Escribo recién llegado a Barcelona con sendas paradas en Madrid y Lérida para tratar asuntos varios. No es importante el motivo por el que he venido, al menos en el plano de eso que llamamos esencial o imprescindible. Sin embargo, cuando se hacen más de mil kilómetros de una punta a otra de esta piel de toro es porque algo motivante va a pasar. Además, estoy feliz porque el domingo he quedado con A., una filósofa. Y venía hoy pensando que más allá de la metáfora, ella ha sido la única que me ha llevado a volar… Es cierto que fue en autogiro, pero eso ya es algo… En fin, supongo que lo mío serán ganas de estar distraído o al menos ganas de no pensar en experiencias pasadas… También estos días serán de reflexión y toma de decisiones con respecto a mi futuro inmediato. De momento ya he pedido a K. que no cuente conmigo, al menos durante este año, para hacer reír a los niños. Kili-Kili esta caput, cansado, y necesita recuperarse de sus heridas. Ha sido una decisión muy triste, pero me siento extrañamente con ganas de poner primero orden en mi caótica vida y enderezar las propuestas que se me ponen sobre la mesa… Veremos por donde acaban tirando los tiros…
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Ya que ha salido el tema político daré algunos apuntes. Ayer vinieron a verme personas que están interesadas en que encabece algún proyecto político, o como mínimo, el que lo apoye. En meses pasados habían venido de partidos diferentes al mío para que encabezara sus listas o para que me fuera con ellos y abandonara el lío en el que estaba metido. Otros me han preguntado porqué no he dado definitivamente el “sí quiero” para encabezar alguna lista. Los motivos en contra son varios. Al contrario de lo que podrían pensar algunos sobre el que fuera yo mismo un “político de salón” que desea estar en política para “chupar del bote”, en mi caso pasa lo contrario. El meterme en política me costaría dinero. Si tenemos en cuenta que el sueldo del alcalde es la mitad de lo que pagaba hasta hace poco de hipoteca, las cuentas no me salen. Así que no tengo ningún interés económico en política. Tampoco tengo intereses vanidosos de poder porque por suerte o desgracia ya los he vivido y ese tipo de vanidad la tengo más que servida.
Además, para emprender un proyecto serio necesitas de un equipo humano serio que crea en el mismo. A día de hoy eso resulta difícil. Hay una crisis generacional profunda que puede durar años si no se corta de cuajo y se acepta, con dolor pero con generosidad el cambio necesario. Vienen momentos duros en muchos sentidos. Especialmente para la socialdemocracia y especialmente para gobernar pueblos como el nuestro que necesitarán de mucha mano izquierda, derecha y mediopensionista para poner algo de orden en tan inmenso caos municipal. Eso no sólo requerirá sacrificio en lo profesional sino en lo personal. Y lo malo de esto es que mi vida personal y profesional es completa en casi todos los sentidos y no necesita de autorrealizarse en ningún aspecto que la política pudiera ofrecer. ¿Entonces? Dejar la tesis doctoral, renunciar a dar clases en la universidad, abandonar la editorial, la fundación y los viajes antropológicos a cambio de sacrificio la verdad es que no parece una buena oferta. ¿Entonces? Me motivaría pensar, si así fuera, que la renuncia y la entrega servirían como acto de servicio a mi pueblo y a mi gente. Esa, en exclusiva, sería la única motivación que me empujaría a cualquier iniciativa política. Y sería una política combativa, de trinchera, de acción, de proyectos ambiciosos y de ruptura con el pasado. Pero sobre todo, de personas. No de cemento ni de grandes construcciones faraónicas, sino de personas.
