El mundo entero está mirando


El coraje irracional depende en buena medida del saber sacudirse a tiempos, modas y conveniencias para sacar a flote la esencia de cada uno, su propio camino, su propio propósito. He visto gente que vendía su vida y su alma por la conveniencia del momento. Pero también he visto gente que apostaba toda su vida por seguir el patrón de su herencia espiritual. Ahora todo el mundo nos mira un poco más, pero el balance final dependerá de nuestras apuestas y nuestro coraje para afrontarlas.

Todo el mundo sabe de nosotros, lo que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos. Antes eso era compartido con un grupo selecto de amigos. Y no ciertamente todo. Ahora todos pueden saber de todos. Hay muchas personas anónimas que son celosas de su privacidad, como si realmente escondieran un tesoro oculto que no desean compartir con nadie. El tema de lo privado y lo público siempre se ha debatido con fuerza. Pero todo está ya ahí fuera, en las redes sociales, en los blogs, en las revistas digitales. ¿Qué más podemos esconder? ¿Sentimientos privados? ¿Emociones secretas? ¿Lágrimas derramadas bajo la almohada en noches frías de invierno? ¿Suspiros, anhelos? ¿Amores prohibidos? ¿Y para qué guardarlos? ¿Por qué cuando compartimos nos disfrazamos con un nick y damos aquello que más nos conviene? Si el mundo está mirando, ¿qué queremos que el mundo vea? ¿Algo real o algo ficticio? ¿Y acaso lo real, lo verdadero, lo auténtico no está empañado de miserias, de atrocidades, de lados oscuros?

Hoy estoy encerrado en alguna cueva… Estas letras las escribo desde el pasado porque donde estoy no hay Internet y nadie puede mirar qué hago, qué pienso, qué siento. Pero la magia de nuestro siglo sigue siendo esta capacidad para relacionarnos con todos apretando un solo botón. Incluso cuando todo el mundo está mirando a otra parte, o incluso cuando todo el mundo cree que está viendo. Incluso cuando nadie ve lo real. ¿Qué deseamos ver este nuevo año? ¿Qué deseamos mostrar? ¿Queremos ser verdaderos, mostrarnos verdaderos?

Feliz año nuevo desde el mundo real, estéis donde estéis, miréis lo que miréis.

2011: ¿Balance positivo?


A nivel mundial ha sido un año desastroso, pero no tanto como esperábamos. Al final hemos sobrevivido. Hemos evitado, a pesar de las revoluciones árabes y mundiales, un estallido excesivo de violencia tal y como estaba el patio. Algunos gobiernos han respirado aliviados por sostener una situación bastante delicada.

Una de las mayores noticias y que para muchos ha pasado desapercibida ha sido la puesta a la venta de los primeros coches eléctricos. Nadie se ha dado cuenta, pero esa será una de los grandes acontecimientos que se recordará en el futuro próximo. La revolución eléctrica cambiará mucho el panorama en los próximos cien años. No sólo los coches serán eléctricos, sino que todo será eléctrico. Y la segunda revolución energética está por llegar. En los próximos cien años, la energía será limpia y libre, y cada unidad energética, cada hogar, será capaz de suministrarse libremente esta energía sin coste alguno, de forma autónoma y sostenible. Ya hay pioneros que lo hacen a base de placas solares y energía eólica. Pronto ese modelo se extenderá para INRI de los grandes intereses energéticos como el nuclear, el eléctrico, el petróleo, el gas… Estamos ante una gran revolución, y esta crisis será el principio de la misma.

 

A nivel personal ha sido un año convulso, de muchas experiencias desde el silencio y la falta de serenidad. Un año donde he podido ver con tristeza como los intereses de algunos estaban por encima de la amistad, la lealtad y la honestidad. Un año donde el miedo, los miedos han vencido en muchas batallas al amor. Donde la rabia acumulada ha cegado la balanza de la justicia y el tesón, la fortaleza y el orden. Un año donde fui venerable maestro en los planos interiores pero desastrosamente un palurdo guardatemplos en los exteriores. Un año donde viví en palacio exteriormente pero en la miseria interior. Un año donde económicamente hemos sobrevivido con cierta dignidad y con una única obsesión: pagar, pagar y pagar deudas, privándome a cambio de lujos y privilegios. Todo tiene un triste precio. Un año donde no he invertido en grandes empresas, ni en tecnología, ni en finanzas, pero sí he seguido renovando mi apuesta por la cultura, es decir, he seguido apostando por el alma, por el espíritu, por la fijación en dejar descrita una época cultural única en un tiempo único y en un espacio único. Séneca y Nous, cada una a su manera, se han encargado de digerir esas ansias por perpetuar la memoria espiritual, el ánima mundi, el espíritu de los tiempos. Y también afortunado en la tesis, donde parece que se dio un gran salto cualitativo.

Pero el balance es de cierta tristeza y cansancio. Demasiados frentes, demasiadas batallas, demasiados altibajos. La crisis, dicen. Confío en que de aquí a algunos años recordaré estos tiempos como eso, como una crisis, la gran crisis, espero. La personal y la global. Años de crisis, años de aprendizaje, de supervivencia.

