Un duro golpe


Hoy era un tiempo sin tiempo. Un día que aparece y desaparece del mapa gregoriano cada cuatro años. Un día extraño en el que arrastraba un duro golpe, no el de firmar la venta de la casa a cambio de la hipoteca, sino porque ayer, mientras hacíamos la mudanza, me di un tortazo contra mis maravillosos cristales blindados y casi me rompo la nariz. Empecé a sangrar muerto de dolor tras el golpetazo y tuve que ir a urgencias a que me dieran algún punto. La cara destrozada. Ese fue el regalo de despedida de la casa. Extraño, muy extraño.

Hoy venían los apoderados del banco para revisar la casa. Se han quedado asombrados por el estado de la misma. Nunca, según comentaban, les habían entregado una casa tan limpia. Les he contestado algo sobre la dignidad y la necesidad de hacer las cosas bien, incluso en los momentos más difíciles.

Cuando he firmado he sentido cierta liberación. Cuando esta noche he llegado a Madrid, lo primero que he mirado es que ya no poseo ninguna hipoteca. Todo ha ido correcto, todo ha ido bien. Ahora ya no tendré que levantarme todas las mañanas pensando en recibos de dos mil euros mensuales. Ahora podré hacer muchas cosas de bien con ese dinero que durante cinco años he ido tirando a un pozo sin fondo. Hoy empieza un día nuevo, hoy empieza una vida nueva.

 

Un hombre rebelde es un hombre que dice No


Es importante ser prudentes cuando damos pasos de gigantes. Hace unos años decidí deshacerme de las tarjetas de crédito. Quería ser coherente con cierta forma de pensar, con cierta forma de sentir y empecé poco a poco a practicar ciertos principios que consideraba importantes. Mañana lo haré de la hipoteca. Con ese paso, estaré libre de cosas que no me pertenecen y me ganaré el pan con el sudor de la frente, y no con el fácil e ilusorio crédito que tan maniatada tiene a esta sociedad. Será un paso importante para librarme de la pesadez de tener que estar esclavizado al crédito para vivir dignamente. A partir de mañana la dignidad se medirá de forma diferente, más libre, más honesta, sin intermediarios.

Hoy toca limpiar la casa para entregarla de forma digna. Dar de baja la luz, el agua, el teléfono… Quizás estas sean las últimas palabras hasta que de nuevo encuentre Internet por alguna parte. Muchos se extrañan que no sienta pena ni tristeza por la pérdida. Es natural, no siento que pierda nada, sino que gano mucho. Esta experiencia me ha servido para analizar con cierta dosis de realidad y sentido común lo equivocados que hemos estado en este país con ese afán de acumular, de crecer desmesuradamente, de tener más, de poseer más. Las cosas materiales deben ser útiles para vivir bien, pero no deben convertirse en cadenas que mancillen nuestra felicidad.

Desde siempre comprendí que esta casa, en los tiempos que corren, se había convertido en una losa pesada. Soy obstinado y hubiera podido aguantarla toda una vida. Pero, ¿a cambio de qué? Perder es ganar, y en ese proceso me encuentro ahora. Es como si ahora volviera de repente a la bahía de Findhorn, en Escocia, cuando meditaba sobre la necesidad de no ahogarnos con tanta estructura. Pero ahora, unos años después, con la fortaleza suficiente de llevar a la práctica aquellas predicciones que relaté en el librito Creando Utopías. Ahora es el momento de sacar esa rebeldía interna capaz de decir: no. Por eso estoy feliz, por haber sido capaz de estar por encima de lo aparente y haber vencido la ilusión del ego. Lo dijo Camus: “un hombre rebelde es un hombre que dice no”. Ahora toca decir sí al espíritu libre, sí al alma servidora, sí a la promesa de hacer de este mundo bueno, un mundo mejor.

Rescatando libros


Seguimos con la “mudanza”, rescatando todos los libros que podemos y dejando la casa lo más digna que podemos para los nuevos propietarios. En dos días firmamos el contrato de compraventa y estoy apurando hasta el último minuto para intentar hacer de esta situación una experiencia enriquecedora. Siguen las cientos de anécdotas pero por falta de tiempo y de casi todo no puedo relatarlas aún. Cuando encuentre un lugar tranquilo entre tanto lío relataré la crónica de este “viaje” por la vida. No tendrá desperdicio. Siento si aún sigo sin contestar llamadas y mails, pero andamos saturadísimos de trabajo y ya todo es cuestión de horas. La vida sigue… y de momento, con buen humor y entusiasmo, a pesar de.

Gracias Maga


El “ama hasta que te duela” se ha convertido en “duele hasta que amas”. Eso es lo que la maga me ha mostrado. Un amor incondicional, en lo bueno y en lo malo, en lo hermoso y en lo sumamente difícil. Jamás había conocido a alguien no solo capaz de transformar la vida de forma tan radical, sino de hacerlo con maestría, con amor, con entrega. No dejo de aprender a su lado, no dejo de maravillarme por su cariño y atención, por su alegría y profundidad ante todas las cosas, por su misterio de mujer, por su siempre buen humor y buen carácter, por su fortaleza y determinación, por su sentido común y madurez, por su simpatía y trato agradable, por su infinita paciencia con todo este proceso que estoy viviendo, pero sobre todo, por su siempre completa presencia y apoyo en todo, siendo capaz de hacer de todas las cosas buenas, cosas mejores.

Soy consciente de que cualquier palabra que diga sobre ella será siempre corta e innecesaria. Pero hoy sentía la necesidad de hacerlo, de abrazarla de la mejor forma que sé, con sentimiento, con agradecimiento, con necesidad de gritar al mundo el entusiasmo que siento a su lado.

En ella he encontrado a una amiga, pero sobre todo a una compañera entregada, a una amante hermosa y cariñosa, a un ser inteligente, libre y fraternal, que sabe desde su alma profunda que lo único que importa en el mundo son los pequeños gestos que nos hacen humanos. Y su humanidad y amor me sirve, como decía el poeta, porque aquel que es capaz de ver en nosotros la luz desechando nuestra oscuridad, es porque tiene un corazón limpio, una mirada pura y una vida ejemplar. Gracias Maga por todo. Gracias por estar a mi lado.

