Transformaciones


Días muy duros. Después de pasar por Madrid llego hoy a Barcelona, donde mañana debo presentar un libro. Me encuentro más relajado, más tranquilo. Los viajes me calman, el mirar a los ojos y abrazar a las personas que amo me calma, la sinceridad y la claridad me calman. El cansancio y el pesar acumulado de esta tremenda semana empieza a disiparse y eso crea una especie de claridad con la cual poder afrontar el reto del vivir con cierta paz. Le decía a alguien estos días que cuando estás tranquilo sin hacer muchas cosas, sin involucrarte en muchas cosas, la vida parece tranquila. Pero en cuanto te implicas, por tu condición inquieta, en cientos de proyectos e historias, parece como si todo fuera más difícil. Y a veces, al crear movimiento, creas fricción, y la fricción crea incomodidad porque el movimiento representa cambio y el cambio representa ajustes, modificaciones, alteraciones, transformaciones. A veces tenemos capacidad de adaptación, otras no. Las personas que nos acompañan en el camino requieren mayor atención ante esos cambios, porque también les afectan. Ocurre que a veces descuidamos esos detalles y causamos dolor, porque los cambios a veces son dolorosos. Inclusive cuando tenemos consciencia de que lo único que permanece es el cambio… En la ceguera del dolor desatendí algunos deberes y causé dolor sin ser conciente de ello. Ese dolor se extendió como la pólvora y uno nunca es consciente de hasta donde puede llegar. Este fin de semana he intentando calmarlo a base de curas, de silencios, de abrazos. No sé si habrá sido suficiente. No sé qué más se puede hacer. En todo caso, el tiempo siempre nos pondrá en el lugar que nos corresponde.