Por suerte no hubo guerras. Solo la puesta en marcha de la revolución eléctrica, la revolución tecnológica al servicio de la ecología, que es como decir al servicio de nosotros mismos, de nuestra supervivencia y la de nuestros descendientes.

En lo personal he dejado a muchas personas queridas, muy queridas en el camino. Esa ha sido mi particular guerra donde el balance es de pérdida, mucha pérdida. De ahí la tristeza, de ahí el cansancio…

Por eso ahora me retiro solo y en silencio unos días, para reflexionar sobre el próximo año. Y si no nos vemos… Feliz entrada de año nuevo…

Relacionando cosas y momentos


Esta mañana me he cruzado con mi vecina de Iowa. Hace poco que se ha instalado tres casas más abajo y siempre me preguntaba el porqué una persona de tan lejos elije un lugar tan perdido como este para vivir. Todas las mañanas se va a correr por la campiña o el monte. A veces me la cruzo en algún camino perdido o paseando con sus hijos made in USA. Quizás en Iowa ahora haga mucho frío mientras que aquí, en el sur andaluz, aún podemos pasear sin abrigo y disfrutar del sol y el cielo azul.

Cuando alemanes e ingleses se instalan en estas tierras siempre lo argumentan de la misma forma: por el clima. Paradójicamente yo vivo aquí, pero me encanta el clima del norte. Quizás por eso me sentía como en casa en las llanuras y los profundos bosques alemanes, alimentando las chimeneas de la granja de caballos y paseando al viejo perro Nikodemos mientras se cruzaban zorros, grullas y ciervos. Me sentía feliz en ese estado semi salvaje, sin un exceso de preocupaciones excepto las del día a día.

También esta noche he recordado mi viaje a Dinamarca y Suecia y Noruega de hace unos años. Lo he reproducido en sueños, porque recuerdo que fue por estas fechas. No sé porqué después de tantos años aún hay situaciones que impactan tanto en el subconsciente. No es importante, pero uno siempre siente cierta añoranza de situaciones específicas, de lugares, de personas, de momentos únicos e irrepetibles.

Alguien me decía hace poco que la vida es relación. La contundencia venía de una frase que me impactó: “las personas que se relacionan de manera negativa están más vivas que las persona que se relacionan poco”. La ausencia de relaciones, disfrazada de una falsa serenidad, es mucho menos valiosa por lo tanto que el estar metidos en cientos de fregados de los que a veces sales escaldado, dañado o asfixiado. Ahí al menos hay vida, atracción, experiencia, aventura. Por eso ahora, con el paso del tiempo, puedo recordarlas, e incluso soñar con ellas.

Estos días donde la única relación que tendré será con los perros y los objetos inanimados de la casa habrá tiempo de seguir soñando con las relaciones, aunque duelan, aunque se sufran, aunque supuren. Las relaciones puras y armónicas solo pueden nacer de personas puras y perfectas. Las nuestras, las de los mortales imperfectos, producen cosas imperfectas como dolor, rabia y sufrimiento.

En todo caso, la capacidad de relacionarnos dependerá siempre de nuestro grado de consciencia. Los que se atreven sin miedo, involucrándose a fondo, sin cobertura protectora que los aísle en contra de las experiencias y los sentimientos, estos aman, porque se permiten amar gracias a una despierta voluntad interna y una buena disposición para hacerlo. Luego vendrán las respuestas, las experiencias, pero si hay relación, habrá vida, mucha vida.

Por eso me gusta ver como mi vecina de Iowa se relaciona con sus hijos, con su marido, con el bosque, con los caminos, con el entorno que ha elegido para vivir, con sus vecinos. Sin conocerla, se nota que es una mujer viva capaz de expresar esa vida en su América de origen o en la vieja Europa de sus ancestros. Esa percepción vital me parece fascinante…

El Minotauro y las pruebas del Laberinto


Tras pasar una larga noche de frío e insomnio en el hotel Prius, he llegado tarde, demasiado tarde a todas partes. Y cuando llegas tarde resulta que todo el mundo se ha marchado y te preguntas porqué llegaste tarde y porqué todo el mundo se marchó.

Como el Asterión de Borges, he llegado a mi inmensa casa con infinitas puertas sin cerradura, llena de pasadizos sempiternos. De nuevo vagando por esta interminable morada. Como Asterión, tengo la esperanza de que algún día llegue Teseo para liberarme de los interminables pasillos vacíos y huecos, de esa soledad tan desolada.

Y mientras eso ocurre, recuerdas los accidentes, las caídas, el esfuerzo inhumano por llegar a la cima y ver como tus dedos se resbalaban en el último instante. Y luego la caída… Esa caída que en términos absolutos significa perderlo todo. El tiempo, los recursos, el esfuerzo, la ilusión, la esperanza, la lucha, las personas… Todo para nada, porque todo puede resumirse en una corta frase que habla de rabia y venganza. Una frase que puede dinamitar todo un futuro, toda una vida. Una frase lapidaria que puede terminar con la ilusión de volver a empezar una vida plena y llena y borrar de un plumazo todo un pasado corto pero intenso, enterrado en cualquier sótano.