La última cena


De las más de treinta camas que tenía instaladas en mi casa solo ha quedado una pequeñita. Alguien se tomó la molestia de dejarla en el mismo sitio donde horas antes había una gran cama, mi cama. Estaba hecha con amor y por encima de la almohada, adornada con flores, había una palabra que me ha impactado: determinación.

Cuando los BK hacían los retiros en mi casa solían dejar notitas por todas partes describiendo las virtudes del alma: paciencia, generosidad, humildad, sencillez, aceptación, compasión, entusiasmo, felicidad, amabilidad, esperanza… Ellos han sido los últimos en venir y mi regalo para esta gente bonita era que se llevaran todo lo que quedara de la mudanza. Habían depositado tanto esfuerzo y amor en este proyecto. Lo habían disfrutado tanto. Habían sido tan felices en esta montaña de ángeles…

El día ha estado plagado de cientos de anécdotas. Vendí el último espejo por lo que aún no he podido afeitarme. También un objeto por valor de casi trescientos euros. A la persona que lo compraba se lo dejé por 20 euros. Aún tuvo tiempo de pedirme que le hiciera una rebaja y que se lo dejara por 15. Me pareció todo tan trágico y ridículo, con tanta falta de sensibilidad. No por el precio simbólico que le había puesto al objeto en cuestión, sino por el ánimo ancestral de regatear por algo tan ridículo. Me preguntaba qué podía hacer una persona con esos cinco euros excepto perder su dignidad. ¿En qué se los habrá gastado? Ni siquiera era un objeto de primera necesidad, sino un simple y puro capricho. ¿Ese es el valor del alma, del orgullo humano, de sus miserias? Uno nunca termina de sorprenderse con la raza humana. Hay que ver donde estamos…

Por suerte ese tipo de cosas, de pequeños gestos que tanto me hacen pensar sobre donde nos encontramos, son compensados con otros de calado más positivo. Como ese generoso amigo que ante un precio estipulado ha pagado el doble, o esos otros que ya entrada la noche se han presentado con unos refrescos y unas patatas compartiendo la que ha sido la última “cena” mientras hablábamos y quemábamos en la chimenea cosas peculiares como aquellos calzoncillos que tuve que comprar en Alemania cuando me fui la primera vez con lo puesto o esos viejos calcetines que nunca supe de quién era pero que ahí estaban, compartiendo espacio con los restos. La quema de “gayumbos” en presencia de personalidades ha sido un último acto de rebeldía. ¿A alguien se le ocurriría quemar ropa interior delante del cura, del médico y del alcalde del pueblo para calentar el vacío de una estancia tan llena? Pero esos no eran “gayumbos” cualesquiera y merecían una quema digna. Cena humilde pero plagada de simbolismo. Alguien incluso notó que el sillón que quedaba y donde estaban sentados fue aquel tan famoso sillón que rescaté de un basurero a modo de protesta ecológica. Ahí seguía, adornado con un hermoso mantón comprado en Calcuta que decoraba felizmente su azul escarlata. La pobreza dela Indiaadornando la pobreza de Occidente. Qué gran lección la de hoy… ¿Pero quién mira hoy día los detalles, los pequeños gestos? La selecta aristocracia que algún día deambuló por estas cuatro luminosas paredes jamás pensaría que la última cena sería humilde, pero digna.

Así han sido las anécdotas del día y de la noche. Ya no queda nada en casa excepto la mesa de escritorio y la silla, las alfombras de los perros que intuyen que algo gordo, algo que se escapa a sus consciencias está pasando y algunos restos de cenizas de la chimenea que aún desprende calor.

El resultado de la venta de todo, absolutamente todo lo que había en esta casa no ha llegado a dos mil euros. Justo lo que pagaba al mes por esta casa. Qué ridículo. Vender media vida por un mes de hipoteca. Pero no importa, ese es el justo valor de las cosas. En la otra vida, cuando todos vayamos, nada de lo que poseemos podremos llevar, excepto esa cómica imagen de quema irreverente de “gayumbos” en la última cena. Un último guiño cósmico a esta singular historia.

A pesar de todo, me siento satisfecho y feliz porque sé que alcanzaremos estas alturas para seguir adelante… Y esta vez a lo Juan Salvador Gaviota, libre de todo equipaje…

Algunas cosas que aún quedan por vender…


Estimados amigos,

adjunto detalle de cosas que aún quedan por vender por si alguien aún está interesado. La venta de cosas a precio de saldo ha tenido cierto éxito. Una experiencia llena de anécdotas que algún día tendré que relatar con sumo detalle…

Un abrazo sentido

 

RENAULT LAGUNA SEMINUEVO ’05 90 MIL           KMS  25.000 €  5.500 €
MESA COMEDOR GRANDE DISEÑO  2.000 €  250 €
PARAPENTE SEMINUEVO. POCOS VUELOS  3.500 €  1.500 €

Gracias Luci y Luigi


Entre tanta mudanza y ajetreo aún no he tenido tiempo de lo más importante. Dar gracias a dos persona excepcionales que conocimos en República Dominicana. Se trata de nuestros anfitriones, Luci y Luigi, dos personas que nos han cuidado y nos han tratado como nunca nadie lo había hecho. Dos seres generosos hasta el extremo, cargados de paciencia, de amor incondicional, de verdadero cariño y amistad ante dos desconocidos que venían de lejos para dar espectáculo.