Uno nunca sabe como actuar ante el desprecio y la indiferencia, ante el robo o el insulto, ante la pérdida de la dignidad humana. Cuando esto último ocurre, cuando perdemos lo único que nos hace merecedores de vida, las cosas se vuelven oscuras y dolientes. Estas semanas he vivido numerosos ejemplos de todo esto, propios y ajenos. El penúltimo episodio esta mañana en un desprecio político que me ha parecido horrendo y de baja calidad, una puñalada trapera que por discreción hacia la persona víctima del atropello no voy a contar. Y el último ha sido vivido en propias carnes de una persona que he querido y amado, que he respetado y cuidado en sumo máximo en todo lo que he podido. Uno nunca puede llegar a imaginar hasta donde es capaz la condición humana. Te puede elevar a cuotas inimaginadas de belleza y esplendor o arrastrarte, en un segundo, hacia el más terrible de los infiernos. Intento no juzgar los actos de los demás aunque a veces me cueste y para contenerme prefiera arrancarme la lengua o cortarla con mis propios dientes antes de injuriar o perturbar la paz ajena. Pero a veces admito que el dolor y el sufrimiento de lo insoportable, ese que arranca y arroja hacia el fango el poco trozo de dignidad que nos preña, hace que la dureza nos obligue a actuar con cierta contundencia. Si dejamos que nos pisoteen hasta la saciedad, luego resultará difícil levantarse. Y soy capaz de soportar las más terribles vejaciones, los más terribles insultos. Pero todo tiene un límite. Y ese límite me ha llevado a la despedida y al silencio. Hay batallas que es mejor abandonar. Y si realmente se ama al otro, a veces es mejor desprenderse de sus lazos para que pueda continuar su camino. Con ello, nos alejamos de las Fieras del anochecer. Esas que vienen destrozando sueños. Esas que te dejan al pasar la vergüenza en tu ser. Es mejor alejarse para que no consigan jamás apoderarse de tu dignidad. Es mejor dejarse caer a los abismos del vuelo libre…
Lo que ocurrió el sábado en Lleida ocurre una vez en la vida, y en mi caso, tras más de diez años de esfuerzo y trabajo puliendo esa piedra bruta que somos para encajar algún día en el edificio que entre todos deseamos construir. Llegué puntual y algo cansado tras tanto viaje de arriba abajo por esta piel de toro. Aunque nunca me gusta ser el protagonista de ninguna fiesta, esa fiesta había sido expresamente preparada para mí y tenía que asumir un rol inusual pero necesario. Este tipo de ceremonias siempre me entusiasman por su significado profundo y simbólico que como buen explorador de lo infinito admiro y disfruto. Nunca fui amigo de las jerarquías pero esta vez me tocaba ser el “primero”, me tocaba ser “el jefe”, me tocaba ser el “guía”. La ceremonia fue inolvidable y la “instalación” en el “trono del Rey Salomón” fue una experiencia única e irrepetible. Asistió al evento dos personas que para mí han tenido una gran importancia en ese trabajo de hacer de hombres buenos, hombres mejores. Uno de ellos fue J., culpable en parte de mi exilio a esas tierras leridanas. Pedí que en ese día tan especial se sentara a mi derecha. Y también estaba C., un segundo padre y amigo del alma que me vio nacer en mi segundo nacimiento y culpable al fin y al cabo de que ese día estuviera yo allí. Pedí que se sentara también en el Oriente, a mi izquierda, para tenerlo cerca y como símbolo de eterno agradecimiento. Al terminar, leí una corta plancha en la que expresé mi más sincera gratitud por ese momento y por ese honor y de la cual extraigo algunos párrafos:
“En estos años hemos aprendido la palabra sagrada del Silencio, la actitud sagrada de estar callados y de entender que todo tiene su lugar y su propósito. Quiero hacer énfasis en esta idea, porque es la idea que gobierna el arquetipo ideal de nuestra L:.; es la idea que nos debe guiar: “Guarda tus pensamientos, oculta tus emociones. Vigila tus Proyectos, pero no amortigües tus actos. Resiste la tentación de manifestar tus intenciones. Frena tus deseos de hacer a todo el mundo partícipe de tus éxitos o fracasos. Trabaja en silencio; hazte invisible”.
El silencio es importante para preservar “el secreto”, pero también la templanza. La templanza nos dota de una cualidad increíble, de una percepción única. Se tardan años, quizás vidas, en comprender las enseñanzas que encierra, el grimorio que protege. Nuestro reto diario es despertar nuestra consciencia a esa necesidad imperante de leer en sus páginas, de descifrar las claves de sus símbolos y alegorías. El afán infinito por aprender todas las cualidades y virtudes que un hombre bueno puede poner en práctica para hacer de este un mundo mejor.
Y ese mundo requiere de compromiso. Compromiso individual y colectivo. Y ese espero que sea la modesta aportación de este año. El compromiso de servir a nuestros HH:., de servir a nuestro taller, de servir a nuestra institución, pero sobre todo, compromiso de servir a nuestro pueblo y a nuestras gentes, a nuestro mundo interior y a nuestro mundo exterior, sin fronteras, sin abismos, tendiendo puentes y lazos de unión allá donde haga falta.
Los que me conocen saben de mis esfuerzos por mantener la enseñanza primera: silencio y servicio. Desde el silencio, doy gracias también a esos HH:. de corazón que han ayudado en todo lo posible a que este día llegara. También doy gracias a la otra M:., a esa que no se ve, a esa invisible escuela de hombres perfectos que nos ayudan y protegen en el camino, a esos que desde el Monte o la Montaña predican con el ejemplo invisible en la acción y el servicio.