Al menos cuando he vuelto estaban los perros y su alegría. Esta vez esperaban con un nuevo amigo que promete convertir esta casa en una perrera llena de galgos y podencos, de perros que muerden su vida perra. Al menos ellos permanecían ahí, impasibles al tiempo y a la ausencia. Elevados de alegría cuando vieron atravesar el pórtico ante la inclinación del coche cargado de libros, de antiguos libros que pude recuperar de mi vieja casa. Libros, más libros, en un tiempo donde tener uno de esos ejemplares resulta ser como mínimo un acto de coleccionista. Pero hay tantos pasillos por rellenar, tantas habitaciones por completar de sabiduría y conocimiento.

La noche ha sido larga y fría, pero por fin llegué a casa, a esta casa que esperaba paciente en un día plagado de primavera, con florecillas y sol radiante, con cielo azul y un toque mínimo de esperanza.

Es extraño estar en este laberinto que no hemos buscado. De repente me siento un Minotauro encerrado en un galimatías diseñado expresamente para no poder salir del mismo. Y durante meses he estado alimentando a la bestia con sacrificios innecesarios, con personas inocentes que fueron ofrenda para mantenerlo con vida. Por eso ahora suplico, pido a voces que pronto llegue Teseo y de muerte a la bestia. Será la única forma de salir del laberinto, será la única forma de que ningún inocente más sea devorado por las ansias de la perdición. El hilo de la fábula siempre nos lleva a experiencias extrañas y difíciles. La vida, dicen…

Estar vivos


En este viaje me he dejado fluir todo lo que he podido y he quedado con aquellos que me han llamado para tomar un café, compartir una cena o dar un paseo. Entre el jueves y el viernes concentré la mayoría de encuentros, uno tras de otro para intentar compartir un trozo de vida con viejos amigos. El viernes tocó el turno con un amigo responsable del departamento de ingeniería de Applus. Está buscando nuevos contactos en empresas con las cuales puedan colaborar ofreciendo servicios de ingeniería mecánica, y lo pongo en voz alta aquí por si conocéis a alguien que pueda estar interesado en sus servicios, ya que, de no ser así, todo un departamento se iría literalmente a la calle. Estuvimos parte del tiempo tirando de contactos para ver si podíamos conseguir algo, sembrando para ver si de alguna forma podía ayudarle. La crisis sigue galopando, pero la esperanza sigue sembrando en los surcos de la vida. Es tiempo de coraje y trabajo, mucho trabajo, pero sobre todo, de actitud, especialmente de actitud positiva para optimizar todo cuanto somos y tenemos.

Tras compartir una buena tarde con él fuimos a visitar juntos a otro viejo amigo de la juventud que hacía muchos años que no veía. Justamente le habían echado de su antiguo trabajo tras más de seis años de servicio. Por suerte, había podido ahorrar lo suficiente para pasar ahora la incertidumbre del futuro. La disciplina del ahorro es importante en estos tiempos, pero sobre todo, saber gastar lo que tenemos de forma solidaria con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Al día siguiente quedé para cenar con dos amigas de profesión doctoras. Me hablaron de la terrible crisis que el sector de la salud está sufriendo en Cataluña, con recortes insostenibles. Una de ellas, amiga de la familia real, contaba con detalles todo lo relacionado a los últimos acontecimientos sobre la monarquía y la verdad es que es para mirar a otro lado y no querer saber nada de todo este asunto.

Al día siguiente fui a comprar con la familia y pude fotografiar a ese animal que parecía satisfecho por haber sido sacrificado en nombre dela Navidad.Bueno, esos rituales humanos a los que estamos tan acostumbrados.

Hoy, una hermosa comida vegetariana con la otra familia, la espiritual, en el centro de Madrid, donde hemos compartido una deliciosa comida con amigos del alma, con meditación incluida.

Y la vida sigue, y la vida continua, y lo digo con dolor en el cuello porque ayer estuve a punto de tener un gran accidente en coche del que me libré por los pelos y por segundos. Me di cuenta de que pendemos de un fino hilo que puede ser quebrado en cualquier instante. Y ayer vi ese instante muy, muy, muy cerca. Una rápida maniobra me libró de un accidente múltiple. Una rápida maniobra donde la suerte o la providencia jugó un papel importante. Hoy seguimos vivos… Es todo un regalo…

Comida de Navidad en el Desierto. Que Cristo retorne a la Tierra.