Nuestra nariz roja solo ha sido una excusa para entrar en sus casas, en sus vidas, y comprobar que la generosidad es un valor en alza que cada día tiene más seguidores. Luigi nos ofreció su casa, pero sobre todo su confianza y amistad. Hay personas que aún se sorprende cuando vienen a mi casa y pueden hacer uso de todo lo que aquí hay libremente, inclusive mis ordenadores personales aunque no les conozca de nada. Así actúo Luigi en todo momento ofreciéndonos todo cuanto tenía con la mayor libertad y generosidad. Su buen humor, su carácter afable y su sonrisa italiana impregnaba el lugar de cierta magia. Los destellos de su luz podían ofrecer calma a estos peregrinos y su nariz roja. La generosidad de los que en su casa nos cuidaban era extrema. Lo noté cuando ante una broma sobre mi dieta galletariana, al día siguiente había encima de la mesa diferentes clases de galletas.

Y Luci, nuestra querida Luci tuvo la paciencia y la elegancia de comportarse como una princesa de cuentos, ofreciéndonos trozos de su vida y siendo nuestra excepcional guía en la isla. Juntos recorrimos aventuras que jamás olvidaremos, momentos únicos con personas únicas y lugares de ensueño. No sólo nos mostró la isla, su país, y su vida, sino también retazos de su alma y su espíritu. Su Arte, su buen Arte, es un ejemplo a seguir por todos. El abrazo sentido que nos dimos en la despedida, de alma a alma, de ser a ser, creó un vínculo hermoso para el infinito.

Y conocimos a mucha más gente a las que debería agradecer una por una toda la generosidad expresada. Pero no encuentro palabras ni espacio suficiente para todos ellos. Así que los abrazo a todos en conjunto y les doy las gracias de corazón. Gracias amigos, GRACIAS Luci y Luigi.

Emigrantes peregrinos


Hoy ha sido un día de anécdotas. Como la vecina que lloraba porque era una pena, según decía, que un vecino tan bueno le pasara todo esto y se tuviera que marchar. O esa otra persona que puso un precio a un taburete –diez euros- y luego descubrió que valía tres euros menos y reclamaba la diferencia después de haberse ahorrado casi más de 500 euros en todo lo que había solicitado. En fin, ha sido un día donde ha habido de todo, cosas buenas y cosas menos buenas, pero que siempre nos ayudan a calibrar la calidad humana, la altura de miras y la sensibilidad de unos y otros.
Pero hay dos cosas que verdaderamente me han impactado y que acompañan este texto con sendas fotos. La primera era algo que intuía. Sabía que antes de marcharme vendrían, volvería las oscuras golondrinas. A dos luces, al atardecer, llegaban las primeras felices por ver que sus nidos seguían misteriosamente ahí, en el mismo sitio. Todos los años, desde que he vivido aquí, he intentado defender la permanencia de los mismos porque era algo increíble ver y sentir el vuelo de estos pájaros. Y han querido venir un poco antes de la primavera para despedirse con una hermosa bienvenida que he podido captar al vuelo.
La segunda imagen me ha impactado de forma significativa y profunda. Bajaba las escaleras hacia la oficina cuando “Le Petit Editor” abandonaba la que ha sido su casa durante tres años. Desde abajo veía su silueta con su maletín y su viejo ordenador. Su cara triste tras una noche sin dormir Dios sabe porqué. Ahí, en su particular templo ha aprendido cosas, lo escuchaba reír desde arriba a altas horas de la noche mientras disfrutaba de su particular vida. Un pequeño hombre sabio que se queda huérfano en un pueblo donde eso de la sabiduría es producto de la locura o la enajenación, por eso no se valora ni se aprecia. Raro será si no lo queman en algún palo mayor, por raro, por inteligente, por amable y buena gente. Quizás algún día alguien le grite, como una vez a mí me gritaron, “¡vete de aquí hijo de emigrante!” Él vivió en primera persona esa anécdota de un julio de muchas calores como dicen por aquí abajo. Un julio inolvidable que quiso ser un aviso para navegantes, porque al final, entre unas cosas y otras, el peregrino ha tenido que abandonar esta tierra con la dignidad de una errante golondrina.
Así que hoy trataba de eso, de unos que vuelven, las golondrinas, y otras que se van, los peregrinos del espíritu. Qué todos tengan un feliz viaje de regreso a su morada interior si ese es su deseo.

Ayuda con la «mudanza»


Estoy recibiendo muchas llamadas y cartas de amigos que desean ayudarme de alguna forma. No sé como canalizar toda esta energía de buena voluntad, pero se me ha ocurrido que como tengo que trasladar miles de libros del almacén de mi casa hacia otro lugar, quizás podáis ayudarme a aligerar ese peso comprando algún lote de libros.
He preparado un link con lotes de cinco libros a 33 euros.
Los lotes incluyen:

La escritura del No (un libro histórico de Séneca donde yo mismo escribí algunos artículos con pseudónimo).
Barco de Papel en Clave de La (un libro de poesía ilustrada de nuestra colaboradora y amiga Julia Carú).
La Montaña de los Ángeles (este libro es un hermoso recuerdo de este lugar tan mágico que tanto me ha dado).
El Misterioso Templo de Salomón (un clásico de Séneca que dio mucho que hablar).
Un quinto libro a elegir, siempre que queden existencias.

Podéis hacer la compra por tarjeta de crédito, paypal o transferencia a la siguiente cuenta:

TRIODOS BANK: 1491 0001 25 0010007597

GRACIAS DE CORAZÓN POR TODO VUESTRO APOYO…

El juego de la vida


Hace un rato que se ha marchado una pick-up con los últimos muebles, mesas y ordenadores. En el comedor, semi vacío aún arde la chimenea con viejos papeles y recuerdos. Una mesa sostiene este ordenador y los sillones, los últimos de filipinas, mantienen los recuerdos aún vivos.

Hablaba con el amigo Francis de la sensación que tenía cuando viajaba por el mundo. Siempre tenía un referente, siempre tenía un lugar donde guardaba mis libros, mis recuerdos, mi vida entera. Esa era la impresión ante la aventura: en algún lugar del mundo siempre había una casa, mi casa. Y esa sensación es reconfortable porque siempre, en los malos momentos, cuando te quedas solo en una cuneta, cuando el amor te abandona o el amigo te recrimina o la vida se queda inmóvil al borde del camino, siempre tienes un lugar donde ir. Todos siempre tenemos un lugar, un referente donde volver.

