El sábado fue un día lleno de acontecimientos. Por la noche había aparcado el “hotel Prius” cerca del Palacio de Congresos, donde M. y J. daban una conferencia que habían preparado muy bien los amigos de la fundación Ananta. Me habían invitado para que vendiera libros de M. y así lo hice, con el compromiso de que tenía que marcharme corriendo a mediodía ya que a las seis tenía que estar, en un día importante e inolvidable para mí, en Lérida. K. y A. se ofrecieron generosamente para ayudarme con la venta y sustituirme cuando me fuera. Desde aquí les doy mi más sinceras gracias porque si no hubiera sido por ellos… También mi más sinceras gracias a J. y JL, patronos de Ananta, que me ayudan en todo lo que pueden en estos momentos difíciles para todos. Y qué decir de toda la gente bonita que vino al encuentro y se acercó para darme un abrazo sentido en este loco mes de septiembre… El primero en llegar fue J. que vino expresamente desde Sevilla para compartir momentos únicos. Siempre tan generoso y atento, tan compasivo y humano. También M. que vino con sus hijos y me abrazó con esa dulzura tan necesitada, con ese amor tan sincero. Y luego se acercó I. con sus niñas, que había venido desde Barcelona y siempre alegre y sonriente me contagió de nuevo con su optimismo y energía. Y M., que hacía meses que no la veía y agradecí el que siempre haya estado ahí desde que una noche vieja nos pasáramos hasta las tantas de la madrugá charlando en la finca de los Asientos. Y también M. y su madre, la cual, tras ver mi aspecto algo demacrado, insistió en que me fuera unos días de vacaciones al pazo gallego que comparte con M. para relajarme y despejarme un poco de tanto lío. Y C., mi dulce C., cuyos abrazos, además de ser sentidos, son eléctricos y me elevan a mil por hora a esferas desconocidas. Y también todas las amigas de BK que desfilaron amables para recordar lo bien que se lo pasan en La Montaña cada vez que vienen. Y R. con su hermosa amiga de Italia… Fue tan encantador y emocionante verle después de seguir todos los días sus letras y enlaces musicales… Y como en estos encuentros casi todos nos conocemos después de tanto tiempo, se acercaron muchos más con los que me abracé tan necesitado que anda uno de abrazos y con los que charlé precipitadamente con unos y con otros. Fueron unas horas intensas donde se respiró un aire fraternal, amable y humano irrepetible. Oxígeno para los pulmones del alma que andarán limpios y sanos durante muchos días… Perdonad el despiste por los que me he dejado… pero desde aquí, gracias a todos, de corazón, por estar siempre ahí…
(Foto: Con J., K., y A., ejemplos vivos de seres humanos llenos de corazón)