El año pasado fue en la fría sierra de la Sagra, en el norte de Granada. Años anteriores había sido en lugares igual de inhóspitos que ya ni recuerdo. Al igual que en las revoluciones solares de mi propio cumpleaños, los días de Navidad suelo desaparecer a algún lugar tranquilo, solitario, donde poder hacer en silencio alguna breve meditación u oración. Este año ha tocado en el desierto de los Monegros, en Aragón. El lugar era perfecto. Estaba sentado sobre un manto de cuarzo blanco o cristal blanco, no sabría decir qué tipo de mineral. Pero me ha parecido increíble ver ese hermoso mineral cubrirlo todo. Solo en el desierto del Gobi, en la cueva que había cerca del lago Blanco, pude ver algo parecido. Así que cuando saqué el bocadillo de tortilla francesa con tomate me sentí en un pequeño paraíso de cristal. Comí en silencio, luego di un pequeño paseo por las inhóspitas llanuras viendo los rastros de conejos por todas partes y recordando cuando era adolescente. En aquel tiempo de continua rebeldía ante todo mi forma de protestar en esas fechas era comiendo un plátano como cena de Noche Buena y un trozo de pan con aceite en la comida de Navidad para disgusto de mi familia. Llevaba el pelo largo y una gran barba que avergonzaba a mis padres hasta el punto de tener discusiones casi diarias por mi indumentaria. Eran otros tiempos, pero esa rebeldía interna aún me persigue. Eso sí, hoy me he dado el lujo de acompañar al bocadillo de mi especial comida de Navidad con una bonita y merecida botella de agua mineral de Solán de Cabras. Sí… hoy era otro día de revolución solar, esta vez el nacimiento del amor en la Tierra, en la expresión simbólica de un niño que llegó hace más de dos mil años. Hoy era un día de celebración respetuosa para recordar en silencio la importancia de ese arquetipo encarnado en esa gran alma que aún podemos recordar. Algo elevó nuestras consciencias en ese tiempo pretérito. Ahora es tiempo de recordar con sinceridad cuan grande fue su mensaje.

Hoy, en el desierto de cristal, había fragancias celestes que quisieron acompañar el ritual de bienvenida a la encarnación del Amor. Hoy el Maestro Jesús estaba esperando de nuevo la manifestación crística y el nacimiento en Belén, como indicativo de esa primera iniciación humana y solar, estaba a punto de recrearse de nuevo en los anales de nuestra historia humana. Con sincerara devoción, que Cristo retorne a la Tierra y que todos los años sea el preludio del nuevo amor.

Feliz Navidad


Noche de paz, noche de luz, noche de amor, dice la tradición. Noche de familia, de compartir, de regalar momentos, de festejar un acto que refleja la voluntad de muchos de proteger el bien, de sentir la mágica presencia de la esperanza, de soñar con un mundo mejor, con un mundo más humano, más angélico, más lleno de Gracia.

Feliz Navidad a todos, que la Luz nazca en la cueva de vuestros corazones, que caliente y aliente al amor y conduzca a la paz personal y universal.

Un pensamiento y un abrazo muy especial a los que hoy están, estáis solos. Especialmente para esa vieja amiga que me pidió que hoy la recordara y lo hago con mucha ternura y amor a pesar de tener al Atlántico que nos separa, pero al cielo que nos une.

Dejemos que el “Niño” nazca en nosotros y que la bella tradición nos salpique de confianza, Alegría y entusiasmo.

Fin de año en Artegoxo



Compartimos lo muy poco que vamos comprendiendo, la exigua luz que nos alcanza no la retenemos… No sentamos cátedra, contagiamos corazón e intuición, lejanos atisbos de superior sabiduría. Nunca la última palabra, sí la que nos llega y nos llena hasta el punto de querer derramarla… El tiempo de las canciones, de la danza y la palabra sagradas llega cuando el humano se levanta y se pone en marcha para remontar el camino que lo conduce a su Origen…


CONVIVENCIA DE NAVIDADES EN ARTE-GOXO
Del 29 de Diciembre al 1 de Enero en Artaza (Navarra)

Al calor de la chimenea hilaremos historias, lecturas, sabiduría sagrada… Largas tardes para compartir a la luz de las llamas en medio del bosque inmenso, en medio de una geografía privilegiada. El hilo conductor de los círculos de palabra serán las enseñanzas que constituyen el eje de todas nuestras convivencias, a saber el conocimiento que han compartido para nuestra era el Maestro Tibetano, el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov, así como Vicente Beltrán Anglada…

En esta ocasión será una convivencia más espontánea y libre de horarios rígidos, en la que abordaremos las cuestiones en función de la voluntad de los/as asistentes. Trataremos de profundizar en la experiencia de vida fraterna.Compaginaremos estos círculos con silencios meditativos, con meditaciones andantes, con excursiones por los bosques… Habrá también visionado de películas y canto. Todo ello en un ambiente de  colaboración en las labores. Nos acompañarán también Selene Paredes con Danzas del mundo y algún día Victoria Etxenike con Danzas de Paz Universal.

Alternaremos por lo tanto recogimiento y fiesta.  Dedicaremos especial espacio al silencio recapitulatorio en tan importantes momentos, así como al placer de cocinar juntos.

Año nuevo:
En la mañana del día 1 de Enero atravesaremos el bosque para llegarnos hasta la cascada del Nacimiento del Urederra. Allí realizaremos una sencilla ceremonia para arrancar el año con los más elevados propósitos. La cita será a las 11 de la mañana en el frontón de Bakedano. Se pueden sumar a esta marcha todas las personas que lo deseen.

La convivencia comienza con la cena del 29 y finaliza con la comida del 1 de Enero, ambos inclusive.

Son bienvenidos los postres, bebidas y demás para realzar las celebraciones.