A partir del miércoles ese referente dejará de existir. Será una sensación nueva, diferente, una sensación extraña que nunca había sentido hasta ahora. La casa, o mejor dicho, el hogar, siempre ha sido una parte importante de nuestras vidas. Pero, ¿qué ocurre cuando lo pierdes? Ayer me quedé parado cuando veía como parte de mi vida se esparcía en nuevos hogares, en nuevas casas. Hoy la sensación era diferente. Pensaba como en el sueño de ese loco que deseaba estar en todas partes a la vez, y quizás ahora estaré en muchas partes. Habrá una mesita que soportó cientos de sueños en alguna otra habitación. Habrá una mesa que sostendrá nuevos vasos y nuevas copas, habrá ese cuadro que me acompañó por tantas y tantas casas colgado en una nueva pared. Y habrá un guiño en cada uno de esos objetos con sus historias, con sus relatos, con su energía.

En el mundo de las causas, una parte de mí se va con ellos y permanecerá impregnando nuevas estancias. En el plano de las formas solo son objetos, pero más allá de esos objetos hay vida, mucha vida. Espero que los nuevos dueños de ese destino sepan disfrutar de esa energía que ahora les acompaña.

Están ocurriendo muchas anécdotas con todo lo que está pasando. Hoy alguien me llamaba diciendo que daría cualquier cosa por tener un trocito de algo en su casa, aunque fuera una piedra del jardín. Me resultaba emocionante el pensar que muchos habéis comprendido que esto es tan solo un paso más en el juego de la vida, un movimiento en el tablero del existir. Por dentro estoy feliz a pesar de la pérdida, porque soy consciente de que todos nos llevaremos ese trocito de jardín en el corazón. Ya queda menos para el miércoles, y mucho trabajo por delante. Día agotador, día lleno de enseñanzas. Día lleno de vida. Porque así es la vida, hoy lo tenemos todo, mañana lo perdemos y pasado somos afortunados porque a veces perder es ganar.

En tránsito


Se acaban de ir las últimas personas. Se han llevado el frigorífico nuevo, la vitrocerámica nueva, algún cuadro que compré en un monasterio de Cantabria, algunos recuerdos de la India, la tabla de ejercicios, bicicleta, estanterías recién montadas, ordenadores que han levantado una empresa, algunas cosas que solo de pensarlo se me revuelve todo no sólo por el cúmulo de recuerdos, sino por el cúmulo de energías que se van con ellas. Cuando he visto de noche como la nevera hacía un nuevo viaje cargada en un gran todoterreno he sentido algo extraño. Realmente no estoy apegado a las cosas, pero este proceso de total desapego, de pérdida de casa, de hogar, de recuerdos, de vivencias y de magia acumulada tiene sin duda un algo que trasciende de forma increíble.
Hoy recibía casi dos mil visitas en el blog. Tenía en la cuenta de correo cientos de mails interesándose por alguna cafetera o alguna silla o alguna estantería. Me hubiera gustado tener todas esas ciento de cafeteras y estanterías que solicitaban y regalarlas una a una mirando a los ojos de quien las necesita. Como si fuera una ofrenda, como si fuera un trozo de alma que se despega y se comparte. Ahora puedo entender cuando hay un huracán y se pierde todo. Es una sensación extraña que me ha hecho recordar esa frase de Krishnamurti que dice eso de que cuando estamos libres de temor hacemos exactamente lo que deseamos. Solo somos libres si arriesgamos, no podemos ser esclavos de nuestros apegos y nuestros miedos. El coraje y la fortaleza de estos días han sido la enseñanza de esta prueba. Pero también la intuición de que todo esto era necesario.
Me ha sorprendido el pequeño terremoto que se ha originado en este apacible pueblo. Ha venido mucha gente interesándose por lo que ha pasado, dándome su apoyo. El teléfono no ha parado de sonar. No he podido contestar todas las llamadas entre visitas continuas. Así que desde aquí os doy mil gracias por vuestro interés y preocupación y sintiéndome realmente afortunado y rico por dentro, que es lo mejor que le puede pasar a un ser humano.
Por cierto, ¿qué podemos hacer con estos dos grandes amigos que han vivido esta experiencia desde su perspectiva? Estos perros que estaban abandonados han vivido como reyes estos últimos meses… ¿alguien desea cuidar de dos increíbles criaturas cariñosas y agradecidas?

VENTA DE TROZOS DE VIDA


El día 28 de este mes tengo que abandonar la casa. Todo ha ido muy rápido y la compra-venta con el banco se firma en una semana. Me urge vender todo lo que tengo porque prefiero ir ligero de equipaje. Os invito a que participéis en esta subasta de trozos de mi vida. Gracias de corazón. Un abrazo.

Todo aquello que queráis comprar podéis hacer el ingreso en la siguiente cuenta:

TRIODOS BANK: 1491 0001 25 0010007597

ARTÍCULO PRECIO PRECIO DE VENTA
TOYOTA PRIUS ’05  28.000 €  4.500 €
RENAULT LAGUNA ’05  25.000 €  5.500 €
ORDENADORES MAC 2  500 €  150 €
BICICLETA 2  600 €  75 €
LITERAS 6  130 €  60 €
MESA COMEDOR PEQUEÑA  100 €  50 €
MESA COMEDOR GRANDE  2.000 €  250 €
MESA COCINA  100 €  50 €
LIBRERÍA GRANDE 2  160 €  80 €
LIBRERÍA MEDIANA 2  130 €  70 €
LIBRERÍA MADERA GRANDE  260 €  100 €
LIBRERÍA MADERA PEQUEÑA  150 €  50 €
CHIMENEA  600 €  300 €
SILLAS OFICINA 30  50 €  25 €
MESAS OFICINA  60 €  20 €
CÓMODA 2  200 €  75 €
COLCHONES 30  100 €  50 €
MESITAS 2  100 €  50 €
LAVADORA  500 €  100 €
LAVAVAJILLAS  500 €  150 €
NEVERA NUEVA 2 MESES  500 €  250 €
VITROCERÁMICA INDUCCIÓN  500 €  200 €
CAFETERA NUEVA 2 MESES  90 €  30 €
ZAPATERO  50 €  20 €
ARMARIOS 2  100 €  50 €
CALENTADORES AGUA 3  200 €  100 €
15 LOTE JUEGO SIN ESTRENAR CAMA 90  200 €  100 €
MESA DE EJERCICIOS  100 €  30 €
ESPEJOS  100 €  30 €
PARAPENTE  3.500 €  1.500 €
MECEDORAS 3  60 €  30 €
TODO EL LOTE € 13.000

Volver a nacer


Estábamos a la altura del 400 de Linconl Road, comiendo un bocadillo de setas con cebolla y queso fundido en el Paul, un agradable restaurante frecuentado por turistas de Miami Beach. El lugar tenía wifi gratis así que aprovechamos para poner al día los correos. Hacía una temperatura agradable en Florida. La ciudad estaba plagada de personas que venían de todas partes del mundo para pasar un invierno agradable. En uno de los correos estaba la noticia. El banco había aceptado la operación de la dación en pago. Mi casa, mi hogar, mi refugio, a cambio de la hipoteca de trescientos mil euros. No me esperaba esta “buena” noticia. Buena porque aceptan la operación sin tener que seguir pagando nada. Quedaría con el expediente limpio y sin deudas con nadie. Menos buena porque perder una casa en la que he invertido todos los ahorros de una vida a cambio de nada y sin posibilidad de empezar de nuevo en ningún otro sitio resulta una decisión dura, muy dura. Después de la experiencia en el Caribe, intenté tomarme esta noticia con humor, como si fuera una broma más del destino. Así lo hice hasta que llegué a la casa ayer mismo y me di de bruces con el jardín plagado de recuerdos, con la inmensa luz que recorre todas las habitaciones y estancias, con la amplitud del lugar, con sus muebles, sus detalles, sus inolvidables reminiscencias. Recordé las experiencias que me contaban en República Dominicana cuando pasa un huracán. Cuando familias enteras lo pierden todo y deben empezar de nuevo. Pensé que la vida a veces es así. Te viene un huracán en forma de enfermedad, de pérdida, de fracaso, de ruptura, de lo que sea, y hay que aprender a soportar el peso de la realidad. A veces hay que sucumbir al destino y la fortuna. Así que aquí estoy, apurando mis últimos días en esta inmensa casa y perfilando fórmulas para la nueva vida cotidiana. El futuro espera, el presente ya pasó. Toca valentía y coraje, mucho coraje. Fuerzas tengo, optimismo me sobra, voluntad albergo. Toca volver a nacer, otra vez. Ahora estoy haciendo un inventario de las cosas que no me podré llevar a ninguna parte. Las intentaré vender, así que estáis invitados a participar en esta subasta de cosas a precios simbólicos.

Quiero ser feliz


 

Qué responsabilidad más grande la de infundir felicidad, amor, alegría, cariño a todos aquellos que nos rodean. ¿Quién desea estar aferrado a gente egoísta y ruin, a faltos de corazón, aburridos, terroristas del espíritu? ¿Quién desea estar con los tristes, con los amargados? Y ahí está la magia del payaso, que no deja de ser el símbolo de lo surrealista de esta vida. Una nariz roja puede cambiar el ánimo de unos niños pobres y desamparados. Pero sobre todo, puede hacernos ver a los que lo tenemos todo, que aquellos que no tienen nada son capaces de sonreír. ¿Y si hiciéramos de nuestras vidas algo así como una locura constante? Una sonrisa, compartir ese abrazo, ese cariño, compartir cosas pequeñas, pero llenas de entusiasmo. Leía hoy un bonito texto de una persona cuya pareja no tiene nada, excepto un gran corazón, y ese gran corazón le era suficiente para ser la más dichosa de todas. ¿Acaso no hemos venido aquí a ser felices?

En República Dominicana hemos aprendido que la felicidad no consiste en tener una mansión en el resort más lujoso de la isla, ni vivir en lo más miserable de algún poblado perdido en la sabana. La felicidad es algo tan sencillo como mirar al otro a los ojos, sea cual sea su grado o condición en la vida, y de forma humana, amarlo.

Hoy es nuestro último día en la isla. Y aún golpean en nuestro recuerdo los cientos de niños que hemos abrazado estos días… ¿Cuánta vida hemos compartido? ¿Cuánta felicidad había en esos gritos de locura vital? Cuanto deseamos seguir amando… cuanto deseamos seguir viviendo… en la pobreza o en la riqueza, en la salud o en la enfermedad, hasta que el destino decida… Que el propósito nos siga guiando… que la vida sea nuestra meta…

Desde la bahía de Ocoa


Estamos en la bahía de Ocoa, descansando en una playa privada en un lugar privilegiado del sur del país donde podemos ver el atardecer desde una espectacular atalaya plagada de cocoteros. El sonido del mar Caribe relaja nuestras mentes y espíritus mientras nos interrogamos sobre la vida y algunos de sus misterios que se codean con los animalitos del mar, el sonido del oleaje, las majestuosas montañas que rodean toda la inmensa bahía y el horizonte infinito e inacabado teñido de nubes amenazantes.

