Más allá de las puertas


Más allá de las puertas hay amor, vida, ternura, miedos y también esperanza, mucha esperanza. Eso fue lo que contestó la autora cuando le pregunté sobre qué hay más allá de esta vida tangible y perecedera. Fue un acto único y emocionante, como todos aquellos que se hacen desde el corazón y sin ninguna otra intención que la de pasar un buen rato apoyando eso tan denigrado como es la cultura, la lectura, los libros, la escritura… Málaga estaba en el mismo sitio donde la dejamos. Al acto asistieron los amigos de siempre, los autores de ayer y del mañana. Me sentí liviano y amante de las letras,pero sobre todo un Quijote. La autora, una gran persona y una auténtica poeta que nos leyó, como hacían los antiguos, algunos cuentos de su relato. Hermosa y Dulcinea, nos conmovió. La emoción corría por la sala como si de un fantasma amable se tratara. Había una vibración hermosa, profunda, tierna diría. Expliqué lo difícil de la profesión de autor, de escritor, de poeta. Y lo difícil que resulta materializar un libro. Y el tenor nos deleitó con una presentación excepcional. Luego un buen viaje de vuelta hacia la Montaña con la grata compañía de dos incondicionales del “arte en la palabra”. Un buen día, una buena tarde y un recuerdo más para la historia senequista. Os recomiendo la lectura de “Más allá de las puertas”, de Carmen Guzmán, toda una obra de arte.

Sobre la avaricia de ser uno mismo


Estimado M.,

Lo de tener o no tener ya no es angustia. Antes sí, hemos pasado dos años de fatalismo interior por esta causa, o mejor dicho, por no entender las causas primeras de no poder tener como antes teníamos, o al menos el no tener lo suficiente para hacer frente a una situación crítica como es la crisis mundial y del sector.

Lo hemos asumido como una enseñanza donde lo importante no consiste en tener o no tener, sino en la actitud que se tiene ante estas situaciones. Esa siempre ha sido nuestra gran enseñanza y ahora empezamos a asimilarla. Siempre la tuvimos muy integrada pero cuando las cosas van bien resulta fácil decir eso de «no soy mis cosas». La prueba verdadera es cuando dejamos de tener de todo y empezamos a perderlo todo. Es en la dureza y en la crueldad de las cosas cuando nuestros sistemas filosóficos se ponen a prueba. También nuestra dignidad y aguante, nuestra verdadera fortaleza interior.

En mi caso personal ya no me molesta vivir así. Es lo que siempre he soñado, ser un ermitaño, vivir desapegado en la riqueza y en la pobreza, feliz y alegre. Ahora estoy en un estado parecido a eso. Y realmente es una especie de estado de gracia. Las fluctuaciones emocionales forman parte del juego de apegos y desapegos hasta que dejas de identificarte con ellas. Es entonces cuando la luz del alma nos atraviesa y conmueve. Es cuando empezamos a acercarnos a nosotros mismos, a nuestra esencia más pura.

Así que agradezco el envío de los dos libros. Es un gesto ridículo, pero muy importante. Desde un punto de vista psicológico, es como si después de que se quemaran tus propiedades más queridas o vieras pasar todo ese cúmulo de desgracias empresariales, alguien te diera un abrazo y te tranquilizara de alguna forma. Yo no tengo a ese alguien, al menos, cuando llego a casa, no hay nadie físicamente que me de ese abrazo. Son los gestos, por muy ridículos que sean, de los que estáis lejos, los que me dan confianza y valor. Son esas pequeñas cosas las que alivian, dentro del desastre y la soledad, la continua lucha contra los elementos. Y ahora que lo digo en voz alta, me pregunto si la calidad del abrigo ha sido suficiente, y en cuantos momentos imprescindibles no estuve ahí, como sí lo estuve en el pasado. Los años de supervivencia pura y dura me alejaron de las cosas importantes… Y es ahora, en la calma, alejado en las profundidades de las cosas, cuando supuro quietud y entendimiento. Es ahora cuando se empieza a gestar de nuevo las grandes cosas y la avaricia de ser de nuevo uno mismo.