Más info:
http://www.portaldorado.com/in.php?doc=8174


Inscripciones
Las enseñanzas son gratuitas. Sólo se abonan las comidas y el alojamiento quien desee quedarse en Arte-Goxo.  El precio de la comida es de 25 euros cada día. Se puede venir los días que cada quien desee, si bien se recomienda la estancia de la convivencia entera. Las comidas comprenden desayuno, almuerzo y cena. Notificáis por favor vuestra inscripción mediante un e-mail a koldo@portaldorado.com o llamando a los tfnos. 948 / 54 00 20 ó 606 69 54 52.

Trabajar en la sombra


La última vez que estuve en el Zurich de Barcelona había quedado con una escritora catalana de éxito que conocí en una charla que dio en la universidad. Me gustó su tono y experiencia y pronto nos hicimos amigos. Ella, entusiasmada, quiso hacer de madrina literaria de un joven que de forma tímida daba sus primeros pinitos con la escritura. Me llevó a la radio, a fiestas de escritores, me presentó al presidente de Planeta y me puso al día de ese enrarecido mundo del famoseo, la escritura, los éxitos y los fracasos.

El viejo café Zurich seguía allí, pero había cedido a la modernidad insertado en el nuevo complejo comercial de El Triangle. Ha perdido algo de su antiguo encanto, pero la gente sigue quedando frente a su terraza para iniciar algún paseo por la ciudad condal. Y ahí fue donde quedé ayer con C., una joven y entusiasta arquitecto plagada de sueños e iniciativas. Hablamos de libros, de amigos y de muchas otras cosas.

Me gustó la charla sobre la importancia de trabajar en la sombra. El valor humano y la fuerza que tiene el hacer grandes cosas desde el anonimato, lejos de aquel mundo que aquella escritora me quiso mostrar y al que me quiso introducir a cambio de participar en fiestas hipócritas cargadas de alcohol, drogas y deslices. En ese mundo había mucho ruido, y aprendí el valor de no venderse, de seguir trabajando duramente en el camino del esfuerzo y el continuo trabajo, en silencio, en la sombra. Hubiera sido fácil, muy fácil, dejarme seducir y apadrinar por aquel mundo, por aquella amiga. Pero había algo en mí que rechazó aquella oportunidad. Y luego vinieron más tentadoras ofertas, porque la vida parece que desea algo, pero siempre hubo cierto rechazo a esa llamada. El trabajar siendo invisible, silencioso, desde el más absoluto anonimato siempre me ha seducido mucho más que el ruido de los focos y la fama. Por eso me gustó la valiente decisión de la joven arquitecta que pudiendo estar en primera fila, prefiere estar detrás del escenario, trabajando anónima por la buena voluntad al bien.

Gent del Barri


El nom de ciutats dormitori té el seu sentit. Les van fer de manera que la seva funció era exclusivament per a això, per dormir. Les finestres de gairebé totes les habitacions donen a patis interiors, foscos, on amb prou feine arriba la llum. Acostumat a despertar amb la llum del sol, avui ho vaig fer una mica tard, cap a les nou, en veure que aquest no arribava. On és la llum a les ciutats?
Vaig baixar a fer una passejada pel barri i saludar la gent ja envellida, amb mirada capcota. Em van venir milers de records de sobte mentre passejava per l’església on em van batejar i vaig fer la primera comunió i on mai vaig arribar a casar-me com hagués marcat la més tradicional dels costums. Després vaig passar pel col · legi on vaig acabar els primers estudis i on després, coses de la vida, gaudia com a monitor de temps lliure. I la «caixa» on vaig tenir la meva primera feina com oficinista en una oficina de banca i la «escalereta» on mai em vaig fumar cap porro ni vaig beure cap cervesa i el «camp» on anàvem a caçar sargantanes i fer nius per a ocells i jugar a futbol i … Els records són la veritable pàtria, per això l’enyorança té a veure amb els mateixos. Les altres pàtries són només fronteres en l’imaginari humà, en la necessitat de parcel · lar les coses i donar-los nom …

Arués


Amanecí en Artaza tras unos días eremíticos en casa de Koldo con el que compartía desde la más absoluta sencillez y armonía unos momentos muy gratos de trabajo conjunto. Tras despedirnos y seguir ruta pirenaica por el norte de España, traspasé Navarra hasta llegar a Huesca, a la comarca de Ribagorza. Hace poco, cosas del destino, estuve allí mismo, en el templo budista de Panillo, cerca de Graus, durmiendo entre sus montañas y meditando sin recordar muy bien como había llegado hasta allí, de donde venía y adonde iba.
Hoy llegué al mismo lugar pero con la intención de conocer uno de los cientos de pueblos abandonados que aún sobreviven en nuestra península Ibérica.
Llegué de nuevo a Graus tras una interesante conversación con Koldo sobre las ecoaldeas, motivo ellas de mi tesis doctoral. Recordé que un buen amigo había comprado uno de esos pueblos abandonados y sentí curiosidad por visitarlo de camino a Barcelona. En Graus entré en un bar para comer un riquísimo bocadillo de tortilla de patatas con cebolla. Mientras preparaban el menú, pregunté como se llegaba a la aldea abandonada. Las indicaciones fueron precisas porque pude llegar hasta el comienzo de la pista, aparcar el coche y empezar una caminata de una hora hasta el lugar preciso. Tras subir por una pendiente prolongada a los pies del monte Calamoc, llegué por fin al lugar abandonado, previo saludo de un zorro que posaba tranquilo en el camino de acceso ya casi inexistente.
Las sensaciones eran increíbles, especialmente por pasear solitario por un lugar que antes había estado habitado por personas, por humanos de carne y hueso con sus historias y sus vidas. Abandonado desde los años setenta, esa aldea había estado habitada hasta por más de ochenta personas a principios del siglo XX.
Lo primero que busqué fue la iglesia medio derruida. La ermita de San Valero, datada en 1725 en la puerta frontal, esperaba paciente mi visita. Pude entrar a duras penas entre zarzas y derrumbes y la pude consagrar con un pequeño ritual donde reconstruí una cruz improvisada en una losa caída. De nuevo la necesidad de reconstruir, de recordar. De nuevo la intensa admiración por esa historia tangible en las piedras del lugar. De nuevo sensaciones que me trasladan a otro tiempo, a otro mundo, a otro espacio.
Cuando el sol empezó a caer sobre las montañas, regresé pausado hasta el coche algo cansado pero feliz. Me despedí de las montañas y de los pueblos abandonados y de los sueños lejanos y seguí el viaje hacia Barcelona.