 

¿Somos dueños de nuestras vidas? ¿De nuestra misión enla Tierra? ¿De nuestro propósito en la existencia? ¿Cuántas veces hemos planificado algo que nunca ha salido? ¿O cuantas veces hemos recibido auténticos tesoros sin esperarlos en ningún momento? ¿Qué determina que hoy estemos vivos o que mañana suframos un accidente? ¿Es la precaución, la suerte, el infortunio? ¿Vivimos una vida predeterminada o antojadiza? ¿Y qué ocurre cuando la vida se impone aún a pesar de nuestras creencias, de nuestros esquemas y de nuestra lógica? ¿Qué ocurre cuando de repente nos vemos solos ante un camino por el que jamás hemos transitado, cuya lógica se aleja de todo cuanto habíamos conocido hasta ahora y cuyas reglas no conocemos? ¿Estamos preparados para los avatares de la aventura? ¿Somos fuertes y disciplinados para poder soportar la arrogancia y el desprecio de sus obstáculos? ¿O más bien, la dicha de sus enseñanzas, la valentía para soportar su sabiduría? ¿Somos capaces de caminar con los más ricos de la tierra sin modificar nuestra conducta ni arrendar nuestra dignidad ante los más pobres? ¿Somos capaces de vencer la inercia de lo que presumiblemente resulta normal, cuando, fuera de nosotros mismos, eso podría parecer una aberración? ¿Somos capaces de no perder un ápice de humanidad ante los cataclismos que se avecinan siempre en nuestro interior, y a veces, por reflejo, en lo exterior?

Constanza


Hoy he visto por primera vez en mi vida un colibrí. Me ha parecido algo lleno de magia, de descubrimiento, de emoción porque siempre me han maravillado estos increíbles animales y hoy por primera vez podía disfrutar en directo de su vuelo. Aún recuerdo cuando leía de pequeñito una gran enciclopedia de la naturaleza y me paraba una y otra vez en las páginas que describían las aves del paraíso. Hoy he visto una. Hoy estuve en el paraíso.

La República Dominicana está plagada de paraísos diversos, de lugares mágicos y de amables contrastes que llenan de riqueza la ya de por sí riqueza de esta isla. Esta mañana, tras terminar nuestra última actuación en OneRespe, nos fuimos a uno de los lugares más altos del Caribe, y al lugar más frío de todo este mar: el hermoso valle de Constanza. Aislado en mitad de unas majestuosas montañas, hemos disfrutado de sus paisajes, de su fresquito montañoso y de su gente bonita. Nos ha encantado fotografiar los plataneros cargados de plátanos que crecen solos en las cunetas de las carreteras y comer de los exóticos frutos de sus jardines.

Como dicen aquí: «tú me estás relajando», algo así como me estás vacilando. Porque es tanta la fruta que nace de cualquier árbol que resulta difícil entender como esta mañana, unas niñas haitianas, tras la actuación, nos han pedido por favor que les consiguiéramos algo más de comida. Hemos hecho lo posible, pero es cierto que algunos profesores se quejan de que hay niños que se desmayan en clase porque lo único que comen al día es la «merienda» que les dan en las escuelas.

Hay mucho por hacer en este país, igual que ocurría en España tras la guerra civil. Pero este es un país paradisíaco, y sé con certeza que en un par de generaciones sabrán aprovechar sus recursos y su riqueza para que todos puedan vivir dignamente.

Hoy, por un momento, no sabía si estaba en el Caribe o en Asturias. Cuando cerraba los ojos estaba en ambos lugares a la vez, acompañado por la magia de la impermanencia.

Mañana de nuevo viaje hacia el sur… Y posiblemente tres días sin internet. Será bueno para pensar, para reflexionar sobre la vida y sobre la necesidad de que encontremos sentido y propósito como individuos y como humanidad.

One Respe, Honor y Respeto


Siempre que el payaso se caía ella venía a recogerlo. Si el sombrero lo perdía entre caída y caída, se lo acercaba. Si las gafas saltaban disparabas, ella las rescataba y se las hacía acercar. El payaso la miraba con sumo respeto. Tres o cuatro añitos de grandeza y un corazón rebosante. A veces no encontramos palabras para describir todo cuanto vemos y sentimos al cabo de una jornada. A veces cualquier adjetivo se queda corto para expresar todos esos abrazos, todas esas miradas, todas esas caras iluminadas por sonrisas y alegrías.

Hoy estábamos tan cansados y agotados, que mientras esperábamos en el lavabo para entrar en la segunda actuación, nos hemos quedado literalmente dormidos. El agotamiento se va acumulando pero somos capaces de estar al cien por cien en cada actuación, en cada abrazo sentido a cada uno de esos niños. También nos lesionamos las manos y los pies. Así que mañana veremos en qué condiciones estamos…

Nuestras vestimentas extravagantes pueden asustar al principio, como nos confesaba la niña de la foto, pero luego, todo termina en abrazos y complicidad. Esa es la magia de la vida, esa es la magia del amor cuando vence al miedo.

Y eso demuestran todos los voluntarios que trabajan en OneRespe, una institución que lucha por el respeto y el honor, especialmente hacia la etnia haitiana la cual sufre el racismo por parte de muchos. Un centro de reflexión, encuentro y solidaridad donde hemos disfrutado durante unos días con mucho cariño y amor.

Jaulas de oro


Algunos privilegiados, sin saberlo, vivimos en jaulas de oro. Esta isla caribeña está llena de contrastes extremos, donde se aprecia bien las diferencias. Si entras en los resorts, lugares donde hemos pasado la primera parte de nuestro viaje rodeados de celebridades y millonarios, parece que estás en otro mundo. Pero cuando sales de ellos y penetras en la miseria consumida por la pobreza extrema, algo cambia, en lo interior y en lo exterio, en el nosotros sumergido de la inconsciencia. En Occidente estas diferencias están más disimuladas gracias a esa masa que llamamos clase media. Pero aquí todo parece extremo, sin haber punto medio.

Pero a pesar de lo llamativo de los extremos, observamos que hay una pobreza aún mayor que la económica, y es la miserable pobreza del espíritu. Esa se encuentra en todas partes, en las jaulas de oro y en las jaulas de hojalata, en las de hierro y en las de cartón-piedra. Es una pobreza más sutil, que llama menos la atención, que a casi nadie le importa, siendo, a pesar de ello, la más grave de todas. La pobreza de ser egos inconscientes y cegados por nuestra realidad individualista y egoísta.

Siempre ha existido algún tipo de temor hacia lo diferente… Ahora lo que más tememos debería ser esa pobreza interna… Hemos visto a personas ricas exteriormente llenos de espíritu y generosidad y también viceversa, o  personas pobres exteriormente pero con una riqueza interior increíble. Y personas ricas, pero miserables, y pobres, pero aún más miserables.

¿Y qué hacer para que esa miseria interna se transforme en riqueza? Solo se me ocurre una cosa: educación. Educar en valores, valores de consciencia, de solidaridad, de amor al prójimo, de cooperación, de ayuda mutua, de generosidad. Mostrar al mundo la realidad del mundo. Sugerir respuestas a las inquietudes individuales y globales. Observar aquello que falla, aquello que está mal, y combatirlo, de forma individual y colectiva. Por eso es bueno poner los privilegios de los que contamos al servicio de la necesidad. Por eso es bueno contabilizar todas aquellas miserias para poder transformarlas en riqueza, mucha riqueza para todos. En luz, más luz para el alma y el mundo.

En los Platanitos


Los Platanitos es una comunidad, un barrio marginal cerca de Santiago, al norte del país. Esta mañana nos levantábamos temprano en Santo Domingo. Hicimos un agradable viaje hasta Villa Alta Gracia, un hermoso lugar donde nos esperaban de nuevo más de cien niños de la Escuelita Rayo de Sol II que está en este lugar. Allí nos recibieron con música y canciones dedicadas especialmente a nosotros. Fue tanta la emoción del recibimiento y la sorpresa que saltó alguna lágrima interna.

Tras una bellísima mañana con estos niños tan especiales, viajamos de nuevo hasta Santiago, al norte del país, donde pasaremos al menos tres días. Desde allí visitamos dos comunidades en barrios marginales en las que la ONG llamada OneRespe (Honor y Respeto en idioma creol), crean una red de solidaridad y apoyo a la comunidad. Además practican meditación, acupuntura y medicina china en toda la comunidad. Fue como entrar en otro mundo, fue como entrar en otra realidad. Mañana más…

Colegio Orden, un lugar de luz


Hoy era el día especial. El día de estar con esos niños con mayores dificultades que el resto, porque si además de vivir en condiciones difíciles en los planos externos tienes dificultades añadidas en lo interno, todo se complica. El colegio Orden lo fundó una niña ya adulta con síndrome de Dawn. Quería ayudar a los que son como ella y lo consiguió. Cuando llegamos nos recibieron con una pantalla gigante donde proyectaban los videos de KK&KK por el mundo. Me quedé exhorto, petrificado, mirando y sintiendo aquellos recuerdos de esos otros viajes. Luego, la luz de los niños, su angélica mirada e inocencia, su ternura, su amor incondicional. Luego el paraíso…

 

Oncológico de Santo Domingo, la prueba más dura


Cuando vas a estos lugares a veces todo se paraliza. Cuando nos pintamos la cara de payaso lo hacemos muy lentamente. Cuando nos ponemos la chaqueta y los sombreros y los calcetines multicolores miles de pensamientos contradictorios se entremezclan con el olor a hospital y el silencio del lugar. De repente todo cambia. Una especie de magia contamina todo lo que a partir de ese momento ocurre. Y esa es la clave: «ese momento». Porque quizás mañana «ese momento» para algunos niños del oncológico ya no exista. En India los padres lloraban cuando actuábamos en el oncológico de Bombay. Aquí todos reían, como si lo irremediable fuera parte de la vida. Como si «ese momento» fuera lo único importante. Había una niña a la que le habían dado máximo diez días de vida. Cuando supimos la noticia nos crujió el alma. Pero ahí estaba «ese momento», ese último grito de rebeldía existencial.

 

 

Santuario de Schoenstatt, el paraíso en la Tierra


Existe otra Iglesia y es la de ese ejército de monjitas que entregan en cuerpo y alma toda su vida a la causa del espíritu, de la educación, de la marginación, de la esperanza. En uno de los barrios más marginales de Santo Domingo, La Victoria, hay un pequeño paraíso regentado por estas monjitas provenientes de una orden alemana. Ese espíritu se notaba en el orden, en la disciplina de los niños, en la educación y en la perfección y armonía de todo lo que allí ocurrió. Maravilloso día lleno de gente bonita.

 

 

Escuelita Rayo De Sol, un lugar mágico para crecer


Escuelita Rayo de Sol es un lugar mágico, donde los niños con síndrome de Dawn, autismo y todo tipo de discapacidad son los seres más agradecidos y amorosos que nunca hemos visto. Abrazos, complicidad, alegría y una bienvenida que nos ha sorprendido con su música y su letra de bienvenida. Increíble todo lo que hemos experimentado en este lugar de máxima marginación, pero de máximo espíritu humano. Sin palabras.

Desde Santo Domingo


Llevamos unos días de no parar… Tras dejar el resort y a Luis llegamos hasta la capital, nos instalamos en un hotel cerca del malecón y la ciudad colonial. Nada más llegar tuvimos nuestra primera actuación para más de doscientos niños en un colegio ubicado en el barrio marginal deLa Victoria.Fuetodo excelente y hermoso. Los niños eran muy bien atendidos por unas monjas cuya misión es originaria de Alemania. Y eso se notaba en la educación de los mismos.

Ayer fue un día duro en muchos aspectos. Por la mañana actuamos para un grupo de niños con cáncer en el oncológico de la ciudad. Fue muy duro pensar que algunos de ellos les daban no más de diez días de vida. Fue una sensación extraña a la que no quisimos obedecer. Sino más bien, intentar darlo todo para que sacar sonrisas a los niños, aunque fueran las últimas. Al menos no ocurrió como en el oncológico de India donde los padres de los niños se ponían a llorar. Aquí todo parecía alegre, como si todo estuviera bien.

Por la tarde tuvimos una experiencia difícil con un orfanato de niñas abandonadas. La actuación fue muy dura porque las niñas estaban medio asalvajadas y derrumbaron todo los esquemas y guiones que teníamos para ellas. Fue como una especie de rebelión contra los payasos, o contra todo, porque las monitoras no movieron ni un dedo para ayudar a establecer cierto orden. Una situación difícil que gestionamos como pudimos.

