Hoy hemos actuado en uno de los barrios mas pobres de Mumbai, en un colegio que se mantiene gracias a las ayudas de mucha gente y organizaciones que dan apoyo a la labor que alli se hace. Tambien ha sido uno de los dias mas emotivos por el amor especial de unos chiquillos que sin tener nada, lo han dado todo. Koldo esta preparando una cronica para explicar las emociones del dia porque han sido muchas. Especialmente cuando en mitad de la actuacion, en un momento en el que Kili-Kili cae al suelo, una chiquilla ha ido de forma expontanea hasta el para intentar reanimarlo. Ese momento inolvidable, esa suavidad con la que acariciaba el rostro barbudo del pobre payaso ha quedado marcado en nuestras almas.
En la conversacion que hemos tenido mas tarde con una de las profesoras, y tras ver como rezaban antes de empezar las clases, esta ha dicho: mi religion es el servicio. Y esa religion la hemos visto en esa peque que de forma voluntaria fue a ayudar al payaso inconsciente. En los abrazos de todos los que nos han animado en la actuacion, en las infinitas sonrisas. El servicio, el amor, es la verdadera religion. Todo lo demas forma parte del folclore, de la tradicion de cada cultura, de cada pais, de cada region, de las creencias epidermicas, de la fantasia, el mito o la imaginacion de los pueblos. Lo importante era ver como hindus, musulmanes y cristianos rezaban juntos al Dios del amor. Con respeto, con tolerancia, con sencillez, con ese afan de servicio al otro, de ayudar al otro, como esa chiquilla de apenas cuatro o cinco primaveras que se ha arrodillado para acariciar al hombre de la nariz roja.
Cuando nos marchamos, nunca sabemos que ocurre en el corazon de esos seres diminutos al haber sido invadidos por dos seres de otra galaxia vestidos de forma rara. Sin duda, nuestros corazones se transforman en cada actuacion, haciendo mas blando y limpio el refugio de nuestra alma.
Gracias de nuevo a Ana y Cristina por habernos guiado hasta esos otros mundos…