencias. Ser pobre de espíritu es mucho peor que ser pobre de materia a pesar de las bienaventuranzas. Lo primero ni siquiera nos acerca a eso que vagamente llamamos humanidad. De ahí la importancia, en algún momento de nuestras vidas, de poder trascender nuestras miserias y albergar algún tipo de esperanza en el género humano, que a fin de cuentas, es el nuestro, aunque muchos lo hayamos olvidado.

Es bueno estar alertas para no caer en la tentación de la indigencia humana y moral. Es bueno estar despiertos para no terminar nuestros días de forma miserable, quizás rodeados de falsos idólatras y cientos de palacios, pero completamente solos y vacíos. Sin nada de valor que otorgar al mundo y los nuestros.

Sabes que te he escrito estas cosas desde el cariño y el respeto, y con ganas de que tu carrera vaya creciendo no solo hacia lo ancho, sino también en la vértical que hos ha de llevar a otros vuelos y visiones. Admiro tu sensatez y libertad y deseo que sigas siendo así: un alma libre.

Lo de pensar en las ballenas o en los etíopes es solo una forma de aproximarnos a ese otro mundo que a veces se nos escapa y que está más allá de nosotros mismos. Es solo una forma de sentir en la piel nuestra algún tipo de sensibilidad hacia el mundo que nos rodea. Ese mundo en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Tú eres un buen escritor, no te preocupes por eso. Nuestro reto, a partir de los bienes raíces que la vida nos ha dado como apoyos, siempre será ser buenas personas. Y en nuestro espíritu libre siempre estará el deseo de ser mejores.
Felicidades de corazón por el espectáculo. Que la fiesta continue… y nos vemos en unos días en el Caribe…

Un abrazo sentido,

J.

Mañana, en la madrileña plaza de Castilla será nuestro último ensayo. Pasado mañana estamos viajando dirección Miami y de ahí, vuelo hacia Santo Domingo, capital de República Dominicana. Un chofer nos esperará en el aeropuerto y nos llevará hastaLa Romana, muy cerca de Punta Cana. En el viaje coincidiremos con L., el cual también viaja a la isla por otros motivos. A partir de ahí, nos esperan quince días de periplos entre orfanatos y hospitales y campos de refugiados a los que nos gustaría, en nuestros ratos libres, poder visitar. Intentaremos llegar hasta las desgracias haitianas, y como antropólogo, sería apasionante poder tener contacto directo con la cultura vudú.

El viaje, como todo viaje, será apasionante. Pero dentro de mí existe un mar de dudas y contradicciones que intento ordenar a medida que los días se acercan. No puedo ignorar el desasosiego que impera en estos días en Europa, y especialmente en España y particularmente en mi propia vida. Un desconcierto que tiene que ver con el futuro inmediato y que requiere la mayor de las concentraciones y energías para afrontar el reto de la incertidumbre. Por un lado me alegra este viaje, que de paso, servirá para coger cierta distancia necesaria sobre todo lo que en este pequeño mundo ocurre. Pero por otro, siento que quizás estos no sean tiempos para este tipo de viajes. En todo caso, los más de mil niños a los que llegaremos estoy seguro que agradecerán ese ratito de amor y alegría. Y las crónicas servirán para dar una visión del mundo que seguro nos ayudará a comprender más los estratos humanos que imperan en ese rincón del planeta. Además, con esta tercera crónica, esperamos poder terminar el libro que empezamos sobre las aventuras y desventuras de KK & KK por medio mundo. Y luego la vuelta, y sus retos, y sus desafíos, y siempre, afrontando las cosas con entusiasmo y cariño, con verdadero agradecimiento. Porque en el fondo, detrás de cada drama humano siempre hay una luz de esperanza.

Mientras ayer planificaba con C. las bases de un nuevo proyecto empresarial en el centro de Madrid, me regalaba, sin ningún motivo aparente, una bonita camiseta con el logo ecologista de las tres R. : Reutilizar, Reciclar y Reducir. Leía hoy en El País el proyecto de una casa, de una pequeña masía restaurada en Olot. Y también leía el otro día la maravillosa noticia de que Simon Dale, un joven galés había construido una casa ecológica por menos de tres mil libras. Estas son algunas de las cosas buenas de la crisis, el darnos cuenta de que se puede vivir mejor con menos.