De jaulas a cielo abierto


¿Qué es eso que no nos pertenece, que nos aleja de nuestra esencia? Vivimos en una parte de nosotros mismos, en una parte ridícula, casi inexpresiva. Vivimos dormidos en nuestra prisión, ignorando la inmensidad que somos. Vivimos apartados de las maravillas del universo que nos rodea, de los secretos de la naturaleza, de la inspiración profunda, de la felicidad sin causas. Vivimos desplegados o recogidos según nuestras miserias, nuestras insidias, nuestros miedos, nuestras limitaciones. Pero no somos limitados, tan solo nos limitamos a nosotros mismos. Solo debemos dilatarnos un poquito y atravesar el muro que nos condensa. Solo debemos hinchar los pulmones de vida y ver más allá de nuestras cuevas. Somos tan grandes e infinitos, que ignoramos todo ese cúmulo de posibilidades que nos esperan ahí fuera. Solo debemos atrevernos a atravesar la línea, a dar un pequeño paso hacia lo desconocido, hacia el abismo del más allá. Sin temor, trabajando detrás del velo, pero aspirando a salir de nosotros mismos para trascendernos.

Gurdjieff y Ouspensky introdujeron las ideas del Cuarto Camino para quienes buscan la verdad sobre la existencia del hombre sobre la tierra. Dijo Gurdjieff: «¿No te das cuenta de tu situación? Estás en una prisión. Lo único que puedes desear, si eres un hombre sensato, es escapar. Pero, ¿cómo hacerlo? Nadie puede escapar de una prisión sin la ayuda de quienes han escapado antes». Pero más allá de nuestra prisión, de sentirnos presos de nosotros mismos, de nuestras pequeñeces humanas, debemos descubrir que no somos cárcel, sino cielo abierto. No somos jaula, sino viento con capacidad de esculpir en los susurros del tiempo bellezas incandescentes.

Eres esperanza


Tesfaynesh, que en lengua amharico significa “Eres Esperanza”, es una niña etíope de cinco meses de edad y menos de un kilo de peso cuando llegó a la vida. Nos cuenta su evolución Nieves Crespo desde la misión donde trabaja en Zway, Etiopía.  Matemática experta en computación y en Teología de la Vida Consagrada, salesiana desde 1991, la conocimos en un loco viaje hace unos años en uno de los países más pobres de la Tierra.

Fuimos a llevar sonrisas a los más de 2500 niños y niñas que estudian en la misión africana y que como Tefaynesh, alguna vez se debatieron entre la vida y la muerte debido a las continuas hambrunas que el país padece desde hace décadas.

Estando trabajando esta mañana junto a Kolo-Kolo, maquetando libros, disfrutando de los afortunados e increíbles paisajes que aquí existen en plena armonía con el hombre, intentaba viajar con la mente y el corazón a esos lugares que de una u otra forma confrontaron nuestra propia personalidad y vida. Lugares y seres que te impresionan por el reto que afrontan todos los días a expensas de una supervivencia dura y difícil. Viajaba hacia ellos comprendiendo lo ridículos que a veces resultan nuestros problemas, nuestras angustias vitales en comparación a todo lo que el mundo, el otro mundo más allá de nuestros ombligos, está padeciendo.

Y en estas fechas donde la hipocresía y la sinrazón se apoderan como nunca de nosotros, debemos hacer un llamamiento interior para tener presente la suavidad y el tacto de los pensamientos que están más allá de nosotros y que nos susurran desde la profundidad del aire que nos envuelve. Hay algo de esplendor en todo ello. En el silencio que recorre la espina dorsal de estos grandes montes cargados de nieve. En las narices que ya nos estamos colocando para la próxima aventura. En la suave crema de calabaza que hemos comido con cierta humildad y respeto, despertando en nosotros la curiosidad por sabernos vivos y despiertos. Somos esperanza, tenemos esperanza en todo lo que inevitablemente tenga que suceder, como esa niña etíope que se aferró a la vida y encontró el apoyo incondicional de esos ángeles salvadores.

