Enseñanzas de El Tibetano en Artegoxo


Para los que no sepáis aún qué hacer este puente, y quienes sintáis cierta cercanía con las enseñanzas del Maestro Djwhal Khool, El Tibetano, el amigo K. organiza en Artaza, Navarra, unas convivencias para profundizar en su mensaje los días 9, 10, 11 y 12 de octubre. Tenéis más información en este enlace:

http://www.artegoxo.org/doc1144.htm

Ítaca


Cuando partas hacia Itaca…

pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y conocimiento.
A Lestrigones, Cíclopes
y furioso Poseidón no temas,
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes
y fiero Poseidón no encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.

Konstantinos Kavafis (1863-1933), poeta griego

Si tú te mueves, el mundo se mueve


A veces tenemos horas bajas, días bajos, semanas bajas, meses bajos… El recurso más humano es tirar de la manta de la lamentación, la pena y el desánimo. Lo he vivido con fuerza estas últimas semanas y lo he digerido a trompicones. La meditación es una buena herramienta para tranquilizar todo aquello que nos abruma, para intentar ver con distancia todo lo que ocurre. Dedicar cinco o diez minutos al día a parar cualquier actividad nos hace ver con claridad todo aquello que debemos hacer, todo aquello que anhelamos y todo aquello que es capaz de transformar lo vivido. Entonces, en poco tiempo, ocurre el milagro de la transformación. Sin duda, si empezamos a movernos, el mundo empieza a moverse con nosotros… y todo cambia…