¿Cuánto pagaríamos por viajar en un maravilloso crucero alrededor del sol? ¿Y cuanto pagaríamos por ir al planetario más espectacular del universo? Esas cosas son gratis. Todos los años hacemos un viaje alrededor del sol en la nave tierra. Todas las noches podemos asomarnos y disfrutar del universo entero mirando por nuestra ventana. Y si además de tener capacidad para ver esas cosas, la tenemos para observar en lo pequeño, no dudéis en agachar vuestra vista en el próximo jardín que veáis. Hay un mundo ahí abajo lleno de miles de criaturas. Cuando paseo por mi jardín me gusta hacerlo agachado, inclinando la vista a cada uno de los rincones. Os aseguro que la visión es increíble. Es como si otro mundo viviera ahí debajo de nuestros pies y no fuéramos capaces de verlo. Pero cuando aprendemos a observar en silencio y escuchamos los conciertos de la naturaleza, sus majestuosas vistas y a todos los placeres que nos rodean, uno no puede más que estar agradecido maravillado por tan generoso espectáculo. ¿Qué más podemos hacer gratis? Solo debemos agudizar el ingenio y la visión, tener consciencia de todo cuanto se nos da a cada momento y sabernos partícipes de este maravilloso regalo que es la vida.

¿Qué más podemos pedir? Constatada dicha generosidad, ya solo nos queda participar en la misma y entregar nuestra parte. Y que dicha parte sea una constante renovación interior, un fortísimo anhelo de cambio hacia mejor, una proyección positiva sobre la vida, pero también una revisión crítica y autocrítica de aquello que pueda mejorar. Un idílico romance entre el yo y el superyo, entre la personalidad y el alma, entre el nosotros y el ellos. Una apuesta firme por sentirnos merecedores de todo cuanto nos hace vivir todos los días.

Han pasado algunos minutos desde que empezaste a leer este texto. Han sido unos minutos de intensa vida. Da gracias por ello, da gracias por sentir y estar aquí, da gracias por crear una realidad más amable.

Estimado Fernando,

Gracias de corazón… todo un detalle… hermosa la reseña que has escrito en el periódico y que da más vida a tan sospechoso libro editado en Séneca (Escrito en un libro)

Agradezco también la gestión del piso en Madrid. ¿Cómo, cuanto?

Pues teniendo en cuenta que hace unos años vivía como un marqués en una granja de caballos de más de dos mil hectáreas en el norte de Alemania, que hasta hace unos meses vivía entre embajadas y embajadores en lo más selecto del barrio de Salamanca, que príncipes y princesas me ofrecen vivir en otros palacios, en fincas gigantes que tardaría días en recorrer a pie, y que no deseo regresar pro tempore a mi bonita casa cordobesa de más de cuatrocientos metros de cristal diseñada con el más puro de los números áureos y que lo que deseo, al menos hasta que pase la crisis, es vivir como lo hacía cuando dormía en el desierto del Gobi, o en la sabana etíope, o en las selvas de la India, o en la frías tierras del norte de Escocia entre pruebas iniciáticas, monasterios y vida eremítica, pues algún término medio, como el Buda, pero más tirando a choza que a palacio, por lo de la crisis.

Si no hay muebles no me importa, porque un monje-guerrero se apaña con una mesita y una cama de paja. Decir “algo que no sea muy caro” suena a perogrullada tal y como están los tiempos, que los que malvivimos de la cultura andamos como monjes mendicantes, aunque pasado mañana me marche invitado a “La Romana” con la jet de la más selecta República Dominicana, y a la vuelta sólo tenga ganas de vomitar y vivir en la calle ante tanta irracional cordura. 

En fin… ¿habrá algo para un príncipe de la luz, pero con ganas de vivir un tiempo entre las taoístas tinieblas, las puertas de todo misterio?

un abrazo sentido y gracias de corazón… 

Hay cinco millones de personas en España que desde hace unos meses están aprendiendo a simplificar la vida.

Hasta hace poco tiempo tenían hasta cuatro televisores de plasma en la casa: uno en el salón, otro en la cocina, en las habitaciones y hasta en los lavabos.

Han simplificado tanto la vida que toda la ropa de moda que compraban cada semana la están donando a Cáritas, porque ya no la necesitan, porque ya no tienen esos inmensos armarios donde guardarla.

Y ya no tienen dos o tres coches en el núcleo familiar. Ya no pueden usarlo para ir al trabajo. Ni siquiera pueden pagar sus seguros. Así que un gasto menos, y de paso, menos contaminación para el planeta.

Están simplificando tanto la vida que ya no comen todos los días en caros restaurantes. Ahora lo hacen en familia. Comen guisos de habichuelas, de garbanzos, de lentejas, y resulta divertido, y sobre todo, familiar, compartir ese tiempo juntos.