Que dicha enseñanza nos vuelva a empapar en la mágica cruz del saber, del querer, del osar y del callar. Que esos cuatro pétalos de verdad y sabiduría se abran en la cueva de nuestros corazones, esas cavidades donde crece el camino desvelado y donde la fe, la caridad y la esperanza encuentran su sentido del ser.
Os invito a que en este curso trabajemos en silencio e invisibles, pero comprometidos con todo aquello que merezca justicia, requiera libertad, nazca bajo la base de la igualdad y obedezca, siempre, al postulado invencible de la auténtica fraternidad. Que así sea, por siempre”.
El sábado fue un día lleno de acontecimientos. Por la noche había aparcado el “hotel Prius” cerca del Palacio de Congresos, donde M. y J. daban una conferencia que habían preparado muy bien los amigos de la fundación Ananta. Me habían invitado para que vendiera libros de M. y así lo hice, con el compromiso de que tenía que marcharme corriendo a mediodía ya que a las seis tenía que estar, en un día importante e inolvidable para mí, en Lérida. K. y A. se ofrecieron generosamente para ayudarme con la venta y sustituirme cuando me fuera. Desde aquí les doy mi más sinceras gracias porque si no hubiera sido por ellos… También mi más sinceras gracias a J. y JL, patronos de Ananta, que me ayudan en todo lo que pueden en estos momentos difíciles para todos. Y qué decir de toda la gente bonita que vino al encuentro y se acercó para darme un abrazo sentido en este loco mes de septiembre… El primero en llegar fue J. que vino expresamente desde Sevilla para compartir momentos únicos. Siempre tan generoso y atento, tan compasivo y humano. También M. que vino con sus hijos y me abrazó con esa dulzura tan necesitada, con ese amor tan sincero. Y luego se acercó I. con sus niñas, que había venido desde Barcelona y siempre alegre y sonriente me contagió de nuevo con su optimismo y energía. Y M., que hacía meses que no la veía y agradecí el que siempre haya estado ahí desde que una noche vieja nos pasáramos hasta las tantas de la madrugá charlando en la finca de los Asientos. Y también M. y su madre, la cual, tras ver mi aspecto algo demacrado, insistió en que me fuera unos días de vacaciones al pazo gallego que comparte con M. para relajarme y despejarme un poco de tanto lío. Y C., mi dulce C., cuyos abrazos, además de ser sentidos, son eléctricos y me elevan a mil por hora a esferas desconocidas. Y también todas las amigas de BK que desfilaron amables para recordar lo bien que se lo pasan en La Montaña cada vez que vienen. Y R. con su hermosa amiga de Italia… Fue tan encantador y emocionante verle después de seguir todos los días sus letras y enlaces musicales… Y como en estos encuentros casi todos nos conocemos después de tanto tiempo, se acercaron muchos más con los que me abracé tan necesitado que anda uno de abrazos y con los que charlé precipitadamente con unos y con otros. Fueron unas horas intensas donde se respiró un aire fraternal, amable y humano irrepetible. Oxígeno para los pulmones del alma que andarán limpios y sanos durante muchos días… Perdonad el despiste por los que me he dejado… pero desde aquí, gracias a todos, de corazón, por estar siempre ahí…
(Foto: Con J., K., y A., ejemplos vivos de seres humanos llenos de corazón)
B. está pasando unos momentos difíciles en su vida. Comprendo, acepto y respeto todo su proceso e intento estar a su lado, ya como amigo, para inspirarle confianza y valor. El viernes por la noche, tras la agitada asamblea política, sentí la necesidad de estar a su lado para darle un sentido abrazo. Creo que los amigos deben estar en lo bueno y en lo malo. Así que a eso de las once de la noche cogí el coche dirección Madrid. Llegué a las cuatro, bien de madrugada y aparqué como pude cerca de su casa para dormir un par de horas. Sólo deseaba verla, abrazarla y seguir mi viaje. Pero la cosa se complicó. A eso de las ocho, salió de su casa dirección al trabajo. Se llevó una sorpresa al verme porque no me esperaba. “Siempre apareciendo y desapareciendo”. Nos dimos un fuerte y sentido abrazo y me pidió que le acompañara a un evento en la sede de la Comisión Europea en Madrid. La acompañé y me coló al evento. Fue muy interesante y a mediodía, tras despedirme de B., salí hacia el coche. Había olvidado completamente que estaba mal aparcado y me temí lo peor. Cuando llegué, la grúa se lo había llevado. En ese momento me llamó K., que cosas de la vida, estaba dos calles más abajo. Me ayudó