(Foto: Trabajando con Koldo en la maqueta de su nuevo libro en Artaza, Navarra).

Solstitium


Mientras hoy paseábamos por montes limítrofes entre Navarra y Euskadi, visitando una tras otra las bordas donde antiguamente se guardaba el ganado y la hierba y donde algún bertsolari improvisaría algún verso en euskera, recordaba el ritual solsticial de ayer. Como pasado representante del trono del Rey Salomón, recibí de manos del actual venerable anciano la espada grabada con mi nombre, signo de fuerza en el trabajo y de defensa de justos ideales. Recordaba el largo recorrido que durante años albergaba los secretos de la construcción del buen hacer, la nobleza de corazón y las dificultades que todo camino entraña. Las mismas que los antiguos campesinos sentirían en sus carnes a la hora de levantar esas empalizadas y construcciones de piedra pura en valles y montañas del Pirineo.

Recordamos a todos los pobres constructores que pudieran vivir en la desolación del espíritu, esparcidos por las superficies del mar, de la tierra o el aire, rogando por un rápido alivio a sus sufrimientos y el pronto regreso a sus países de origen si éste es su deseo.

Tras el ritual sagrado, la magnanimidad autorizó el comienzo del festejo profano. Aproveché para despedirme hasta otra nueva ocasión y retirarme a la habitación del hotel que gentilmente me habían ofrecido. Allí descansé algo mientras recordaba el ara donde flameaba la llama sublime, imagen de una existencia laboriosa y fecunda. Recordaba el aroma como representación del perfume que se desprende de una vida consagrada al Bien, renovando en ese momento las promesas que hemos hecho de perfeccionarnos.

La luz volvía a nosotros en el ritual, saludando paganamente al rey de la Creación y a su obra más bella. El ígneo Sol, el magnificente dispensador de mágicos colores, de aromadas flores, de sazonados frutos, de alegres ninfas, de esplendorosos cielos y vívidos rayos que lo mismo envía su luz fulgurante al indigente o al potentado, a palacio o a la más humilde choza, dando vida a todo con su calor benéfico. Símbolo grandioso de toda libertad, igualdad y fraternidad.

Y esta mañana, cuando me alejaba de las tierras catalanas, de los valles de Lleida para atravesar montañas cubiertas de nieve dirección norte, miraba en el recuerdo las nubes de la mirra sagrada que subían unidas, como nuestras aspiraciones de saber, como nuestros anhelos de virtud, de amor, de verdad. Atravesando ya los hermosos montes de Aralar, ya en tierras navarras, hacía el balance en el seno de mi consciencia sobre las obras de este tiempo.

Así recordaba la ceremonia de consagración del Fuego Sagrado en el solsticio de invierno mientras llegaba a la frontera con Guipúzcoa, atravesado por el valle de Leizarán, al bello pueblo de Leitza. Allí esperaban los viejos amigos Manu y Aitziber con la grata sorpresa de un embarazo que me llenó el alma de gozo y alegría. Compartimos unas ricas lentejas y luego los paseos por el monte rodeados de agua y fría nieve. A media tarde, de nuevo en ruta hacia Artaza donde el bueno de Koldo me esperaba con un vaso de leche y galletas y mucho, mucho trabajo para seguir rumbo al futuro.

El helado alarido


De nuevo vagando por el mundo. De nuevo como peregrino, o casi diría como ermitaño mendigante, de esos que dormían en cualquier cueva o comían cualquier cosa sin un exceso de preocupación por lo uno o por lo otro. Lo importante es la experiencia del camino, el dejarse guiar por el sonido de las grullas, por la luz de alguna estrella o por la oportuna elección de no saber hacia donde ir, excepto hacia los propósitos del alma.

Aún recuerdo aquel cuadro de Klimt que posaba a mi izquierda. Me quedaba horas mirándolo, intentando descubrir la esencia de ese abrazo sentido que parecía cargado de un mensaje desbordante. Y recuerdo cuando a su sombra el abrazo se hacía realidad, sintiendo en parte el significado profundo de sus secretos. Cuando viajo y hace frío, y el frío atraviesa el alma y el alma atraviesa la existencia pura, recuerdo ese cuadro y sus sombras.

Esta noche será fría, dicen que muy fría. Mañana… quién sabe mañana donde amaneceré. Quizás debajo de un abeto navarro o cerca de las playas de San Sebastián. Lo importante será no morir congelado, porque los alaridos del alma pueden congelar cualquier instante.

La fiesta del disimulo



De nuevo viaje hacia el norte… Lleida, para celebrar el solsticio de forma ritual, Navarra, para ensayar algunos acordes para nuestro próximo viaje en febrero, y Barcelona para terminar pasando las fiestas en familia.

Extraño, todo muy extraño porque siempre pienso que cuando uno piensa a cierta edad sobre la familia intenta buscar señales horizontales que nos acerquen a “nuestra” familia. Si miramos hacia arriba está la familia de nuestros padres a la cual pertenecemos por filiación. Si miramos hacia abajo está la familia de nuestros hijos. Pero muchos de nuestra generación aún no pueden mirar hacia abajo, ni siquiera tienen la capacidad de mirar hacia los lados, buscando el abrazo de tu pareja y de los tuyos porque muchos, perdidos en esta generación de absurdos, aún no han encontrado ese vínculo sagrado.