Y ya no viven en casas grandes. Ahora, en vez de pagar mil o dos mil euros de hipoteca, pagan cuatrocientos euros de alquiler, lo que ayuda a sostener la economía.

Ahora todos parecen tener menos dependencia hacia lo superficial, hacia lo material y les permite pasar más tiempo reflexionando sobre las cosas verdaderamente esenciales, importantes. La familia, el hogar, los amigos… ¿Qué pasó con las necesidades del alma? ¿Quién las atiende ahora? ¿Quién podrá ahora comprar el amor, la compañía y la amistad con dinero? Quizás algo revolucionario esté pasando. Quizás la vida nos esté dando una nueva oportunidad para abrazar el sentido de las cosas verdaderas.

(Foto: Paseando por palacio hace unos días).

Ayer leía el informe que todos los años realiza la Universidad de Pennsylvania titulado: “THE GLOBAL GO TO THINK TANKS REPORT”. Veía en sus datos que existen más de 6.500 en todo el mundo. Think Tank, comités de sabios, comité de expertos, institutos de investigación, laboratorios de ideas, centros de pensamientos… Pero, ¿dónde están realmente? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican últimamente?

En Davos, llegados en limusinas y helicópteros reclaman una gran transformación. La refundación del capitalismo, del sistema. No es algo idílico, es algo que afecta a sus billeteras, y por eso lo reclaman. Ven como sus limusinas cada vez son más pequeñas y sus helicópteros cada vez más menudos. Y eso, para ellos, es un indicador importante.

Pero hay otros datos y otras gentes que reclaman la refundación del mundo. Los indicadores están ahí: más de cien mil empresas han cerrado en los últimos tres años y ya tenemos más de cinco millones de parados tan sólo en España. ¿Qué será lo próximo?

¿Y qué dicen los pensadores? Nada. No hay ideas, no ven salidas ni alternativas. Tienen miedo a ese oscuro espectro que recorrió Europa en siglos pasados y que parece reproducir inquietantes miedos y fantasmas.

¿Por qué no dicen nada? Porque aceptar el fracaso del capitalismo y su disimulado estado del bienestar sin una alternativa clara y definida es aceptar el fracaso como humanidad y la ciega marcha en la que nos encontramos.

¿Qué pueden hacer mientras tanto esos cinco millones de parados? Se pueden organizar y practicar el apoyo mutuo. Ayer lo hacíamos en las calles de Madrid. Un café, una libreta y un bolígrafo fueron suficientes para encarar el futuro con fuerza y voluntad. Un derrame de ideas y soluciones para seguir adelante, para apuntalar con valentía el destino que viene. Mientras todo se desmorona a nuestro alrededor, mientras el Titanic capitalista se derrumba desde sus propios cimientos por no poder aguantar más el peso de toda su carga, algunos empiezan a escarbar túneles de salida hacia el Nuevo Mundo. Y ese nuevo mundo será diferente. Será solidario. Será respetuoso. Será sencillo. Será humano… o no será… En esta Edad Oscura hace falta Luz, más Luz… ¿donde están los iluminados?

Pocos observan la degeneración de nuestra cultura, de nuestra sociedad y de nuestros valores. Pocos caen en la cuenta de que la edad del Kali Yuga, la Edad Oscura según la tradición hinduista, está estrechamente vinculada a toda esta perversión en la que nos encontramos como raza y humanidad. La decadencia de lo ario, que según los Vedas es la raza que domina el mundo en esta era, tiene que ver con la autodestrucción a la que vamos avanzando con pasos agigantados. Como una especie de cáncer para la Tierra que al degenerar mata incluso a su huésped, así nos comportamos.

No creáis que esto es un pensamiento pesimista. La destrucción forma parte de la vida porque así actúa la Ley Natural. Vida, Muerte y Resurrección. La naturaleza siempre tiene ese poder de regeneración. Se puede quemar un bosque pero en poco tiempo la vida vuelve a crecer en el mismo. Se pueden destruir imperios enteros pero lo humano vuelve a resurgir en otra parte o en otro tiempo.

Según la tradición Shivaita, el Destino del Mundo tiene mucho que ver con lo que en el Lingä Purana son llamados ciclos vitales de existencia, lo cual asume inevitablemente en su interior la extinción de todo cuanto existe. Los ciclos más importantes son llamados: Krita Yuga, Treta Yuga, Dvapara Yuga, y finalmente Kali Yuga. Tienen una duración respectiva de 24.195, 18.146, 12.097, y 6.048 años. Según el calendario tradicional hindú, el Kali Yuga, la edad en la que nos encontramos, comienza en el 3.102 antes de Cristo. Este calendario divide en cinco partes la conocida como Edad Oscura o de Hierro: Alba del Kali Yuga 3.606 a.c., Kali Yuga 3.102 a.c., Medio del Kali Yuga 582 a.c., Comienzo del Crepúsculo 1.939 d.c., Final del Crepúsculo del Kali Yuga 2.442 d.c.