y acompañó para rescatar el coche mientras me contaba emocionado que Payasos sin Fronteras podrían estar interesados en fichar a Kili-Kili & Kolo-Kolo gracias a unas gestiones previas que generosamente había hecho B. preparando nuestro viaje a Palestina. La noticia pintaba muy bien. Tras estar un rato con K., me fui corriendo de nuevo cerca de Alcalá donde había quedado con L. Aparqué, esta vez algo más precavido, en un parking subterráneo. No recuerdo qué pasó que una vez aparcado el coche debí quedarme frito de sueño en el mismo parking durante al menos dos o tres horas. Así que no pude ver a L. y me fui corriendo dirección Segovia donde esa misma noche había quedado con Y. y su pareja M., una hermosa diplomática que trabaja para el Ministerio de Asuntos Exteriores y que por motivos varios tenía ganas de conocer. Tomamos como excusa para vernos el “Hay Festival” y el evento en el que el famoso arquitecto japonés Shigeru Ban nos habló de la responsabilidad social de la arquitectura. Una charla muy interesante y una cena muy interesante a la que se unió, de forma casual, un catedrático de derecho y su mujer que conocimos allí mismo y con los que pasamos un rato agradable. Como el mundo es un pañuelo, resulta que este catedrático y conferenciante es amigo de M. Qué mundo más pequeño. Así transcurrió la noche. La última vez que vi a Y. fue volando en un autogiro y perdidos en mitad de la nada. El regresa pronto a Brasil, donde tiene sus empresas, y dan ganas de acompañarle. Me despedí de la pareja con un sentido abrazo y me fui pitando ya de madrugada hacia Madrid, donde al día siguiente esperaban más y más acontecimientos…
Estimado M.,
Agradezco la larga explicación nocturna. Lo que cuentas, y ya no hablo de Séneca, sino de ti, me preocupa. Cuando salimos de la cárcel teníamos un sueño y era el de dedicarnos a la vida interior, a reorganizar un poco eso que llamamos vínculos con lo esencial, despreciando, en todo caso, esas diez mil cosas de las que ahora hablamos y que se agolpan en nuestro presente. No deja de ser paradójico que esa fue mi obsesión profunda de aquel ya lejano entonces. Mi exilio a Andalucía perseguía precisamente esa concentración en las esencialidades del mundo del espíritu, no del espíritu epidérmico y enlatado que se destila como fantasía propia de modas y mejunjes, sino del otro espíritu, de ese que te estriñe y te conmueve con solo pensarlo, ese que implica, como decía el viejo adagio, de silencio, compromiso y de cierta capacidad para ser invisibles.
Séneca siempre fue una excusa y un vínculo, no te preocupes por eso. Liado como estás, a veces lo utilizo como excusa para contactar contigo o para mirarte más de cerca. Lo único que me preocupa de Séneca, sinceramente, es que nos hunda aún más en las diez mil cosas sin poder de escapatoria. De ahí mi obsesión no porque sobreviva, que lo hará, sino que lo haga inmácula y digna, es decir, sin deber nada a nadie. Esa dignidad es la que realmente me agobia y me obsesiona, y el orden que requiere Séneca pasa por finiquitar el pasado-aprendizaje y enraizarnos en el futuro-disfrute. El presente no es más que un puente hacia esos dos extremos que requiere templanza, trabajo, disciplina y solidez. Una vez saldadas las deudas, la libertad le dará alas para que siga su camino de servicio y se imponga el compromiso primero.
Mi vida sufre de nuevo de cierto paralelismo a la tuya. En mi caso me regodeo de ese estado casi eremítico en lo que respecta a la supervivencia pura y dura. Mi obsesión, en el plano más personal, sigue siendo también el de no deber nada a nadie. No es mucho lo que debo, ni siquiera la mitad de una décima parte del dinero con el que llegué desde Barcelona, pero lo siento como una derrota personal y necesito liberarme de ese sentimiento de culpa. Sea como sea, todo esto pasará con el debido respeto y aprendizaje. Entonces quedaremos con paz y calma en Los Asientos, no importa si estos están en el norte o en el sur, y volveremos a hablar de las cosas del camino que conducen a la inevitable Montaña…
Un abrazo sentido…
Será, dicen los expertos, esta noche de madrugada, exactamente el 23 de septiembre a las 3:10. No está mal la precisión. Por si acaso, me di el gusto de celebrarlo ayer tarde en un paseo por el bosque, dejándome llevar por la creciente manía humana de caminar hacia cualquier parte. Además, coincide que hoy es la luna llena de libra, con la nota clave, para aquellos que disfruten de la mística: “elijo el camino que conduce a través de dos grandes líneas de fuerza“. Ese camino es el camino del Medio que ya predicó el Buda hace algunas centurias. Ni un extremo ascetismo ni un extremo materialismo. Esas dos grandes fuerzas que siempre empujan a lo que Gurdjieff llamó el hombre despierto. Y despierto no significa levantarse a las siete o las ocho de la mañana para darse uno cuenta de que empieza el nuevo día. Ese es un despertar parcial que debe ir acompañado del otro despertar, de ese que nos dice que son las siete de la mañana y que una nueva oportunidad se brinda para actuar en la vida, para participar de la comedia y dejar el mejor de los espectáculos en esta obra escénica que nos ha de llevar hasta el aplauso final. Y hoy es un día que en el campo de los arquetipos nos invita a la reflexión. Libra es la balanza, el equilibrio. Libra no requiere de extremos ni de sobreactividad. Nuestro péndulo interior, que a veces oscila excesivamente deprisa hacia uno u otro extremo, debe apaciguarse y reencontrarse con su centro. Curiosamente, este solsticio de verano pasado he oscilado pendulante de un extremo a otro, de una paz interior increíble a un desequilibrio total, de una felicidad exquisita a un raudal de desgracias imprevisibles. No importa. Todo es experiencia y todo nos sirve para crecer. Pero ahora la exigencia pasa por madurar las experiencias pasadas bajo el cálido manto de la luz equinoccial y el abrazo domable de la luna llena de Libra. Es momento de descanso, de reflexión, por eso esta tarde, seguiré con la doble fiesta en algún bosque encantado. Es tiempo de repensar el tiempo… es tiempo de pasear tranquilos viendo como se marchita el campo… los tonos añiles y dorados, las nuevas lluvias, la tierra húmeda que empapa las raíces y semillas… El segundo nacimiento ya está listo… Todo lo que es siempre está presente…
Supongo que ningún gobierno se atreverá a cerrar una fábrica de armamento por eso de que la demagogia atribuye que son más importantes los puestos de trabajo que lo que allí se produce, en el caso de Santa Bárbara, una empresa de origen español comprada por la multinacional Norteamérica General Dynamics, 2300 empleados repartidos en nueve centros de trabajo por toda nuestra geografía española. ¿Qué hacer entonces? Sólo se me ocurre una respuesta limpia y sincera: transformación. En vez de hacer helicópteros de combate, hacerlos para hospitales y contraincendios. En vez de hacer tanques y carros de combate, hacer vehículos para limpiar bosques y erradicar fuegos. En vez de hacer armamento, realizar sistemas de limpieza de nuestras playas y ríos. En vez de construir armas de guerra, construyamos armas de paz. Hacen falta plantas potabilizadoras, redes eléctricas, energías renovables y cientos de cosas que harían que los países en conflicto dejaran de matarse. ¿A qué esperamos para hacerlo?
La paz no es ausencia de guerra. La paz es algo más profundo, algo más sutil, algo que merece la atención diaria. Es un estado de consciencia, individual y colectivo. No puede haber paz en el mundo cuando gritamos al vecino, cuando robamos al de al lado, cuando despreciamos a amigos y familia. Pero esta teoría ya la conocemos… la demagogia pedagógica nos invade y asumimos lo difícil de actuar. Así que estamos en los tiempos del deber, de la responsabilidad civil, como individuos y sociedad. Debemos actuar, sea como sea, y como ya hice alguna vez en este blog, la mejor forma de hacerlo es denunciando. Denunciando por ejemplo que España es un productor y vendedor de armamento. Que aquí en España tenemos fábricas que producen objetos de destrucción. Para que veamos la sinrazón de todo, destaco los datos que esta mañana ha recogido Joaquín Tamames, de la Fundación Ananta, en un escrito:
A la fecha las guerras de Irak y Afganistán han costado a Estados Unidos 746.000 millones y 332.000 millones de dólares, respectivamente. El superplan de infraestructuras propuesto por Obama asciende a 50.000 millones de dólares (equivalente a sólo el 4,6% de lo que Estados Unidos lleva gastado en Irak y Afganistán), serviría para convertir a Estados Unidos el país mejor equipado del mundo. ¿Cuántos colegios, universidades, carreteras, hospitales, hoteles, aeropuertos, cuánta educación… podrían haberse construido con ese dinero dilapidado en Irak y Afganistán?
Que la paz esté contigo, y mientras llega, sigamos, desde la buena voluntad y el coraje activo, denunciando la ausencia de paz.