Luego marché corriendo a darme una ducha porque tenía una entrevista con sesión fotográfica para una revista de vida social de la isla. Fue divertido y hablamos del libro “Ama hasta que te duela”, que fue el motivo de la entrevista.

Por la noche aún tuvimos un poco de tiempo para visitar corriendo y en coche algo de la ciudad colonial y el malecón. Estábamos rendidos… Y hoy más… mucho más…

Experiencias en el Asilo de Ancianos


Ramona, Pilar, Grecia, Michelle, Marina, Ana Rosa… La prueba más difícil de todas, actuar en un asilo de ancianos. Difícil, muy difícil. Pero al final ha sido una experiencia increíble donde nada de lo hecho hasta ahora servía. Casi todo ha sido improvisado, pero la experiencia de escuchar a la simpática Ramona como me protegía y cuidaba en cada caída junto a Grecia y Pilar ha sido increíble. ¿Qué se puede decir? Os dejamos algunas fotos que hablan por sí solas…

Iluminando el lado oscuro


Lo justo sería que todos viviéramos bien. Que todos pudiéramos disfrutar algunas vez de los lujos que en estos días estamos disfrutando. Que al mismo tiempo, todos pudieran tener la oportunidad de ayudar al otro, en lo que fuera. Nosotros estos días lo intentamos robando sonrisas a los niños. Pero también esperanza. Porque cuando un niño ríe, se abre una inmensa puerta de esperanza. Y esa esperanza viene de la crisis que se avecina. Porque esta crisis que estamos viviendo solo es la punta de un iceberg inmenso.

Estamos en los inicios de una gran transformación a nivel planetario. Ya hubieron otras en el pasado. La naturaleza ha sufrido grandes cambios, grandes transformaciones, grandes crisis que han terminado en producir algo mejor, una nueva consciencia, un nuevo despertar, una nueva iluminación. Lo vemos en el reino mineral, cuando desde la opaca roca, el universo de la oscuridad doy paso a los cristales que dejan pasar la luz, a las piedras preciosas, a los diamantes. También lo vimos en el reino vegetal cuando el frondoso verde quiso desplegar aún más belleza y riqueza dando nacimiento a las maravillosas e increíbles flores. Y luego, esa increíble transformación del reino animal. Tenemos el ejemplo de los reptiles, seres que se arrastran por la tierra hasta que un día decidieron volar y convertirse en pájaros de todos los tamaños y formas. ¿No es esta una iluminación increíble, un cambio de consciencia fascinante?

El humano también ha vivido diferentes transformaciones, y ahora estamos en la antesala de un increíble cambio de consciencia que nos ha de llevar desde la consciencia del ego, del egoísmo, a la consciencia del nosotros, de la generosidad, del amor incondicional. Ese es el nuevo cielo y la nueva era que muchas tradiciones pregonan. Esa será la nueva iluminación que la naturaleza perpetuará en nosotros. Por eso es necesario que nos iluminemos los unos a los otros para que la iluminación sea colectiva y el egoísmo, el poder, las guerras, la vanidad y el terror deje paso a la generosidad, el amor y la alegría.

La oscuridad del ego solo puede desaparecer con luz, más luz. No se puede vencer al ego combatiendo contra él. No podemos vencer nuestros traumas, ni nuestras miserias. Solo podemos transformar nuestras vidas con el ejemplo activo, con la llama del hacer, con los pequeños gestos del día a día. Esa es la luz del mundo, y esa es la llama y la chispa que debemos compartir.

Hogar del niño Padre Abreu


 

Día intenso con dos actuaciones en un hogar de niños precioso, lleno de vida y ternura, de miradas cómplices, de alegría, de sabor a entusiasmo. Miradas de alma a alma, lentas, diseñadas en algún sueño, reflejando la oportunidad única del momento. El regalo de compartir exige sudor, esfuerzo, pero sobre todo, frenesí y algo de locura. Y hoy nos hemos dejado impregnar por esa locura improvisada y manifestada en esta pequeña mota en mitad de un océano de magia.

Casi trescientos niños por la mañana y casi trescientos por la tarde. Agotador. Pero todo un regalo para el alma, que es, dicen, el lugar donde se acumulan las más hermosas riquezas. Por eso hoy nos hemos sentido afortunados, por obrar el milagro de la sonrisa y la alegría, por reencontrarnos con lo milagroso de la vida.

Hay un momento especial que recuerdo. Al final, algunos niños venían para abrazarnos. Y se quedaban un rato atrapados en la magia y el embrujo de ese abrazo sentido, nacido del corazón inocente. Y luego la emoción de la niña Selva que vio desde el otro lado el espectáculo. Me encantaba escucharla en su catalán de tres añitos relatar las aventuras de Kili y Kolo. ¿Qué más podemos pedir? ¿Qué más se puede pedir? La vida solo existe en este presente, en este ahora. Todo lo de ayer ya no existe y todo lo de mañana está por llegar. Y hoy había pureza, había esas cosas que solo se pueden explicar con alguna imagen, con algún suspiro.

Hemos disfrutado después de nuestro último viaje hace dos años en India. En la segunda actuación, emocionados, incluso hemos desordenado el espectáculo para bailar encima de una mesa o para revolcar nuestros cuerpos contra los niños que se reían de nuestras payasadas. No somos payasos profesionales, pero hoy nos hemos sentido auténticos niños disfrutando de cada instante. Espero que esos niños duerman bien, recordando lo importante de dejarse llevar por cierta locura. Y parece que esa locura, en los tiempos que corren, no hacen daño a nadie, y además, tonifica las fortalezas del espíritu.

La pobreza no reside en el dinero o en el pan, ser pobre es no poder dar y recibir amor. Hoy hemos estado con niños inmensamente ricos, porque han sido reconocidos en su más increíble grandeza. Y nosotros hemos disfrutado de su riqueza, y por lo tanto, hoy hemos sido inmensamente afortunados.