
El viernes me tocó uno de los trabajos que más me gusta de este oficio de empresario editor: el de mensajero, repartidor o como queráis llamarlo. Coger el coche y llenarlo de libros y recorrer media Andalucía de un lado para otro es algo que me recuerda a mi pasado como repartidor de pizzas, uno de los mejores y más divertidos trabajos de los que haya disfrutado. Así que fui a Sevilla, Huelva y Cádiz en un maratón hermoso acompañado del “Águila Roja”, que hizo la vez de copiloto. La tarde tranquila. Me afectó la conversación que tuve con mi querida A., la cual me hablaba de lo difícil del amor tras más de veinte años de vida en común, y de cómo, por cosas banales, se puede acabar destruyendo una relación hermosa. Acompañó con despedida de mis padres que tras un mes sufriendo las calores andaluzas regresan a Barcelona.
Ayer visita por la mañana de M. para hablar de libros y otras cosas que tienden a lo mágico y lo increíble. Bonita charla sobre las influencias de las cosas que nos rodean y de cómo las fuerzas invisibles afectan a nuestra vida.
Por la tarde, C. me invitó en su hermosa casa de Córdoba a un buenísimo risotto de champiñones que estaba para chuparse los dedos. La puse al día de mis aventuras y desventuras amorosas, de lo bien y feliz que me encontraba a pesar de las circunstancias y del panorama positivo que se abría por delante. Y ella me contaba, tras hablar de Jung, Bakunin, Einstein y Freud -también de Fernando Arrabal y David Peat- el panorama apasionante que se presentaba en su vida. Tuvimos aún tiempo de hablar de su última novela, de budismo, de compromiso, de sueños y mensajes, de círculos mágicos y herméticos, de política y apolíticas, de juegos del azar y juegos del lenguaje, de misterio, magia y hasta de extraterrestres, del fin del mundo, del 2012, de Nostradamus, de psicología, de antropología, de tesis doctorales y tesis de la vida, de cárceles, de presos, de locura, de esquizofrenias y paranoias, de amigos, de muerte, de vida, dinero y de casas, astrología, filosofía y ciencia, de lecciones y aprendizajes, de Suiza y América, de Italia y el mundo, también de Barcelona, Madrid y Granada, que también son de este mundo. Y sobre todo, y ante todo, de su S. y de mi B, seres espaciales que orbitan como astros de luz en el centro de nuestras vidas. Inclusive, cuando la noche ya golpeaba el músculo sin hueso, tuvimos tiempo de reír con las ocurrencias de unos y de otros. Mujer hermosa, inteligente y despierta, fue un placer inmenso compartir esa velada llena de sugerentes premoniciones sobre el pasado y el futuro. Bucles y ciclos que deambularon por la conversación sellada con un sentido abrazo sincero y hermoso.
Ahora, en unas horas, mientras me peleo hoy domingo con albaranes y facturas, me marcho de nuevo al periplo viajero-mensajero. Me esperan entre hoy y mañana Almería, Granada, Jaén, Málaga y Córdoba. Bibliotecas que esperan nuestros libros y que, entrega en mano, necesitan el sello requerido que nos dará de comer. Que me vaya bonito… y que regrese con salud y más sabio.
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