El poeta regula su ansiedad con la escritura. El pintor asume sus traumas trazando líneas paralelas o caóticas sobre el lienzo. El escultor machaca con sus manos la rabia y el dolor. El arte se expresa siempre desde lo más crudo a lo más sublime. Es capaz de hilvanar sueños y promesas y empapar de sudor todo cuanto toca… El místico también es un artista y mendiga en las capas altas de la consciencia luz para ser guiado. Ayer tuve mi trozo de escucha activa, de mendicidad. Me invitó E., ese ángel caído del cielo, a participar en la fiesta hindú del Raksha Bandhan o Rakhi allí en Sevilla. La fiesta fue hermosa. Hicimos una profunda meditación y luego hubo una charla explicativa sobre esa peculiar fiesta. Consiste en que las hermanas regalan a sus hermanos un “rakhi” o hilillo sagrado protector en la luna llena de Shraavana. El hermano a cambio le hace presentes a su hermana y se compromete a cuidar de ella toda la vida. Así que disfruté cuando me pusieron el rakhi protector, el cual, dicho sea de paso, me vendrá bien para ahuyentar las malas vibraciones pasadas… Salí feliz y contento de la ceremonia y llegué a casa tranquilo y sosegado. Fueron momentos de paz en los que la ansiedad desaparecieron por un momento y la rabia y el dolor dieron paso al sueño y la promesa…
El Presidente Abrahám Lincoln redactando el Decreto que pone fin a la esclavitud. Nótese que se encuentra rodeado de Símbolos Masónicos: El Mazo (en el suelo); La Balanza; La Llave; La Espada; La Cadena rota; y La Escuadra y el Compás, con el Ojo del GADU…
Ilustración de GILMOUR (David) -1863- Lincoln redactando la Proclamación del finál de la esclavitud
Desde el ámbito de actuación de Fundación Ananta hemos puesto en marcha uno de los muchos recordatorios de esta nueva consciencia que se abre y a la que nos abrimos para hablar del sentido de la vida. Es el sábado 25 de septiembre y la información básica está en la web http://www.fundacionananta.org.
Los dos ponentes nos regalan su tiempo y su experiencia, y también su distinta sabiduría, para hablarnos del sentido de la vida. Vienen de lejos generosamente para compartir su consciencia. Pienso que puede ser un bonito momento para el encuentro, para recuperar la respiración consciente, para cargar el interior con alegría y con sentido del rumbo. Para pensar, todos juntos, y desde la fuerza del grupo: “Que nuestro camino sea uno”.
Joaquín Tamames, 15 septiembre 2010

En antropología nos encanta buscar a informantes clave. Así es como llamamos a las personas que creemos tienen información privilegiada sobre cualquier asunto que nos interese. Fue lo primero que hice en cuanto me robaron el ordenador. Contactar con aquellos informantes clave que sospechaba podrían ayudarme a localizarlo de forma rápida y segura. Opté por esa vía en vez de la denuncia porque si denunciaba el ordenador habría desaparecido y también su información. Ayer por la noche, entre lluvias y apagones, los informantes clave me traían la buena noticia de que habían localizado el ordenador. Lo habían dejado en la casa de empeños de la droga del pueblo. Aquel que no tiene dinero para pagar su droga empeña objetos a cambio de una dosis más. Y eso es lo que ha pasado. Alguien, con algo de mono, entró en mi casa, robó lo primero que pudo y lo cambió a cambio de una dosis. Para recuperar el ordenador tenía que jugar a ese juego porque no quería traicionar a mis informantes. Así que pude recomprar mi ordenador robado y ver si podía recuperar algo. Los muy (puntos suspensivos) habían borrado todo. Y como yo tengo mala memoria, tampoco sé qué habían borrado. Al menos pude rescatar de la caché parte de mi novela “Alexandra” y algunos correos que me eran importantes. Si algún experto sabe como recuperar el resto que no dude en decírmelo. Lo malo de todo esto, y es lo que advertí a mis informantes, no es que me robaran el ordenador. Les dije, para que corrieran la voz, que si alguien necesita ayuda, que la pida, pero no que la robe. Desde que estoy en este pueblo solo me ha interesado ayudar a la gente y siempre que he podido y ha estado en mis manos lo he hecho. Además, lo que menos concibo es que unos vecinos se roben a otros. Es algo que me supera, sobre todo la idea de que a partir de ahora debo ir abriendo y cerrando con llave todas las puertas de mi casa. En fin… al final Hobbes tendrá razón, a mi pesar… somos lobos contra lobos… Ahora seguiré investigando para saber quién ha sido el autor de tan estúpida acción y tener una tranquila charla con él y explicarle, con amor y suavidad, ese mandamiento sagrado del “no robarás”.
Me envían este texto que parece interesante y con el cual no es difícil comulgar tal y como está el patio:
España debe rebajar su déficit en 9,4 puntos porcentuales en la próxima década, una de las reducciones más drásticas del mundo, según el Fondo Monetario Internacional… que, además, pide un recorte en las prestaciones sanitarias de nuestro país para reducir la deuda. ¡Menudo panorama!
¿No creéis que ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos?… y recortar primero:
DISOLUCIÓN DE LOS MINISTERIOS DE:
- IGUALDAD (que lo incluyan en Justicia),
- VIVIENDA (que lo incluyan en FOMENTO),
- EDUCACIÓN Y CIENCIA (que se haga cargo el de CULTURA),
- ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (que se haga cargo el de PRESIDENCIA).
ANULACIÓN DE DOS VICEPRESIDENCIAS: CHAVES Y E. SALGADO.
DISOLUCIÓN DE LAS DIPUTACIONES PROVINCIALES (órgano totalmente inútil y tapadera de “amiguetes”).
DISOLUCIÓN DE LOS “CONSEJOS PROVINCIALES”
ANULACIÓN DE LA PENSIÓN VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS “PADRES DE LA PATRIA”.
LIMITAR SUELDOS DE ALCALDES SEGUN Nº DE HABITANTES. QUE NO SE PONGAN LOS SUELDOS QUE LES DA LA GANA (Ej. El actual de Calviá, Mallorca, que cobra más que el Presidente del Gobierno de España).
CAMBIAR LAS LEYES, Y ADEMÁS DE CARCEL PARA LOS LADRONES, OBLIGAR A QUE TODO EL DINERO QUE HAN ROBADO LOS POLÍTICOS Y DEMÁS “ADJUNTOS” VUELVA A LAS ARCAS DE LAS COMUNIDADES DONDE HAN SIDO ROBADAS. (eJ. Cachuli, Pantoja, Gurtel, Camps, Matas, Munar, etc., etc.)
El tema de los coches oficiales (cosa que se hizo hace 40 años y en los Pactos de la Moncloa y funcionó. No es posible que tengamos más coches oficiales que USA).
Anular TODAS las tarjetas VISA oficiales (que cada uno baile con su pañuelo) y poner en la calle a TODOS los “cargos de confianza” (tenemos funcionarios de sobra para encargarse de esas labores).
Suprimir a TODOS los diplomáticos excepto un embajador y un cónsul en cada país. (No es posible que malgastemos en esto más que Alemania y El Reino Unido).
Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4, 6 y 7 de los PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO (adiós “transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas y chupópteros varios”) se ahorrarían más de 45.000 millones de euros, no haría falta tocar las pensiones y los sueldos de los funcionarios.
Congelar las pensiones es injusto, es desconocer unos derechos adquiridos, condenar al hambre a muchos de aquellos que merecen nuestro respeto.
Reducir el sueldo de los funcionarios es injusto, es desconocer unos derechos adquiridos de trabajadores, muchos de los cuales también merecen nuestro respeto.
Recortar las inversiones públicas en 6.000 millones de euros es un disparate, en estos momentos, en los que necesitamos que alguien gaste para que la actividad económica no se detenga.
Tiene razón el FMI cuando dice que “un buen plan de ajuste podría incluso acelerar la actividad económica”.
¡¡¡CON LA MITAD DEL DINERO QUE SE RECAUDARÍA CON ESTAS MEDIDAS, SE ACABARÍA LA CRISIS DE CUAJO!!!
Es evidente que debo estarme quieto. No moverme, dejar pasar la tormenta, o las tormentas, y que amaine todo lo que se está moviendo en esos perpetuos eslabones causales que nunca llegamos a comprender. Ayer por la mañana fui a solventar un problema con respecto a la fundación. El funcionario de turno me explicó muy amablemente que faltaba un certificado muy importante, el cual, según la ley tal y el apartado cual eran necesarios. Ese certificado certifica que la fundación es una fundación y no una empresa de minas antipersonales u otra cosa parecida. No bastaban los cientos de escritos del ministerio de Cultura, ni la resolución del BOE, ni cualquier otra escritura pública o privada que presentara al funcionario. Él quería el certificado misterioso que decía la ley tal y el artículo cual. Le pregunté dónde podía conseguir ese ansiado certificado. Titubeó. Le preguntó a su jefe. También titubeó tras leer tres veces la ley tal y el artículo pascual. Al tercer titubeo me miró fijamente, con esa seguridad que da el haber aprobado unas oposiciones y dijo: “está clarísimo, lo dice el artículo tal de la ley cual”. Tras más de media hora intentando que me explicara donde podía conseguir ese certificado me remitió a la delegación de Hacienda andaluza. Fui allí y tras la cola pertinente la funcionaria de turno me explicó que ese certificado no era necesario pues es evidente que una fundación es una fundación y no una empresa de armas de destrucción masiva. Respiré aliviado por pensar que ya se me estaba quedando cara de huevo, sin embargo, cuando le enseñé el artículo tal de la ley cual, y tras consulta con su superior, me dijo: “está claro, el artículo tal y cual lo dice claramente, vaya usted a la oficina de Hacienda estatal pero no diga que le hemos enviado nosotros, o no le atenderán”. Fui paciente, como buen ciudadano, a la oficina de hacienda estatal. Allí, tras una hora y media de paciente espera, el funcionario de turno me dijo que no existe ese certificado. Me remitió a otra mesa y a otra funcionaria que no entendía el artículo tal de la ley pascual. Llamó a su jefe inmediato el cual, sin saber de lo que le estaba hablando, me remitió a rellenar una instancia que ya, oh Dios, las horas que son, no da tiempo a rellenar. “Venga usted otro día”, me dijo con cara de hola y adiós. Así me fui corriendo a la estación de autobuses pues había quedado por la tarde en Madrid para ir al cine con una amiga muy especial, ese tipo de amigas por lo que lo dejas todo, inclusive el cabreo con los funcionarios, con tal de pasar un par de horas a su lado, o las que hagan falta. No contaré los avatares del viaje porque también los hubo y no es cuestión de cansar al personal. Pero la de ayer fue una de las peores tardes de las últimas cuatro semanas. Y tal y como anda el mes, mejor no contar más porque en vez de crear utopías voy a tener que empezar a crear una oficina de registro de las calamidades que le pueden llegar a pasar a uno en tan corto y reducido tiempo. Así que llegué esta mañana temprano a Córdoba arrastrando el cansancio y el dolor acumulado y esa tristeza otoñal que tanto me gusta. Al final no hubo cine, pero lo de ayer fue toda una película. En fin, que no decaiga el ánimo… sigamos con las curvas… a ver que nos depara mañana… jua… jua… Si veis que no doy señales de vida no os alarméis, seguramente me habrán secuestrado, o me habré caído a un pozo, o me habrá atropellado un tranvía que iba a veinte por hora. Tal y como está el patio… En fin, perdonad el desahogo, pero si no fuera por las letras y vuestros ánimos…
El camino de la fortuna no tiene ningún secreto. Según lo explica Benjamín Franklin, la fórmula es bien sencilla: trabajo, orden y ahorro. Son las tres virtudes que combaten a los vicios de la vagancia y la pereza. Nos advierte de no malgastar el dinero en las fantasías que nos inculcan y los estímulos en los que nos hacen creer diariamente. Nos incita a no contraer deudas, que es el mal de toda economía y ahorrar al menos la mitad de lo que ganemos. No deja de ser curioso que en occidente estamos justamente haciendo todo lo contrario. No ahorramos y nos hemos endeudado tanto que nos será difícil salir de esta. Quizás deberíamos retomar los viejos consejos de este sabio y no dejarnos llevar por la ilusión de la esperanza o la ensoñación de tiempos mejores. Así que sigamos trabajando, con orden y disciplina y ahorremos todo lo que podamos porque nunca sabemos qué pasará mañana… Tampoco olvidemos que más allá de la fortuna material, está la fortuna espiritual… De esta ya hablaremos, porque su camino es más tortuoso y a la vez más desconocido. Seamos ricos por dentro y por fuera y que la pobreza material y espiritual no sean impedimentos para alcanzar nuestra merecida felicidad. Así, de nuevo el camino del medio, para que el péndulo repose en su máximo equilibrio.
La verdad es que llevo un mes de septiembre horrible. Me deja la “novia”, no puedo defender mi tesina, tengo accidentes, me agreden… y hoy, para colmo, me han robado el ordenador portátil. Un ordenador que materialmente no tiene ningún valor pero es donde guardaba mi tesis doctoral y cientos de documentos importantes que jamás podré recuperar. Además, todos los contactos, amigos, cartas, escritos, libros y un largo etcétera difícil de numerar y cuantificar. Han entrado por una de las ventanas que estaba entreabierta, a la hora de la siesta que andaba yo reunido en Córdoba con un profesor universitario. Lo increíble es que las puertas de la casa estaban abiertas y allí había un ordenador de mucho valor material que ni han tocado. No se han llevado más que ese ordenador con el que trabajaba a diario. Si alguien lo localiza en el mercado negro por favor que me lo diga pues es de vital importancia recuperar no el ordenador en sí sino la información que en él existe. Sobre todo la tesis doctoral, fruto de mi trabajo de más de cinco años. Lo más curioso de todo es que sólo se han llevado ese ordenador. Nada más, ni siquiera los otros. Sólo ese, mi ordenador personal y el que menor valor tenía materialmente hablando. ¿Por qué no se han llevado los otros? Las huellas las han dejado por todas partes, así que supongo que tendré que ir a denunciar si no aparece pronto… Vaya mes que llevo… y yo que pensaba que este año iba a ser un año dhármico… y resulta que se me acumula karma por todas partes… ommmmmmmm…


















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