
Me nacieron en Barcelona en la convulsa primavera de 1973 tras un cósmico periplo de ufanas causalidades. Hijo de emigrantes andaluces, me crié en un barrio humilde del cinturón metropolitano de Barcelona donde un día me aconsejaron, por vago y maleante, estudiar en la formación profesional. Allí estuve siete años cursando administrativo -lo único bueno que recuerdo es que me permitió aprender a escribir a máquina- gracias a que nunca fui capaz de aprobar una sola vez la asignatura de inglés. Cosas de la vida, años más tarde una novia alemana me obligó a dominar de alguna forma esa dichosa lengua universal.
Diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Jaén en 1998 y licenciado en Antropología social y Cultural por la Universidad Autónoma de Barcelona en 2004, emprendí en la Universidad de Sevilla (2005) los estudios de doctorado. Los tres estudios, pura vocación. Toda una suerte.
Empeñado en seguir eso mismo, la vocación, me hice editor (Editorial Séneca) y ahora vivo en La Montaña de los Ángeles, Hornachuelos, Córdoba.
Intento conjugar cultura, política, sociedad y espiritualidad en un mundo que requiere reinventarse. Intento soñar pero no dormirme en la fantasía, sino actuar con trabajo para que la utopía renazca en el mundo real.
Soy consciente de que hay cosas buenas que necesitan ser conservadas y otras renovadas. Ideas que requieren atención y otras crítica. Formas caducas que deben abandonarnos para dar paso a lo nuevo. El pensamiento debe ser útil, las acciones deben ser generosas y todo lo que hagamos nos debe conducir a la virtud.