Vemos por lo tanto que el comienzo del final, el cual empezó en 1.939, en una época convulsa para la humanidad con las dos grandes guerras mundiales como colofón de todo, no ha hecho más que empezar. Aún nos quedan por delante cuatro generaciones más para adentrarnos en el final de la Edad Oscura y empezar un nuevo ciclo de mayor esplendor. Esperemos que mientras todo esto ocurra, los Sabios reestablezcan el nuevo plan en la Tierra. El plan de resurrección, de luz y de vida.

Esta mañana despertaba en Madrid. La ciudad parece igual, con sus encantos, con su frío arropado por la contaminación y cierta luz mañanera que presagia eso de que la vida sigue. Madrid parece que se ha convertido en un referente irrenunciable. Parece como un trampolín hacia el otro lado, hacia la próxima estación.

Mientras miraba por la ventana el paisaje, recibía de un amigo un animoso recorte de prensa que acompañaba con título sugerente: “estamos caminando”. De forma rápida, le he contestado con una breve nota: “¿hacia donde?” Uno puede caminar hacia la luz, hacia la oscuridad, de frente, de lado, hacia atrás, inclusive se puede caminar hacia el abismo o hacia la desesperación o decadencia.

La nota de prensa hablaba de un lobby que al parecer está caminando hacia la derecha de la derecha, es decir, hacia la extrema derecha. ¿La rancia y extrema derecha? Me ha confundido el entusiasmo por declarar que estamos caminando hacia los extremos, sin importar mucho que sean hacia la rancia derecha o la rancia izquierda. Pero como todo está sujeto al mundo de lo simbólico y la más subjetiva de las interpretaciones, he recurrido al diccionario para ver qué se entiende por extrema derecha y he leído cosas como: ultranacionalismo, xenofobia y autoritarismo y populismo e ideas reaccionarias.

Y resulta que cuando pasaba de lo abstracto a lo real, observaba que la plataforma de la cual surge este “estamos caminando” tiene mucho de estas cosas. Tantas que para aclararme, sin caer en la tentación de lo inadmisible, he escrito una pequeña postdata al arquitecto principal de dicha obra diciendo lo siguiente:

 

Pd.- Lo de “me estás dejando de piedra” es por la deriva de los titulares y de lo que la historia contará a no ser que el rumbo del navío gire radicalmente. Hace un par de años el preso que injustamente había sido enchironado se convertía en un componente moral y espiritual para una sociedad en crisis. Ahora resulta que el preso, al parecer justamente enchironado, gira hacia un movimiento de extrema derecha… La verdad es que es sintomáticamente decepcionante… No para mí, sino para la sociedad en su conjunto, que necesitaba un referente moral y espiritual, y no un chupatintas cantamañanas más de la extrema derecha… o de cualquier extrema… ¿estamos caminando? Sí, claro que si, pero hacia la más absoluta decadencia (ultranacionalismo-tema euro-; autoritarismo -véase el blog y el foro- populismo -intereconomía y baño de masas- y reaccionario -véase en profundidad el caso Garzón-)… Toda una pena para lo que parecía un bonito caminar… 

Querido Otro Loco,

claro que no me marcho, claro que no me voy. Bueno, algo de mí se va, pero no todo. De esta tierra eran mis abuelos y mis padres y mis ancestros. Quería romper con ese hechizo generacional, devolver cierto orgullo de raza, cierta recompensa por tanto sufrimiento. No sé si rompí el hechizo. Realmente no lo sé. Pero tierra adentro, allá donde los gusanos suelen hacer de las suyas, algunos habrán notado ya que algo ha cambiado en esta tierra. Sembramos semillas, creamos poesía, recitamos versos, escribimos novelas y ahí están, para la memoria colectiva de esta nuestra gente. Soy un peregrino, quizás, como tú dices, mi viaje era de ida y vuelta, y quizás ya ha llegado el tiempo de ir a otra parte, a cual feriante, para seguir dando espectáculo. Así somos los gitanos, almas libres.

En todo caso, como digo, no me marcho, la vida casi me arrastra fuera, a otra parte… Algún día con calma te contaré el doble sentimiento que tengo, uno de agradecimiento, otro de rabia… pero eso será otro día…
Y volveré, claro que volveré, siempre volveré, y nos veremos y charlaremos…
Siempre eché un poco de menos el poder tener una vida normal. El ir por las tardes a correr o ir en bici… Pensaba en ti cuando pensaba esas cosas… Pero la vida siempre me lleva de un lado para otro… Y me ha sido imposible echar raíces en este lugar… Quizás ese sea mi drástico destino…
Luego también me dolió el no haber podido ir a la presentación… Y luego pensé que era una especie de maldición, porque no fui a la primera ni a las siguientes… Algún día romperemos el hechizo, porque cuando tengamos sesenta y setenta años seguiremos presentando más libros… ya lo verás… Es nuestro destino… Y lo haremos…

un abrazo sentido… y gracias de corazón por estar ahí…

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De: R.
Enviado el: viernes, 20 de enero de 2012 23:52
Para: javier.leon@editorialseneca.es
Asunto: Otro loco…

Estimado amigo Javier, por lo que puedo seguir desde la distancia que marca tu blog, parece ser que donas tu hermosa vivienda a los carroñeros que tan bien alimentados andan en estos tiempos. Por cierto, deberían ser más prudentes en la ingesta bulímica, no sea que, llegado el colmo del estómago, revienten por no poderle dar cabida entre las esqueléticas formas de una sociedad hambrienta y agonizante. Y esa donación, o quizá sea mejor decir dación, que parece ser que es el verbo que en estos últimos años se utiliza para legalizar el verbo robar, al menos te permitirá recuperar esa libertad que te oxigene para recuperarte del esfuerzo y poder seguir el camino. Y, ahora, descargado del lastre que te aprisionaba, volverás a remontar vuelo en tu incansable búsqueda de El Dorado.

Amigo Javier, nuestra relación no ha ido más allá del cruce de unas cuantas palabras para hablar de todo y de nada. A pesar de ello, creo que he logrado captar tu esencia para dar respuesta a ese comportamiento que algunos tachan de extraño y que yo subrayo de valiente. Desde que te conocí, siempre supe que cada día que pasaras aquí en Hornachuelos sería un acercamiento a tu marcha. Tus sentimientos no son esclavos del apego y tu alma es errante. Siempre estarás dejando atrás historias de vida para dar cabida a otras nuevas.

Parece ser que tu etapa aquí, en el Sur, en Hornachuelos, llega a su culmen. Es posible que tú y yo no volvamos a vernos. Y, es por ello, por lo que te escribo estas letras para transmitirte, antes de que pudiera romperse definitivamente la comunicación entre nosotros, que tus locuras me han permitido ser un poquito más feliz; que a Hornachuelos has traído un soplo de aire fresco que muchos falsos alquimistas melojos no supieron encontrar; que has generado una energía positiva que ya nunca se podrá destruir.

Amigo Javier, no te voy a ocultar el sentimiento de desasosiego que me provoca tu marcha, seguramente porque yo soy mínimamente parecido a ti y en muchos momentos me he sentido identificado contigo. No te digo adiós, es muy probable que en tu extenso vocabulario no existan palabras que implican la derrota del punto y final, simplemente hasta pronto…el destino es caprichoso y no debemos descartar que algún día nos volvamos a cruzar vagando por el camino a la búsqueda de El Dorado.

Perdón, no puedo dejar en el olvido un reproche que como un tatuaje llevo gravado en el ego. Ambos compartimos la filosofía de que la literatura debe salir de la solemnidad de bibliotecas y foros de erudición para mostrarse bajo la lona del circo, dando espectáculo. Y, ése, ha sido mi propósito. Y no te voy a negar que me hubiera gustado haberte podido mostrar alguna de mis tantas actuaciones de payaso para disfrutarlas juntos. Aún puedo recordar las caras de pavor cuando en la presentación de mi libro, en La Carlota, les predije a varios del público su próxima fecha de muerte. Sé que a una chica en concreto le llegué a ocasionar excesiva presión emocional, pero también sé que les supe transmitir que La Maldición.. es un terror psicológico como el que ellos sintieron esa noche durante más de cuarenta y cinco minutos en los que, a pesar de no creerse mis predicciones, jugaron en su imaginación con la posibilidad de que sí pudiera ocurrir. Días después, me llegaron noticias de que a muchos carloteños les había dado rabia no asistir a la presentación.

Amigo Javier, seguiré escribiendo y divirtiéndome sin buscar otras pretensiones, salvo la de divertirme con la palabra.

Un enorme abrazo, y como tú dices, que sea muy sentido.

R.

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