Por eso este año será una fiesta de disimulo. De intentar mirar a otra parte cuando te pregunten por tu pareja, por tu familia. De intentar no bucear en exceso en las circunstancias que te han llevado a estar de nuevo solo, insípidamente y absolutamente solo. Y los recuerdos del año pasado se agolparán irremediablemente y habrá llanto y lágrima y deseo de al menos, permanecer lo más invisible que uno pueda.

Habrá muchos solitarios que esos días brindarán y se preguntarán porqué terminaron eligiendo ese destino. O porqué el destino terminó eligiendo ese camino tan alejado de las esencias y lo consagrado. Mi brindis, que será con agua, va para ellos. Ese día espero estar arropado por la tormenta, por el trueno y por la sabia concepción del nuevo amanecer.

Asoma la niebla


«Como un marinero incauto que sale del puerto justo antes de una tormenta, renuncié a las esperanzas y consuelos del evangelio cuando todos los demás consuelos estaban a punto de abandonarme».
John Newton, 1824

 

Hay mucha niebla hoy en La Montaña…me encantan los días de niebla porque se ve poco y entonces hay que agudizar la luz interior, la linterna mágica que llevamos dentro y que nos ha de guiar por la oscuridad del mundo.

Las voces oscuras del recuerdo y la melancolía asoman fuertes en estas fechas. Pero no deseo que dominen ningún panorama. Prefiero dejarme guiar por la perseverancia del Gran Poder que se manifiesta en las pequeñas cosas, en los pequeños actos de la vida cotidiana, en las pequeñas y amables voces que desean cuidarnos y amarnos. Prefiero dejarme arrastrar por el sonido del silencio, por el rumor ardiente y místico de las olas de nuestra alma. Por el vaho del horno que late dentro y por el murmullo de la marea que el espíritu arrebata al cosmos más inalcanzable.

En esa tristeza siempre nos asiste el amor de las musas, como aquella que inspiró en alguna plaza conquistada ese duele hasta que amas, retorciendo el adjetivo y el predicado hasta convertirlo en verbo. Esas musas que aún inspiran porque nacieron del deseo ardiente, de la loca y ciega, enfermiza a veces, renuncia a uno mismo.

Ya no ambiciono beber en la sagrada fuente. Solo deseo dejarme arrastrar por el fervor que cada día nos trae. El futuro nunca es oscuro ni claro, simplemente porque no existe. Al igual que el pasado, que solo vive y revive una y otra vez en nuestras mentes o corazones. Así que somos inmensamente ricos o inmensamente pobres según la importancia que demos al momento presente. Y puedo prometer y prometo que es lo único que me queda, aunque esto último sea producto más de la niebla y su confusión que del deseo profundo. Llegará el tiempo de los acordes prohibidos en las gaitas prohibidas…

Un nuevo cuadro de Carlota, gracias preciosa


Hola,soy Carlota, este es el tercer y por el momento el último que pinto para Colores de Calcuta, porque tengo que estudiar.He pensado que es mucho dinero para una persona, entonces haremos un sorteo, todo el que quiera colaborar tendrá que ingresar en la cuenta de la Fundacion Ananta número 2100-0997-6-8-0200634646 la cantidad de 10 euros y comunicarlo, el día 6 de Enero se pondrán en un bombo y se sorteará entre todos. Espero vuestra ayuda. En verano hablaremos. Besos

La herejía de soñar con la Moneda Única Mundial


Estimado M.,
Tu empeño anti-euro me recuerda a la anécdota que contabas de tu abuelo cuando seguía empeñado en llevar la diligencia contra los avances del ferrocarril y el coche de motor… Seguimos en los mismos patrones familiares, llevando la herejía hacia el pasado y no hacia el futuro… Sigo pensando que el problema no es el Euro… Pero resulta escabrosamente más sencillo arremeter contra él… ¿Por qué nadie habla de la deuda, de esa manía nuestra de crecer y crecer y tener no una sino siete casas y no uno sino siete coches? ¿Por qué nadie habla de la satisfacción de invertir en las cosas intangibles dejando de un lado lo tangible?
Y hablando de fuentes… Mis fuentes cercanas dicen que el Euro es un proyecto de futuro que debería seguir creciendo para algún día, quizás en 200 o 300 años llegar a la Moneda Única Mundial(MUN). Mis fuentes cercanas dicen que si fracasa el Euro, esos planes se retrasarán otros 100 o 200 años más… La lógica dice que los pueblos deben ahondar en la paz, y que para ello deben buscar sus semejanzas y ahondar en ellas… ¿La peseta? ¿qué es eso? Es como si alguien me habla de las diligencias del lejano oeste… bonitas y románticas, pero que nadie cogería para hacer un viaje largo…
un abrazo sentido…

Te acepto como eres


Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.
Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esta manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor.
Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelado
Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra.
Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con otro muy cercano puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.
De esa forma pudieron sobrevivir.

MORALEJA DE LA HISTORIA:
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a convivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades.